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¿La globalización es banalidad?

Se discute sobre la influencia de la tecnología en los hábitos de los viejos y nuevos lectores en uno de los conversatorios de Centroamérica Cuenta.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: Palmereando

Como llegué un poco tarde a sentarme a causa de suplicarle, inútilmente, a una de las meseras de Literato que me vendiera un café para poder sobrellevar el cansancio que me causa mi desvelo crónico, empecé escuchar el conversatorio en la parte en que la investigadora, traductora y profesora italiana, Emanuela Jossa, aseguraba: “La curiosidad me empuja a la lectura”.

El conversatorio ‘Globalización y banalidad. Nuevos lectores en la civilización del espectáculo’ fue realizado en el la tienda de libros Literato el viernes 22 de mayo en el marco de la III Edición  de Centroamérica Cuenta.

El anuncio del conversatorio decía:

Se dice que nunca se ha publicado tanto como en la actualidad, pero en el contexto de la civilización del espectáculo, leer no está de moda e, incluso, es considerada socialmente una actividad rara y aburrida. ¿Cómo crear nuevos lectores? ¿Deben los escritores promover y fomentar la lectura, o su tarea se limita únicamente a la escritura? ¿Las nuevas tecnologías y formatos son aliados o enemigos? Participan: Justo Arroyo (Panamá), Emanuela Jossa (Italia), Carla Pravisani (Costa Rica). Modera: Berman Bans (Nicaragua).

Berman, Emanuela, Justo y Carla

Berman, Emanuela, Justo y Carla

El escritor y educador panañemo, Justo Arroyo, reconoce que en lo personal nunca ha tenido la vocación de ser profesor: “Yo no quería enseñar”. Sin embargo, se ha interesado por mantenerse cercano al sistema educativo para señalar sus fallos y proponer soluciones. “¿Quién hace les hace el curriculum?”, preguntó para señalar que los curriculums diseñados no se acercan a los intereses de sus estudiantes. Se sacó de la manga una buena anécdota de uno de mis escritores favoritos: el gran Henry V. Miller.

Justo Arroyo contó que Henry Miller andaba por ahí, entre la bohemia y la palmazón, cuando alguien le sugirió ir a trabajar un colegio para que “dejara de pedir dinero en las esquinas”. “Vaya a una escuela a enseñar”, le recomendaron. Acuciado por la necesidad monetaria, Miller se fue al colegio a dar clases; pero los muchachos, distraídos, no le prestaban atención. “Como los muchachos no le ponían atención, les habló de sexo. Obtuvo atención absoluta”, concluyó Arroyo.

Arroyo dijo que “hay un desfase entre lo que quiere el público” y que el sistema educativo obliga a los pobres estudiantes, atormentados por sus hormonas, a “leer textos que nada tienen que ver con sus vidas”.

“Protestar por los curriculum”, es la única manera que Justo encuentra para que deje de existir “el problema entre lo que los estudiantes quieren leer y lo que los profesores los obligan a leer”. Pero debido a las bien sabidas corrupciones dentro del aparato educativo en general, la necesaria sugerencia de Justo queda casi del todo descartada.

“Peleo desde afuera porque lamentablemente no tengo la vocación de maestro”, expresó.

La escritora costarricense, Carla Pravisani, opinó que el problema no es la ‘no lectura’ sino que “el problema es la dispersión, lo que nos está costando concentrarnos”. Eso es totalmente cierto. En mi caso, por ejemplo, para poder redactar debo documentarme previamente, y tengo más de diez pestañas abiertas y consultadas alternativamente. Como sugerencia para arreglar estos problemas de concentración, recomiendo el Mindfulness. “Leemos como DJs”, comentó graciosamente Carla. También nos hizo notas que no sólo es un fenómeno que se desarrolla en los medios digitales; también ha pasado a los escritorios y a los libros. Muchos tenemos varios libros apilados, leídos de a pedazos e intercambiamos las lecturas.

“Vamos cambiando las lecturas”, dijo Carla. Señaló cómo, debido a las redes sociales, los escritores pasaron “de ser escritores a lectores de los lectores”. Sin lugar a dudas, nada le hincha más el ego a un escritor que ser leído, y este ego se le multiplica a la enésima potencia si uno de sus lectores escribe sobre su persona. No importa si es bueno o malo, la cosa es que escriban al respecto. Entonces el creador, el pequeño dios, pasa a ser enganchado por quien creía seducido. “Eso ha resignificado mucho el tema de la lectura”, agregó Carla.

Retomando el tema de la educación y la batalla en contra de los curriculum, Emanuela Jossa opinó que la universidad es “la oportunidad de descubrir lo que quieren”. Quizás los pobres adolescentes sean sometidos en secundaria, pero una vez libres del yugo tienen la libertad de fluir.

Agregó que “no sólo se debe ir hacia la lectura” y que “los escritores, más que los académicos, deben proponer otra cosa”. Así que ya saben, escritores, hay que retomar la responsabilidad social y trazar una estrategia para acercarse a los lectores, y también para crear lectores.

Después Berman Bans  preguntó sobre la tecnología: ¿Aliado o enemigo? ¿Cuál ha sido su experiencia?. Emanuela dice que ha sido su aliado para manejar sus contactos, leer cosas que difícilmente encontraría en su librería local, sintetizar los mensajes gracias a las imágenes y que su relación con esta “depende de cómo manejo mi imagen y mis palabras”.

Justo Arroyo opinó como un buen visionario, diciendo que: “Va a abrir campos, mundos. Todo depende del talento del joven detrás de una computadora que incluso logre suplantar a la prosa escrita”. Me imaginé cómo hubiera sido Rayuela si Cortazár la hubiera publicado en estos tiempos, con hipervínculos que te mandaran del capítulo 58 al 131 de un sólo clic.

“En la tecnología tenemos una ayuda, ningún enemigo”, siguió. “De ninguna manera es confrontador del escritor”. Ciertamente, de ninguna manera me confronta. Más bien me inspira:

¡Oh, sacra Tecnología!
Sos la encarnación digital de la sabiduría;
sos mi Atenea, magnificada por la ingeniería.
¡Gracias por simplificar mi vida!

Carla Pravisani estuvo en total acuerdo con Justo, y apuntó que “en la literatura, nos da mucho temor hacer el traslado del mundo digital al formato electrónico”. Ay, ya perdí la cuenta de cuántas veces he escuchado decir “¡Es que no me gusta leer en digital!”. Esta gente necesita unos tutoriales de lectura digital, para hacer su experiencia más grata y que no se intimiden ni desprecien las novedades y ventajas a las que pueden acceder, si se dan la oportunidad de aprender.

Desde el público, el escritor nicaragüense Roberto Carlos opinó que hoy día, hay un“exceso de información”; Justo Arroyo se preguntó: “¿Cómo quitar tanta maraña para llegar al centro” y desde el público el escritor nicaragüense Alberto Sánchez Argüello le respondió que es una cuestión de “gestionar la información en base a lo que querés saber”. Berman Bans concluyó cuestionando: “¿Cómo encontramos nuestras hojas de ruta?”

Por mi parte, la pasé bien en este conversatorio. Me dejaron opinar, ¡Síiiiii! Y aunque no pude tomarme mi café y no me pasaron el micrófono, sentí que compartí los sentimientos de esos “jóvenes detrás de computadoras” a los que hizo alusión Justo Arroyo.

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