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¿Te perdiste los conversatorios de Centroamérica Cuenta? Aquí los podés ver

Por Solange Saballos

Centroamérica Cuenta va por su V edición, y ya ha logrado posicionarse como uno de los eventos literarios más importantes de la región. Con tan sólo cinco días de duración ha conseguido realizar conversatorios, ponencias, simposios, libros para niños, presentaciones de libros, cine foros y talleres. Ha invitado a más de 300 escritores, traductores, periodistas y editores de Latinoamérica y Europa. Todo esto ha sido una iniciativa del escritor Sergio Ramírez, quien es apoyado por diversas empresas privadas, embajadas y por un equipo de comunicación muy eficaz: Crea Comunicaciones, dirigido por Claudia Neira, quien también es la directora ejecutiva de Centroamérica Cuenta.

Las actividades empiezan desde las 9 am y culminan hasta las 8 pm. Por lo tanto,es muy difícil poder asistir a cada uno de los eventos. En particular se dificulta la asistencia a los conversatorios, espacios de diálogo entre los literatos que dejan traslucir interesantes puntos de vista y debates.

Este año se dio mucha importancia a los escritores Albert Camus,  André Malraux, Gabriel García Márquez y Juan Rulfo.

Si no pudiste asistir porque el trabajo no te lo permitió o vivís lejos de Nicaragua, acá te traemos una recopilación de videos realizados por Crea Comunicaciones.

Espero lo disfruten J

Día #1
Lunes 22 de mayo del 2017

Conversatorio: Entre Camus y Malraux (I parte)

Conversatorio: Entre Camus y Malraux (II parte)

Conversatorio: Con el país a cuestas

Inauguración del V encuentro de narradores centroamericanos

Palabras de inauguración por Sergio Ramírez

Día #2
Martes 23 de mayo del 2017

Conversatorio: Dejemos hablar al periodismo cultural

Conversatorio: Nuevos tiempos, nuevos escritores ¿De qué hablamos cuando hablamos de escritores nacidos durante y después de los años ochenta en Centroamérica?

Conversatorio: Gabo periodista

Conversatorio: Escribir desde o sobre el dolor

Conversatorio: Autores y obras ganadoras de premios literarios en español

Día #3
Miércoles 24 de mayo del 2017

Conversatorio: Internet y nuevos medios para contar la realidad

Conversatorio Crónica periodística y literatura

Conversatorio: Literatura hecha cine

Conversatorio: Novela negra, narcotráfico y violencia

Inauguración de la exposición fotográfica ‘Objetivo Mordzinski’

Exposición ‘Objetivo Mordzinski’

Día #4
Jueves 25 de mayo del 2017

Conversatorio: Otras formas de narrar

Conversatorio: Posconflicto y futuro. Contar para curar

Conversatorio: Cuando algo hace crack

Conversatorio: Historia de mis libros

Conversatorio: 100 años de Juan Rulfo

Conversatorio: La sombra del padre

Conversatorio: Cuatro premios Alfaguara conversan

Día #5
Viernes 26 de mayo del 2017

Conversatorio: El viaje en la literatura

Conversatorio: Literatura hecha música, y música hecha literatura

Conversatorio: Gabo: creador de un mundo literario más allá de la realidad

¿Qué te parecieron los conversatorios? ¿Cuál te gustó más? ¿Estás a favor o en contra de algún argumento? Dejanoslo saber en los comentarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Atención cuentistas: el V concurso de cuento breve de Centroamérica Cuenta empezó

Los participantes podrán enviar sus obras del 23 de enero al 16 de abril. Las obras no deben exceder las 20 páginas. Sólo aplica para escritores no mayores de 35 años al momento del cierre.

*Por Solange Saballos

V Premio Carátula Cuento breve CaCuenta #CAC17

V Premio Centroamericano Carátula de Cuento breve

He tenido el inmenso placer de asistir dos años seguidos al festival literario más importante de la región: Centroamérica Cuenta, iniciativa que busca fortalecer los lazos del istmo a través de la promoción de su arte y cultura. Durante una semana completa, sin tregua, se dan charlas, conferencias, ciclos de cine, presentaciones y venta de libros, talleres y más sobre Centroamérica y su relación con el mundo. Esta V edición será dedicada a los escritores franceses André Malraux y Albert Camus.

  • Prepárense, jóvenes cuentistas

El V Premio Centroamericano Carátula de Cuento tiene como propósito reunir a jóvenes escritores centroamericanos en este certamen para mpulsar el género del cuento en la región y reconocer las nuevas voces y tendencias.

Este certamen centroaméricano ha tenido como ganadores en sus ediciones anteriores a los escritores guatemaltecos Maurice Echeverría (1976) con el cuento “Pura sangre dieciochera” y Rodrigo Fuentes (1984) con el cuento “Amir”, al nicaragüense José Adiak Montoya (1987) con el cuento “El custodio” y a la panameña Berly Núñez (1991) con el cuento “Cuestión de fe”.

  • ¿Cuál es el premio?
  1.  Una residencia de escritor de un mes en Monterrey, Nuevo León con estancia y boletos aéreos incluidos
  2. Una escultura del padre Ernesto Cardenal y
  3. La publicación de la obra en la revista Carátula y en otros medios de Centroamérica cuenta.
  • Especificaciones para participar

La temática de participación es libre y pueden participar escritores no mayores de 35 años al momento del cierre. Las obras no deben exceder las 20 páginas y deben enviarse en formato Word en dos archivos: uno con el nombre del cuento y seudónimo de quien escribe; y otro con una pequeña ficha con el nombre del documento, datos personales y una semblanza biográfica. Las obras deben enviarse a info@centroamericacuenta.com.

El concurso se creó en 2012 y es organizado por la revista cultural Carátula, la Universidad Autónoma de Nuevo León, México y la Fundación Ubuntu de Nicaragua.

Más información en www.centroamericacuenta.com

Periodismo literario, literatura periodística

La eterna pugna entre dos oficios hermanos fue comentada en Centroamérica Cuenta por los escritores y periodistas Juan Cruz, Alberto Salcedo Ramos y Carlos Zanón, con Daniel Domínguez como moderador.

*Por Solange E. Saballos

Fotografía: Danilo Castañeda

Periodismo literario… Literatura periodística. Balzac, Swift, Darío, Mitchell, Capote, Wolfe, Thompson, García Márquez, Guerriero… Son algunos nombres de quienes se han dedicado a ser escritor y periodista a la vez.

Sin embargo, se suele establecer un límite remarcadísimo entre ‘escribir literatura’ y ‘buscar la noticia’, el cual muchos escritores y periodistas, periodistas y escritores ha desafiado bastante tiempo antes del Nuevo Periodismo.

El martes 24 de febrero se realizó el conversatorio ‘El periodismo literario, constructor de la memoria’, en donde cuatro periodistas y escritores, dos españoles y dos latinoamericanos, difuminaron frente a la audiencia del IV Centroamérica Cuenta la frontera entre literatura y periodismo.

El Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN) fue escenario para los encuentro argumentativos entre Carlos Zanón, Alberto Salcedo Ramos y Juan Cruz, moderado por Daniel Domínguez, quien se esmeró en provocar con preguntas que bien podían pasar como preguntas ‘de cajón’. Entre incontables anécdotas, referencias a otros autores, carcajadas del público y la ansiedad de los miembros de la Academia Nicaragüense de la Lengua  para ungir a su nuevo miembro, Gonzalo Celorio -era el siguiente evento y no podían contenerse-, estos fueron algunos de los comentarios que pude atesorar entre tanto revuelo y los que más llamaron mi atención:

Desde el inicio, Carlos Zanón dejaba claro que lo que le gustaba era narrar y que cuando un medio le pide su punto de vista de la realidad de los hechos, trata de desentrañar lo que es e implica la vanidad sin perder “la mirada”.

Carlos Zanon_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Al mencionar “la mirada”, Daniel Domínguez, moderador de mesa, preguntó: “¿Qué les enseñó a ustedes como periodistas la literatura y que les enseñó a ustedes los escritores el periodismo?”

Alberto Salcedo se expresó poéticamente sobre la ‘literatura de urgencia’: “El periodismo te pone en contacto con la realidad, pone una ventana donde antes sólo había un espejo, es como un laboratorio de la psiquis, de la condición humana. Te lleva a hablar con todo tipo de personas”. Alabó la férrea disciplina que impone el periodismo, calificándole de saludable, pues es bien sabido entre los dedicados a las letras lo difícil que puede resultar a ratos comenzar a escribir: “cuando se escribe a uno le gusta encontrar pretextos para no hacer ciertas cosas”.

Alberto Salcedo Ramos_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Aunque empezó dulcemente, Salcedo no tuvo reparos en criticar su supuesta veracidad: “el periodismo lleva muchos años dándose golpes de pecho, en nombre de una verdad que me temo no existe. Es la verdad histérica del que cree tener la razón”.

Recalcó que el carácter ficticio del periodismo se exalta cuando se pretende hacer creer que se escribe solo, cuando no se quiere poner en juego a la persona tras la redacción de la nota: “Lleva mucho tiempo portándose como si no mediara entre la realidad y el lector, hablando de una objetividad absurda que no existe. Yo creo en un periodismo en donde uno toma partida, donde claramente se le dice a la gente ‘yo estoy aquí’ y comprometo mi nombre”.

¿Y sobre literatura? “He aprendido ciertas herramientas técnicas para narrar. Un periodista que sólo lee periodismo está liquidado. Creo además que la literatura nos lleva a otro terreno de la verdad, pues se necesita la ficción para hablar de ciertas verdades íntimas que le duelen y a las cuales jamás llegaría el periodista (…) se necesita ir más allá, convertir el dato en relato, porque sino no vas a llegarle a nadie”.

Juan Cruz optó por el ying y el yang, por la paradoja de que uno no puede existir sin el otro: “El periodismo debe aspirar a la literatura porque la literatura aspira al periodismo”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

“El periodismo, para alguien que quiere ser escritor sobre todo, te pone en muchos aprietos”, dijo Carlos Zanón. Explicó que el periodista puede “utilizar la literatura” cuando vive la historia, apoyándose en datos, si quiere ser riguroso. Asimismo, considera que la ficción hace emerger “verdades que yo sé o presupongo” gracias a una serie de artimañas literarias.

  • Jugar con el yo-yo

Domínguez quiso jugar un poco, e hizo la pregunta clave, la que suele pasar tranquilamente por el gremio literario, pero que siempre suscita polémica en el periodístico: ¿Qué opinan del punto de vista de la primera persona para escribir crónica periodística?

Daniel Domínguez_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Juan Cruz, uno de los fundadores de diario El País, un periodista que empezó su carrera a temprana edad, echó mano a sus memorias, respondiendo con cautela: “Cuando empecé a trabajar el periodismo español no usaba la primera persona. La primera persona es un elemento que debe respaldarse. El periodista debe incluir su primera persona en el motivo en que está el elemento fundamental de lo ¿notable? La realidad está en el medio”.

Salcedo Ramos, como todo periodista latinoamericano, ha sido más susceptible a la apertura hacia ‘la primera persona’, probablemente por la cercanía del Nuevo Periodismo norteamericano: “Creo que no hay que tener miedo a usar esa primera persona cuando la historia lo pide, cuando la historia lo necesita para dar verosimilitud y veracidad a los datos que transmite”.

Pero criticó su abuso señalando “cuando es gratuita, es un alarde, es ajena al texto y no la pide, suena mal. Pero cuando uno desde ella contribuye a transmitir una atmósfera que no sería creíble si uno no dejara claro que estuvo ahí, sobre todo cuando somos autores de no ficción”.

“Hay una gran diferencia entre escribir en primera persona y escribir sobre la primera persona”, finalizó contundente.

Carlos Zanón, también español, respondió algo desinteresado: “Creo que no es necesario, no tienes que explicar lo que te pasa sino lo que pasa”.

Juan Cruz sorprendió, al cambiar levemente el matiz de su argumento inicial: “Hay que ser flexibles. En nuestro caso se impedía el uso del yo -se usaba nosotros-”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando (2)

Para luego contraatacar apoyándose en los excesos del yo:

“A mí me da mucho pudor utilizar yo, pero yo no digo que no se deba utilizar, sino que se debe valorar su uso. Tendemos mucho a creer que otro no lo sabe o no lo hizo. Por ejemplo, las entrevistas exclusivas no existe, mucho menos que sólo una la consiga. El yo a veces anula la historia de él, del que te está hablando. Ha habido un exceso en el periodismo hispanoamericano”.

Mientras estos experimentados redactores seguían debatiendo, no pude dejar de resentir que no hicieran alusión a Hunter S. Thompson, uno de los más locos representantes de este movimiento de no ficción que eclosionó en los años 60 en Estados Unidos, gran motivación para este blog.

¿Qué hay reunido en Centroamérica Cuenta 2016?

Programa del IV encuentro de narradores centroamericanos. Del  23 al 28 de mayo.

*Por Solange E. Saballos

Centroamérica Cuenta es de esos eventos que se va poniendo mejor año con año. No puedo contener la emoción que me genera ver a varios narradores centroamericanos y de más allá reunidos para hablar sobre las letras del istmo.

El año pasado tuve el placer de asistir a sus distintos eventos la semana entera y este año planeo hacer lo mismo. Ciclos de cine, talleres, conferencias, conversatorios y escritores-celebridades literarias es decir demasiado poco acerca de su programa de actividades.

En 2016 el cine, la literatura, el periodismo, la crónica y el cómic dominarán la semana de la ‘Memoria que nos une’ en homenaje al centenario del fallecimiento de nuestro Rubén Darío y del cuarto centenario del fallecimiento del creador del Quijote: Miguel de Cervantes.

Les invito a echarle un ojo al programa y a llegar a compartir esta semana que consagra a mayo como mes literario.

Programa de CAC2016

Centroamérica Cuenta en Facebook

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Platicando con don Sergio Ramírez sobre Centroamérica Cuenta

El conversatorio ‘Lo que cuenta de Centroamérica Cuenta’ versó sobre lo ocurrido en el festival de narradores centroamericanos y la figura de Sergio Ramírez como escritor y gestor cultural.

* Por Solange E. Saballos

Afiche de: Festival de literatura UCA

Recibí un mensaje el 24 de mayo de Rodrigo González, director de Cultura UCA. Con tres meses de anticipación estaba coordinando a su equipo de entusiastas jóvenes estudiantes para preparar la IV Edición del Festival Literatura UCA. Entre las actividades del cronograma se le ocurrió incluir un conversatorio sobre Centroamérica Cuenta, con nada más y nada menos que Sergio Ramírez, uno de los escritores nicaragüenses contemporáneos más reconocidos actualmente y presidente del encuentro de narradores centroamericanos más grande del istmo. Y me preguntó a mí si quería participar.

“Obviooooo”, pensé. “Gracias Solange, no esperaba menos de vos”, me respondió Rodrigo después de darle mi respuesta afirmativa. Así comenzaron tres meses de habladurías, chismes superfluos y cobardes ataques hacia mi persona de parte de escritores, entre otras derivaciones, que andan más ocupados en odiar a las generaciones más jóvenes que en trabajar su estilo. Lo más gracioso  —y triste para ellos es que yo estaba bien consciente de sus intenciones, y más que mermar mi ánimo me divertía que se dedicaran a comentar. “Hablen bien, hablen mal, ¡pero que hablen!”, es uno de mis dichos predilectos. No, lo que me preocupaba era otra cosa: ¿Qué iba a preguntarle a don Sergio?

Pasaron las semanas y seguía sin saberlo. Recordaba mis notas sobre CAC, leí el material que me envió Rodrigo y hasta pensé en preparar un cuestionario. No lo hice, seguí en stand-by.

Preocupada, y a pocas semanas de empezar el festival, fui en busca de consejo a la oficina de Cultura UCA. Rodrigo se divirtió con mi preocupación, y me dijo que no tuviera miedo, que a Sergio Ramírez le gustaba “ser provocado”.

—¿Está seguro, don Rodrigo? Usted ya me conoce—dije, esperando escuchar el típico ‘mordete la lengua’. Pero no: Rodrigo quería que preguntara cosas, cosas importantes y fundamentadas en lo que observé durante todo el festival. Es más: hasta terminó por invitarme a otro conversatorio, al de ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’, como para motivarme a hablar todavía más.

Ya con la licencia de quien había creído en mí para desempeñar tal misión, me relajé un poco. Se suponía que mi compañera de mesa sería Dánae Vilchez, periodista de Confidencial, quien terminó por declinar la invitación; después se nombró a Vanessa Martínez, una de las fundadoras de DaleClic, pero al parecer estaba demasiado atareada coordinando otras actividades durante esa misma semana. Se optó por llamar a José Adiak Montoya, escritor ganador del premio Carátula de este año. A pocos días del conversatorio, José Adiak me preguntó de qué iba el asunto. Le respondí que básicamente se trataba sobre preguntar cosas sobre Centroamérica Cuenta y hacer comentarios sobre lo acontecido durante la semana. “Él, como buen iniciado y participante de la última mesa del CAC sabrá cómo plantear esas cuestiones”, pensé.

Llegó el día: jueves 9 de agosto a las 9:00 a.m. y yo en la casa de la Ave Asán, con un poco de resaca y tomando café de la forma más relajada posible. Me llevé a la Ave conmigo, pasamos por mi casa a escoger algún atuendo estilo palmera y nos dirigimos a la Biblioteca José Coronel Urtecho.

Rodrigo González estaba preocupado, pues los estudiantes no terminaban de llegar y ya se hacía tarde. No veíamos a don Sergio por ninguna parte, sólo a algunos miembros de su séquito: a Ulises Juárez Polanco y al propio José Adiak. Con el pasar de los cuartos de hora y la iniciativa del equipo de Cultura UCA, los estudiantes comenzaron a ocupar las sillas. En esos momentos fue cuando llegó don Sergio, rodeado de gente, y yo sentí que mis manos heladas empezaron a sudar. La Ave me tomó de la mano y sonrió.

“¿Dónde está Solange?”, preguntó Rodrigo. “¡Aquí!”, dije nerviosa, y me bajé de la silla de la manera más torpe que los tacones me propiciaron a cometer. Noté que me sonreían y me calmé un poco. Saludé a Sergio Ramírez y a José Adiak.

Antes de dar inicio al conversatorio, Ulises Juárez Polanco dio algunas palabras sobre los integrantes de la mesa y de lo que es Centroamérica Cuenta. Mostró a la audiencia una recapitulación audiovisual de este año:

(Cuando miré mi cara, grabada fugazmente, sonreí como babosa).

Tocaba comenzar. Francamente, no podría precisar todo lo que se dijo. Fueron muchísimas cosas. Recuerdo haber tirado la pregunta picante de que si lo acontecido en la inauguración tenía relación con los sucesos del Festival Internacional de Poesía de Granada y con la censura y represión hacia los literatos; recuerdo que don Sergio respondía, con sus 73 años recién cumplidos y su larga experiencia, habilidosa, ágilmente. Le pregunté sobre algunas temáticas de este año, expresé mi amor por el eslogan que escogieron: Palabras en libertad, recalqué (con un notable abuso de muletillas a causa de los nervios) lo increíble que era el festival por juntar a los escritores centroamericanos con escritores de casi todo el mundo, me di permiso de hacer los comentarios que no pude hacer durante el festival e incité a los jóvenes, más bien a los adolescentes, casi niños, que estaban a la izquierda de la mesa a que no tuvieran miedo de participar y que se expresaran, que abrieran su mente y que sólo por estar nosotros sentados a la mesa no debían intimidarse. Ok, quizás me emocioné un poco: creo que sólo me faltó prenderle fuego a la mesa.

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

José Adiak, por el contrario, fue más tranquilo.Parece que es gran admirador de la obra de Sergio Ramírez, pues sus preguntas se dirigían a alabar su figura como escritor y gestor cultural. Casi llegando al final del conversatorio preguntó “¿Se imaginan Centroamérica Cuenta sin Sergio Ramírez”. Sergio dijo que nadie era indispensable y que su intención era que el festival continuara  fortaleciendo los lazos entre escritores centroamericanos y dando a conocer el istmo.

Las preguntas del público vinieron de voces jóvenes, preguntándole a Sergio Ramírez cómo vencer el miedo a escribir y demás cosas relacionadas al oficio de escribir, libros de papel vs. libros digitales, la supuesta “subliteratura”, etc… Fue bonito escuchar a don Sergio decir que a él también le daba miedo a veces, pero que eso no podía detener a un escritor, y que cada estilo es diferente, propio de cada autor y su contexto, que no debían compararse con otro, que hay que ser original… Aconsejandonos, a todos los que estábamos en la sala. Hubo un muchacho que se levantó, ansioso, para jurar haber venido desde Matagalpa sólo para poder conocerlo, y que su sueño era que leyera el borrador de su libro. “Sí que levanta ánimos este señor”, pensé, sonriendo, con un poco de pena ajena por la estupefacción silenciosa de todos los presentes.

Al terminar nos despedimos de la audiencia y entre nosotros. Aproveché para decirle a don Sergio que gracias por la plática y que “de todos modos usted bien sabe que me la debía. No me dejó opinar en el último conversatorio  de Centroamérica Cuenta”. Sergio Ramírez no me dijo nada: sólo me dio una palmadita en el hombro y se permitió una prolongada, paternal risa.

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Al día siguiente le pregunté a Rodrigo González  cómo había sido mi desempeño. “Muy bien, me gustó, hablaste casi tanto como Sergio”. Me sacó de onda. “Ideay, ¿y qué acaso eso no fue lo que me pidió?”, respondí vivamente. “Pues sí”, y se rió. Parece que, dejando dotes literarias aparte, tengo aptitudes para la comedia.

Ni dentro del closet ni debajo de la cama

Una reseña sobre Debajo de la cama, una novela sobre los avatares de ser homosexual, del escritor nicaragüense Carlos Luna Garay.

* Por Solange E. Saballos

Imágenes de: Carlos Luna Garay, Centro Nicaragüense de Escritores y Centroamérica Cuenta

Iba apretujada en el bus que llevaba a varios narradores asistentes de Centroamérica Cuenta 2015 de la clausura en León de vuelta para Managua. A mi lado iba Carlos Luna Garay, bien dormido, después de la ajetreada semana que le tocó como escritor invitado de esta edición.

Afiche de Centroamérica Cuenta

Afiche de Centroamérica Cuenta

Yo iba cansada, medio escuchando y medio ignorando las conversaciones de jodedera a mi alrededor. De repente Carlos pareció despertar y yo, con mi pícaro, usal atrevimiento, enervado por el sofoque y el aburrimiento, le pregunté si él era “otro más de esos escritores creídos”. Ya se imaginaran la cara que puso Carlos: muy sorprendido, dudó unos fragmentos de segundo antes de responder, tímido al principio y luego, cuando se despejó del sueño, burlesco e incisivo con sus comentarios. Me cayó lo suficientemente bien como para pedirle me pasara su novela.

Pasaron los meses y me lo volví a topar, esta vez en la presentación de Sara, la más reciente novela de Sergio Ramírez, en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra. Me encontró enfrascada en una de tantas pláticas, y risueñamente me preguntó si ya había leído su novela. Muy apenada, confesé no haberlo hecho, pues tengo la mala costumbre de dejar mis lecturas apilarse y revolotear, indecisa, alrededor de qué título escoger para leer antes o después.

Luego de este segundo encuentro, me propuse no volver a caer en vergüenza frente a Carlos, y me enfrasqué en la lectura de Debajo de la cama.

Portada de la novela

Portada de la novela

Debajo de la cama fue ganadora en 2013 de la convocatoria anual realizada por el Centro Nicaragüense de Escritores. Cuenta la historia de Alec Tiffer, un joven estudiante de economía que ambiciona con convertirse en escritor, y cuya orientación sexual es homosexual. Al principio de la novela descubrimos, por medio de un narrador omniscente, que Alec no se molesta en ocultarse de cara al exterior, pero teme que su familia lo descubra, y que está saliendo formalmente con Eduardo, el único hombre al que ha podido considerar como novio y que también se oculta de su familia y ex-prometida.

Esta novela breve, con una extensión menor a las 200 páginas, sumerge rápidamente en su trama: de entrada nos damos cuenta de las profundas aspiraciones literarias de Alec. Unas veces la novela es contada desde la lejanía narrativa de la tercera persona; otras es Alec mismo que cuenta su historia a través de pasajes de su diario que suelen ser pensamientos sobre los personajes que le rodean -Gabriela, su mejor amiga, Eduardo, sus ex-amantes, su familia…-.

Las constantes referencias hechas a Tras puertas cerradas, el manuscrito de la novela que Alec redactó en Debajo de la cama, aparentan ser pistas a lo que pasó el autor mientras escribía. Y es que Alec Tiffer bien puede ser considerado el alterego de Carlos Luna Garay, y me atrevo a señalarlo por las cercanías a la experiencia literaria que establece desde el punto de vista del escritor-personaje como recurso. Un detalle simpático son los guiños a varias ubicaciones de la capital, de locaciones fácilmente reconocibles por el color de sus paredes, las referencias a algunas calles, las huelgas estériles y las idas y venidas de los personajes.

El estilo, directo y sin rodeos, con uso de comillas como recurso que denota ironía y la mordaz personalidad del confrontativo Alec, sus confesiones íntimas hechas tanto por el narrador omniscente como en su diario, son de un contenido vívido y que sabe dar razón al lector de los pensamientos de un hombre homosexual crítico con la sociedad, sin consideraciones ante las normas convecionales, los lazos afectivos y ni siquiera ante sí mismo: Alec está en un vaivén sobre la seguridad que tiene en sí mismo y la inseguridad que le ha provocado el rechazo. Él sólo quiere ser, y la vida se ha encargado de poner a prueba su fidelidad a sí mismo.

Debajo de la cama se desnuda provocativamente poniendo la llaga en los prejuicios contra la homosexualidad de la conservadora Nicaragua, las condenas desde la religión e incluso la autocensura a la que se someten los ‘indecisos’, adjetivo con el que Alec cataloga a los homosexuales reprimidos, desde la mirada de un joven, valiente escritor la perspectiva doble que ofrece como autor y como personaje.

Aunque Alec está claro de quién es y hacia dónde quiere ir, su mundo se ve rodeado por la indecisión y se va reduciendo a medida que los otros personajes toman sus decisiones, empujados por las circunstancias, y cada vez a despecho de lo que él quiere y espera, pues la mayoría las toman según lo que socialmente se espera, a pesar de que contraríen sus voluntades.

Hay pasajes en los que podemos echar un vistazo a las dudas, situaciones y acciones de los personajes secundarios a medida que sus vidas se ven afectadas de una u otra manera por el escandaloso descubrimiento de una orientación sexual, cada uno mordido por los prejuicios, reaccionando a su modo.

Por ejemplo, cuando Eduardo no puede dejar de rehuir a su ex-prometida, nunca atreviéndose a confesarle por qué la dejó; o cuando Gabriela, la mejor amiga de Alec, escoge en base a un embarazo no esperado; o cuando Alejandra, la madre de Alec, busca consejo en la Iglesia, en donde platica con un sacerdote de visión más amplia y tolerante que la suya, quien fundamenta su tolerancia en un principio dogmático infalible: el misterio de los “designios de Dios”.

En resumen, Debajo de la cama es una propuesta fresca y provocativa, que pinta los límites sólo para otorgarse licencia de atravesarlos con picardía, dudas, dolor y una gran determinación de rebelarse ante las prohibiciones cuestionando a dos maneras: implacable y suave. En varios aspectos, es una narración bifurcada desde que te empezás a preguntar quién sí va a asumir.

Debajo de la cama en Facebook

Un recuento de Centroamérica Cuenta

Haciendo un recuento de todo lo que viví en esta semana dedicada a la narrativa.

* Por Solange E. Saballos

Foto de: Archivos de #CAC15

No había ido antes al Centroamérica Cuenta. Me preguntaba si sería parecido, sólo que en prosa en vez de en verso, al carnavalesco Festival Internacional de Poesía de Granada. Me preguntaba si algún organizador me volvería a hacer mala cara, cara de “¿qué hacés aquí?” y me vería forzada a seguir asistiendo a escondidas, plan bajo perfil. Claro, eso es algo bastante absurdo: soy alta, no puedo pasar desapercibida por más que lo intente. Me pregunté si sería capaz de aguantar tanto trajín.

La cuestión es que dejé de pensar tantas pajas y fui. La primera actividad del CC fue el conversatorio Vive sin drogas, en donde Julián Herbert habló de sus manuales de cocaína y de cómo vendió a su madre mientras agonizaba. Criticó, con mucho tacto he de reconocer, al gobierno de México en su propia embajada en Nicaragua. Muchos de mis conocidos quedaron encantados con Julián. De hecho fui a su conversatorio por dos razones: la primera, por ser la primera actividad del CAC y segundo, porque Marcel Jaentschke, uno de esos jóvenes narradores errantes, tenía muchas ganas de saber cómo iba a estar y no podía asistir porque se encontraba fuera de Managua.

Al día siguiente me puse mi traje rojo y me fui a la inauguración de Centroamérica Cuenta, en la Alianza Francesa de Managua. Al entrar al teatro Bernard-Marie Koltès me sentí un poco agobiada por la cantidad de personas, camarógrafos y bulla en general que había en la sala. Esquivé a un par de edecanas que me queisieron obligar a sentarme, y me fui ahí, al frente, a escuchar el conversatorio hecho en homenaje a Charlie Hebdo.

Antes de dar inicio al conversatorio se dio a conocer que Jul, el caricaturista francés e invitado especial, no iba a poder llegar porque el gobierno de Nicaragua le había negada la entrada sin dar ninguna explicación. Esa acción fue como una cachetada para el lema de este año: Palabras en libertad, y quién sabe qué saña se trae entre manos en contra de los escritores. Basta recordar lo sucedido durante febrero en Granada, no me aburriré de repetirlo.

Fui feliz de saber por fin quién era El Alacrán, porque leía su suplemento desde niña, y disfrute mucho de decirle, cuando bajó de la mesa, que no le pesaba la boca para decir las cosas. No me dijo nada, sólo me pareció entre complacido y apenado, y me respondió con una sonora carcajada.

Después del pleito por Jul y de las declaraciones solidarizándose y lamentando su ausencia de Carlos Fernando Chamarro, de Antoine July, el embajador de Francia, y del propio Sergio Ramírez, se anunció al ganador del premio Carátula: el escritor nicaragüense José Adiak Montoya. Después los narradores y el público salieron de la sala a lanzarse unas copas. Estuvo tuani la inauguración, llenísima de gente, con un montón de palabras y conversaciones en el aire, en libertad. Allí conocí al fotógrafo de escritores, Daniel Mordzinski, quien me prometió un ron que me quedo debiendo, pero me recompensó con una linda anécdota de juventud y una foto, un día antes de irse. No pudo quedarse para la clausura. También le tomó una foto a Magdiel, que vino para acá el 22 de mayo, un día antes de la clausura.

Me pasé la semana de conversatorio en conversatorio. Escuchando, conociendo, viendo a los escritores y tratando de adivinar sus edades, cómo empezaron, cómo eran antes de tener sus nombres en portadas y que si de jóvenes caminaban igual que ahora. Los pequeños dioses, tejedores de mundos de palabras, estaban recreando en el plano real la magia literaria en su semana, dedicado a ellos, en una especie de Olimpo de los Narradores radicado en el ombligo de América.

No me puse a investigar sus perfiles porque quería ser sorprendida por sus palabras, a ver qué tenían que ofrecer. Así pasé de gira, anotando lo que me interesaba y obviando los trucos literarios de los que se querían hacer los interesantes. Tecnología y literatura, la libertad de expresión, la guerra y la censura, la autocensura… Los temas eran intensos, orientados a incitar el debate y cada escritor, aunque educada y protocolariamente esperaba su turno para hablar, hacía de las suyas cuando tomaba el micrófono. Buscaban sus argumentos más contundentes para convencer al público y hacerse de su simpatía.

Ahí anduve, fregando, conociendo gente y tratando de opinar en un par de conversatorios, aplaudiendo a rabiar cuando alguien del público hacía estremecer a la mesa de turno con acertados comentarios, y siguiendo cada momento en el que pude estar con una curiosidad cada vez más acuciosa, tomándome lo de Palabras en libertad en serio.

Ya para el último día del CAC estaba agotada, cansada, de mal humor y como con cuatro notas a redactar encima. Para colmo, había amanecido en un cuartito caluroso de un hostal granadino, y tenía que volver a Managua para entregar las tareas de la Universidad y de ahí, salir jalada para León. Tuve la suerte de que el director de teatro Mick Sarria me dio un buen raid desde Managua hasta León. De la UNAN me pasé llevando a mis amigos filólogos, Eddy y Jennisa.

Llegamos a la pequeña Alianza Francesa de León. El local estaba lleno. Llegamos a la mitad del conversatorio ‘La palabra y el diálogo constante entre culturas y civilizaciones’. Este no lo pude escuchar mucho, pero sí estuve pendiente del último, que trató sobre la nueva literatura centroamericana, sus tendencias e impacto en el exterior. Acá estuvieron Nathalie Peyrebonne, Werner Mackenbach, José Adiak Montoya, bien metido en su papel de iniciado, y Sergio Ramírez de moderador. No me dejaron hablar desde el público, y a Cristina Rossi le pareció tan injusto que me prometió leer todas mis notas sobre el CC.

Finalizando este conversatorio, se dio lugar al acto de clausura, en donde Sergio Ramírez agradeció a cada uno de los integrantes de su equipo: a Ulises Juárez Polanco, a Ulises Huete y a Madeline Mendieta, a los edecanes, al público en general, a los patrocinadores… A todo mundo pues. El brindis que hubo después fue uno de los más veloces en los que he estado. Los narradores ni se habían terminado de echar su trago cuando ya los estaban sacando a toda prisa para Managua. Ahí agarré raid con ellos y pude volver, agotadísima, a escribir estas y otras líneas sobre el III encuentro de narradores centroamericanos.

(*) Originalmente publicado en: republicadepapel.com/2015/05/29/recuento-centroamerica-cuenta/

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