Hojeadas de arte, cultura y educación

Entradas etiquetadas como ‘Centro Cultural de España en Nicaragua’

Septiembre 2016 en el Centro Cultural de España en Nicaragua

Agenda-CCEN-Septiembre2016-Palmereando

Actividades culturales CCEN – Septiembre 2016

Para visualizar agenda completa, clic aquí: Agenda del CCEN Septiembre 2016

Más información en: Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN)

 

Anuncios

Agosto en el Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN)

Agenda-CCEN-Agosto-2016-Palmereando

Actividades culturales CCEN – Agosto, 2016

Más información en: Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN)

Agenda-CCEN-Agosto2016-Palmereando

Julio en el Centro Cultural de España en Nicaragua (2016)

 

logo-agenda-julio2016-ccen-palmereando

Clic aquí: Agenda del CCEN Julio 2016

Más información en: Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN)

Periodismo literario, literatura periodística

La eterna pugna entre dos oficios hermanos fue comentada en Centroamérica Cuenta por los escritores y periodistas Juan Cruz, Alberto Salcedo Ramos y Carlos Zanón, con Daniel Domínguez como moderador.

*Por Solange E. Saballos

Fotografía: Danilo Castañeda

Periodismo literario… Literatura periodística. Balzac, Swift, Darío, Mitchell, Capote, Wolfe, Thompson, García Márquez, Guerriero… Son algunos nombres de quienes se han dedicado a ser escritor y periodista a la vez.

Sin embargo, se suele establecer un límite remarcadísimo entre ‘escribir literatura’ y ‘buscar la noticia’, el cual muchos escritores y periodistas, periodistas y escritores ha desafiado bastante tiempo antes del Nuevo Periodismo.

El martes 24 de febrero se realizó el conversatorio ‘El periodismo literario, constructor de la memoria’, en donde cuatro periodistas y escritores, dos españoles y dos latinoamericanos, difuminaron frente a la audiencia del IV Centroamérica Cuenta la frontera entre literatura y periodismo.

El Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN) fue escenario para los encuentro argumentativos entre Carlos Zanón, Alberto Salcedo Ramos y Juan Cruz, moderado por Daniel Domínguez, quien se esmeró en provocar con preguntas que bien podían pasar como preguntas ‘de cajón’. Entre incontables anécdotas, referencias a otros autores, carcajadas del público y la ansiedad de los miembros de la Academia Nicaragüense de la Lengua  para ungir a su nuevo miembro, Gonzalo Celorio -era el siguiente evento y no podían contenerse-, estos fueron algunos de los comentarios que pude atesorar entre tanto revuelo y los que más llamaron mi atención:

Desde el inicio, Carlos Zanón dejaba claro que lo que le gustaba era narrar y que cuando un medio le pide su punto de vista de la realidad de los hechos, trata de desentrañar lo que es e implica la vanidad sin perder “la mirada”.

Carlos Zanon_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Al mencionar “la mirada”, Daniel Domínguez, moderador de mesa, preguntó: “¿Qué les enseñó a ustedes como periodistas la literatura y que les enseñó a ustedes los escritores el periodismo?”

Alberto Salcedo se expresó poéticamente sobre la ‘literatura de urgencia’: “El periodismo te pone en contacto con la realidad, pone una ventana donde antes sólo había un espejo, es como un laboratorio de la psiquis, de la condición humana. Te lleva a hablar con todo tipo de personas”. Alabó la férrea disciplina que impone el periodismo, calificándole de saludable, pues es bien sabido entre los dedicados a las letras lo difícil que puede resultar a ratos comenzar a escribir: “cuando se escribe a uno le gusta encontrar pretextos para no hacer ciertas cosas”.

Alberto Salcedo Ramos_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Aunque empezó dulcemente, Salcedo no tuvo reparos en criticar su supuesta veracidad: “el periodismo lleva muchos años dándose golpes de pecho, en nombre de una verdad que me temo no existe. Es la verdad histérica del que cree tener la razón”.

Recalcó que el carácter ficticio del periodismo se exalta cuando se pretende hacer creer que se escribe solo, cuando no se quiere poner en juego a la persona tras la redacción de la nota: “Lleva mucho tiempo portándose como si no mediara entre la realidad y el lector, hablando de una objetividad absurda que no existe. Yo creo en un periodismo en donde uno toma partida, donde claramente se le dice a la gente ‘yo estoy aquí’ y comprometo mi nombre”.

¿Y sobre literatura? “He aprendido ciertas herramientas técnicas para narrar. Un periodista que sólo lee periodismo está liquidado. Creo además que la literatura nos lleva a otro terreno de la verdad, pues se necesita la ficción para hablar de ciertas verdades íntimas que le duelen y a las cuales jamás llegaría el periodista (…) se necesita ir más allá, convertir el dato en relato, porque sino no vas a llegarle a nadie”.

Juan Cruz optó por el ying y el yang, por la paradoja de que uno no puede existir sin el otro: “El periodismo debe aspirar a la literatura porque la literatura aspira al periodismo”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

“El periodismo, para alguien que quiere ser escritor sobre todo, te pone en muchos aprietos”, dijo Carlos Zanón. Explicó que el periodista puede “utilizar la literatura” cuando vive la historia, apoyándose en datos, si quiere ser riguroso. Asimismo, considera que la ficción hace emerger “verdades que yo sé o presupongo” gracias a una serie de artimañas literarias.

  • Jugar con el yo-yo

Domínguez quiso jugar un poco, e hizo la pregunta clave, la que suele pasar tranquilamente por el gremio literario, pero que siempre suscita polémica en el periodístico: ¿Qué opinan del punto de vista de la primera persona para escribir crónica periodística?

Daniel Domínguez_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Juan Cruz, uno de los fundadores de diario El País, un periodista que empezó su carrera a temprana edad, echó mano a sus memorias, respondiendo con cautela: “Cuando empecé a trabajar el periodismo español no usaba la primera persona. La primera persona es un elemento que debe respaldarse. El periodista debe incluir su primera persona en el motivo en que está el elemento fundamental de lo ¿notable? La realidad está en el medio”.

Salcedo Ramos, como todo periodista latinoamericano, ha sido más susceptible a la apertura hacia ‘la primera persona’, probablemente por la cercanía del Nuevo Periodismo norteamericano: “Creo que no hay que tener miedo a usar esa primera persona cuando la historia lo pide, cuando la historia lo necesita para dar verosimilitud y veracidad a los datos que transmite”.

Pero criticó su abuso señalando “cuando es gratuita, es un alarde, es ajena al texto y no la pide, suena mal. Pero cuando uno desde ella contribuye a transmitir una atmósfera que no sería creíble si uno no dejara claro que estuvo ahí, sobre todo cuando somos autores de no ficción”.

“Hay una gran diferencia entre escribir en primera persona y escribir sobre la primera persona”, finalizó contundente.

Carlos Zanón, también español, respondió algo desinteresado: “Creo que no es necesario, no tienes que explicar lo que te pasa sino lo que pasa”.

Juan Cruz sorprendió, al cambiar levemente el matiz de su argumento inicial: “Hay que ser flexibles. En nuestro caso se impedía el uso del yo -se usaba nosotros-”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando (2)

Para luego contraatacar apoyándose en los excesos del yo:

“A mí me da mucho pudor utilizar yo, pero yo no digo que no se deba utilizar, sino que se debe valorar su uso. Tendemos mucho a creer que otro no lo sabe o no lo hizo. Por ejemplo, las entrevistas exclusivas no existe, mucho menos que sólo una la consiga. El yo a veces anula la historia de él, del que te está hablando. Ha habido un exceso en el periodismo hispanoamericano”.

Mientras estos experimentados redactores seguían debatiendo, no pude dejar de resentir que no hicieran alusión a Hunter S. Thompson, uno de los más locos representantes de este movimiento de no ficción que eclosionó en los años 60 en Estados Unidos, gran motivación para este blog.

¿Qué hay reunido en Centroamérica Cuenta 2016?

Programa del IV encuentro de narradores centroamericanos. Del  23 al 28 de mayo.

*Por Solange E. Saballos

Centroamérica Cuenta es de esos eventos que se va poniendo mejor año con año. No puedo contener la emoción que me genera ver a varios narradores centroamericanos y de más allá reunidos para hablar sobre las letras del istmo.

El año pasado tuve el placer de asistir a sus distintos eventos la semana entera y este año planeo hacer lo mismo. Ciclos de cine, talleres, conferencias, conversatorios y escritores-celebridades literarias es decir demasiado poco acerca de su programa de actividades.

En 2016 el cine, la literatura, el periodismo, la crónica y el cómic dominarán la semana de la ‘Memoria que nos une’ en homenaje al centenario del fallecimiento de nuestro Rubén Darío y del cuarto centenario del fallecimiento del creador del Quijote: Miguel de Cervantes.

Les invito a echarle un ojo al programa y a llegar a compartir esta semana que consagra a mayo como mes literario.

Programa de CAC2016

Centroamérica Cuenta en Facebook

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No se volvió al agua: se volvió en el tiempo

Luis Eduardo Aute improvisa una presentación después de un conversatorio sobre la guerra, la libertad y ser cantautor con los músicos nicaragüenses Holbein Sandino y Katia Cardenal.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Palmereando

En el programa estaba dicho que Luis Eduardo Aute vendría a presentar su libro de poesía completa, Volver al agua; pero el voluminoso poemario no pudo estar presente para el día estipulado, así que se improvisó un conversatorio entre Aute, Katia Cardenal y Holbein Sandino como moderador y después una lectura y concierto por parte de Aute.

‘¿Historias narradas, poetizadas o cantadas? Presentación del libro Volver al agua, poesía completa de Luis Eduardo Aute’ fue realizada en el Centro Cultural de España en Nicaragua el miércoles 20 de mayo en el marco de la III Edición de Centroamérica Cuenta.

El evento inició con una muestra de cortometrajes de una película de Luis Eduardo del año 1997, cuya animación “primitiva y rústica” según el propio Aute fue “recreada con trozos de película y una cámara antigua”. Este señor es un multifacético artista: músico, cantautor, cineasta, pintor, escritor y escultor.

Estuvo en Nicaragua hace poco, en la XI edición del Festival de Poesía de Granada, en donde tuve la oportunidad de conocer de él, puesto que más allá de saber que Rosas en el mar sale en un episodio de los Simpson no sabía más de la diversidad en la obra de este artista español. He de agradecer también al revuelo causado por sus fans, la prensa nicaragüense y a la entrevista que Magdiel Midence le hizo y que publicó en este medio. Además fue notoria la intensa emoción de Gustavo Campos, escritor hondureño y uno de los autodeclarados mayores admiradores de Luis Eduardo Aute, declaración que gusta de sustentar con sus vastos conocimientos de su obra. La noche que Aute se presentó en Granada me topé a mi profesor de poesía, el poeta y crítico literario Víctor Ruiz, quien me aseguró haber ido al FIPG “única y exclusivamente para escuchar a Aute”.

Luis Eduardo Aute y Gustavo Campos

Luis Eduardo Aute y Gustavo Campos

Sí, hay muchas anécdotas alrededor de la llegada de Luis Eduardo Aute a Nicaragua, y en este conversatorio se sumaron a su historia las percepciones y vivencias de dos músicos nacionales.

Holbein empezó diciendo que “al hacer música hay que ubicar las palabras dentro de un espacio” a lo que Aute replicó con ingenio y humor que le bastaba “con que emigren a un sitio”. Holbein volvió a la carga: “¿Cómo ubicar en jerarquía melodía y letra?”. Aute reflexionó y aseguró con naturalidad que no sabía de dónde venían las canciones. Sencillamente lo tocan y se convierten en poema o canción. Considera que el texto y la melodía son igualmente importantes “porque ambos deben ser uno”.

“Prefiero la indisciplina”, dijo risueñamente, quizás anticipando el momento de revelarle al público que no tenía consigo ‘Volver al agua’, pero que los compensaría con una amena presentación.

Retomando su concepción musical, Aute considera que las canciones son “un medio que debe durar cinco minutos con principio, nudo y desenlace y que deben provocar algo”. Inmediatamente agregó: “Estructurar una canción no es nada fácil”.

“Después de escribir una canción acabo destrozado”. Pobre Aute. Ciertamente, exprimir tus sentimientos hasta lograr recrearlos artísticamente es un ardua labor que implica dedicación, perseverancia y pasión. Es hasta alcanzar el fin esperado que el artista se permite descansar de sus búsquedas.

Después Holbein se volvió a Katia y le preguntó por su experiencia y preferencia: ¿Melodía o lírica?

“Escritura es ir a pie; poesía es tener alas, y canción es ir con la corriente”, expresó Katia, y sostuvo que “poesía y música son guiadas por un alma de otro lugar, que no sabemos de donde viene”.

“Es un privilegio que no le toca el hombro a todo el mundo”. Ciertamente, el arte es un don, pero también una desazón, una arraigada inquietud, una urgencia de ser…

A como usualmente sucede, se trajo a colación el tema de la guerra, bastante fresco en el país por los escasos treinta y cinco años que nos separan del último gran conflicto. Holbein dijo “parece que estamos en tiempos en que se nos ha olvidado protestar, enfrentar aquello que no es normal”. Esta aseveración la usó como preludio para llegar a mencionar “la música de protesta”.

Aute pareció obviar esa connotación, y primero dijo “nunca entendí esa etiqueta”. “No es etiqueta”, le replicó Holbein. Fui ahí que Aute se abrió para hablar de su época y su contexto, entre los años 60’s y 70’s, cuando aún dominaba el franquismo en España. Recordó a los híbridos que eran “poetas y músicos a la vez con una urgencia de cantar”, y de la canción de autor como reinvidicación en tiempos de política y censura.

“La única manera de manifestar el repudio era a través de la música y el humor. Tipo Charlie Hebdo”, agregó. “Al escribir de verdad lo que yo sentía, las palabras sí o sí salían impregnadas con lo que se estaba viviendo”.

Por su parte, Katia Cardenal señaló que “es más fácil cantar una canción que pasar un panfleto” y que “había una urgencia juvenil de querer las cosas mejor y de participar”.

“Creo que las canciones tienen ese poder”. Con una romántica visión de aquellos tiempos de hermanamiento en contra del régimen somocista, Katia dijo que los artistas “eran rebeldes solidarios que participaban en las campañas”. Dijo que “el verdadero artista tiene un poquito más de humanidad”. Acá encuentro necesario señalar que no hay que olvidar que tener ‘humanidad’ no sólo implica nobleza: también es destrucción, odio, masacre y perfidia. Mismos males que esta generación de músicos vivió en carne propia y de la que guardan tan amargo recuerdo que prefieren centrar sus atenciones en hablar del bien común y de pequeños milagros. Como cuando se dedican a su oficio: “Existe un pequeño milagro cada vez que uno intuye una canción”, expresó Katia.

Ya acercándose a las Palabras en Libertad, Holbein cuestionó: ¿Creés que la autocensura es un mal o una percepción de los artistas?

Luis Eduardo Aute expresó que prefiere no escribir sobre eso por respeto a sus hijos y porque no quiere “quitarle la esperanza” a la juventud. “El mundo es tan cruel, tan horrible…”

Katia retrocedió la memoria muchos años, para desempolvar la historia de sus reuniones con su hermano, Danilo Norori y Salvador Bustos. Los tres inquietos músicos pasaban comentando entusiasmadamente sus composiciones, mientras que Katia engavetaba sus manuscritos de canciones. Como Salvador era el compositor, ella “tomó el papel de vocalista”. Fue hasta que se fue a Noruega que empezó su carrera como solista, y al traducir poemas del noruego al español fue que “comencé a creer que sí podía hacer canciones”. Su primer disco fue Mariposa de Alas Rotas y para ella significó “quitarme una armadura”.

Después Katia se vio un poco agitada por el hecho de ser mujer, y soltó un “¿Qué hago aquí?”. Hizo referencia al hecho de que “no hay cantautoras nicaragüenses” y que era un honor para ella compartir su “punto, como mujer cantautora”. Está bien, lo admito, yo tampoco conozco muchas. Quizás una compositora, la violinista de Avelqech, y Arleny Picón, autora de sus propias líricas; y no podría olvidarme de Majo & Mafe, raperas jóvenes, incursionando velozmente en la escena urbana de Managua. Están presentes, las nuevas compositoras y cantautoras están emergiendo. Lo que pasa es que aún no se han popularizado masivamente, y tampoco son muchachas que pidan permiso.

Creo que Katia retrocedió tanto que se volvió a poner su armadura, y tímidamente les dio las gracias a sus homólogos varones por dejarles platicar con ellos un rato. Recordé sus comentarios en el documental Si buscabas.

Finalmente, Luis Eduardo Aute improvisó una presentación con poemas escritos a modo de juego de palabras de su libro AnimaLhada; son breves sátiras sobre la vida, la religión, la política y demás males de la sociedad actual. Después complació a su público con un concierto.

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: