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Periodismo literario, literatura periodística

La eterna pugna entre dos oficios hermanos fue comentada en Centroamérica Cuenta por los escritores y periodistas Juan Cruz, Alberto Salcedo Ramos y Carlos Zanón, con Daniel Domínguez como moderador.

*Por Solange E. Saballos

Fotografía: Danilo Castañeda

Periodismo literario… Literatura periodística. Balzac, Swift, Darío, Mitchell, Capote, Wolfe, Thompson, García Márquez, Guerriero… Son algunos nombres de quienes se han dedicado a ser escritor y periodista a la vez.

Sin embargo, se suele establecer un límite remarcadísimo entre ‘escribir literatura’ y ‘buscar la noticia’, el cual muchos escritores y periodistas, periodistas y escritores ha desafiado bastante tiempo antes del Nuevo Periodismo.

El martes 24 de febrero se realizó el conversatorio ‘El periodismo literario, constructor de la memoria’, en donde cuatro periodistas y escritores, dos españoles y dos latinoamericanos, difuminaron frente a la audiencia del IV Centroamérica Cuenta la frontera entre literatura y periodismo.

El Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN) fue escenario para los encuentro argumentativos entre Carlos Zanón, Alberto Salcedo Ramos y Juan Cruz, moderado por Daniel Domínguez, quien se esmeró en provocar con preguntas que bien podían pasar como preguntas ‘de cajón’. Entre incontables anécdotas, referencias a otros autores, carcajadas del público y la ansiedad de los miembros de la Academia Nicaragüense de la Lengua  para ungir a su nuevo miembro, Gonzalo Celorio -era el siguiente evento y no podían contenerse-, estos fueron algunos de los comentarios que pude atesorar entre tanto revuelo y los que más llamaron mi atención:

Desde el inicio, Carlos Zanón dejaba claro que lo que le gustaba era narrar y que cuando un medio le pide su punto de vista de la realidad de los hechos, trata de desentrañar lo que es e implica la vanidad sin perder “la mirada”.

Carlos Zanon_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Al mencionar “la mirada”, Daniel Domínguez, moderador de mesa, preguntó: “¿Qué les enseñó a ustedes como periodistas la literatura y que les enseñó a ustedes los escritores el periodismo?”

Alberto Salcedo se expresó poéticamente sobre la ‘literatura de urgencia’: “El periodismo te pone en contacto con la realidad, pone una ventana donde antes sólo había un espejo, es como un laboratorio de la psiquis, de la condición humana. Te lleva a hablar con todo tipo de personas”. Alabó la férrea disciplina que impone el periodismo, calificándole de saludable, pues es bien sabido entre los dedicados a las letras lo difícil que puede resultar a ratos comenzar a escribir: “cuando se escribe a uno le gusta encontrar pretextos para no hacer ciertas cosas”.

Alberto Salcedo Ramos_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Aunque empezó dulcemente, Salcedo no tuvo reparos en criticar su supuesta veracidad: “el periodismo lleva muchos años dándose golpes de pecho, en nombre de una verdad que me temo no existe. Es la verdad histérica del que cree tener la razón”.

Recalcó que el carácter ficticio del periodismo se exalta cuando se pretende hacer creer que se escribe solo, cuando no se quiere poner en juego a la persona tras la redacción de la nota: “Lleva mucho tiempo portándose como si no mediara entre la realidad y el lector, hablando de una objetividad absurda que no existe. Yo creo en un periodismo en donde uno toma partida, donde claramente se le dice a la gente ‘yo estoy aquí’ y comprometo mi nombre”.

¿Y sobre literatura? “He aprendido ciertas herramientas técnicas para narrar. Un periodista que sólo lee periodismo está liquidado. Creo además que la literatura nos lleva a otro terreno de la verdad, pues se necesita la ficción para hablar de ciertas verdades íntimas que le duelen y a las cuales jamás llegaría el periodista (…) se necesita ir más allá, convertir el dato en relato, porque sino no vas a llegarle a nadie”.

Juan Cruz optó por el ying y el yang, por la paradoja de que uno no puede existir sin el otro: “El periodismo debe aspirar a la literatura porque la literatura aspira al periodismo”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

“El periodismo, para alguien que quiere ser escritor sobre todo, te pone en muchos aprietos”, dijo Carlos Zanón. Explicó que el periodista puede “utilizar la literatura” cuando vive la historia, apoyándose en datos, si quiere ser riguroso. Asimismo, considera que la ficción hace emerger “verdades que yo sé o presupongo” gracias a una serie de artimañas literarias.

  • Jugar con el yo-yo

Domínguez quiso jugar un poco, e hizo la pregunta clave, la que suele pasar tranquilamente por el gremio literario, pero que siempre suscita polémica en el periodístico: ¿Qué opinan del punto de vista de la primera persona para escribir crónica periodística?

Daniel Domínguez_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Juan Cruz, uno de los fundadores de diario El País, un periodista que empezó su carrera a temprana edad, echó mano a sus memorias, respondiendo con cautela: “Cuando empecé a trabajar el periodismo español no usaba la primera persona. La primera persona es un elemento que debe respaldarse. El periodista debe incluir su primera persona en el motivo en que está el elemento fundamental de lo ¿notable? La realidad está en el medio”.

Salcedo Ramos, como todo periodista latinoamericano, ha sido más susceptible a la apertura hacia ‘la primera persona’, probablemente por la cercanía del Nuevo Periodismo norteamericano: “Creo que no hay que tener miedo a usar esa primera persona cuando la historia lo pide, cuando la historia lo necesita para dar verosimilitud y veracidad a los datos que transmite”.

Pero criticó su abuso señalando “cuando es gratuita, es un alarde, es ajena al texto y no la pide, suena mal. Pero cuando uno desde ella contribuye a transmitir una atmósfera que no sería creíble si uno no dejara claro que estuvo ahí, sobre todo cuando somos autores de no ficción”.

“Hay una gran diferencia entre escribir en primera persona y escribir sobre la primera persona”, finalizó contundente.

Carlos Zanón, también español, respondió algo desinteresado: “Creo que no es necesario, no tienes que explicar lo que te pasa sino lo que pasa”.

Juan Cruz sorprendió, al cambiar levemente el matiz de su argumento inicial: “Hay que ser flexibles. En nuestro caso se impedía el uso del yo -se usaba nosotros-”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando (2)

Para luego contraatacar apoyándose en los excesos del yo:

“A mí me da mucho pudor utilizar yo, pero yo no digo que no se deba utilizar, sino que se debe valorar su uso. Tendemos mucho a creer que otro no lo sabe o no lo hizo. Por ejemplo, las entrevistas exclusivas no existe, mucho menos que sólo una la consiga. El yo a veces anula la historia de él, del que te está hablando. Ha habido un exceso en el periodismo hispanoamericano”.

Mientras estos experimentados redactores seguían debatiendo, no pude dejar de resentir que no hicieran alusión a Hunter S. Thompson, uno de los más locos representantes de este movimiento de no ficción que eclosionó en los años 60 en Estados Unidos, gran motivación para este blog.

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¿Qué hay reunido en Centroamérica Cuenta 2016?

Programa del IV encuentro de narradores centroamericanos. Del  23 al 28 de mayo.

*Por Solange E. Saballos

Centroamérica Cuenta es de esos eventos que se va poniendo mejor año con año. No puedo contener la emoción que me genera ver a varios narradores centroamericanos y de más allá reunidos para hablar sobre las letras del istmo.

El año pasado tuve el placer de asistir a sus distintos eventos la semana entera y este año planeo hacer lo mismo. Ciclos de cine, talleres, conferencias, conversatorios y escritores-celebridades literarias es decir demasiado poco acerca de su programa de actividades.

En 2016 el cine, la literatura, el periodismo, la crónica y el cómic dominarán la semana de la ‘Memoria que nos une’ en homenaje al centenario del fallecimiento de nuestro Rubén Darío y del cuarto centenario del fallecimiento del creador del Quijote: Miguel de Cervantes.

Les invito a echarle un ojo al programa y a llegar a compartir esta semana que consagra a mayo como mes literario.

Programa de CAC2016

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Los medios jóvenes dialogamos

Managua furiosa, Altanto, DaleClic y Palmereando compartimos nuestra experiencias sobre periodismo cultural digital, gestión cultural y experimentos en un conversatorio nada protocolario.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: No hay, no tuvimos cobertura. Nadie se acordó de sacar la cámara.

Por estar pensando que somos bien geniales
cuando en realidad somos unos bacanales y es que
yo soy como todos los demás son.

Yo soy, de Milly Majuc

Han pasado como tres semanas desde que realizamos el conversatorio ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’. Si he dejado pasar el tiempo no ha sido por pereza o porque considere que esta reunión no sea digna de ser relatada. No, sino que entre tantos festivales, eventos, buscar ingresos ($) y mi propia vida, quería darme un chance de reflexionar acerca de este boom de medios culturales digitales, todos protagonizados por líderes jóvenes y cuya fe en que la cultura puede mejorar la sociedad es lo que los sigue empujando a realizar esta quijotesca, difícil e inmensa tarea.

Aquel viernes 7 de agosto, en el marco del IV Festival Literatura UCA, nos congregamos en la sala Lizandro Chávez Alfaro cuatro medios jóvenes que hemos irrumpido fuertemente en el panorama periodístico cultural digital a partir de 2014: estaban Ernesto Valle Moreno, Fátima Villalta y José Medina, los que te mantienen Altanto; estaban Greta Cisne y Francisco A. Soza en nombre de Managua Furiosa, el sitio web cultural más popular; estaban Vanessa Martínez y Leslie Ramos, orgullosas de su DaleClic; y estaba yo, la bloguera llanera solitaria, el ejército de una mujer que dirige su propio blog sobre periodismo cultural independiente.

Al iniciar el conversatorio estábamos un poco confundidos. El ansiado público no llegó del todo; no teníamos nuestras respectivas copas de agua por si nos cansábamos de hablar; Rodrigo González, el director de Cultura UCA, no pudo acompañarnos por razones de fuerza mayor, y no teníamos la más mínima idea de a quién le tocaba moderar la mesa. Ernesto Valle pareció la persona más indicada por unanimidad de miradas, así que se hizo del micrófono para presentar la mesa y a cada uno de nosotros.

Aunque tratamos de parecer profesionales y aguantarnos al compañero de al lado, la verdad es que, en algunos momentos, al diablito de la controversia le gusta afilar su tridente en mi lengua: al escuchar asegurar a Fátima Villalta de que en Altanto hacen periodismo gonzo, no pude aguantarme las ganas de recordar quién fue el gran Hunter S. Thompson: un Doctor en periodismo iconoclasta, contracorriente y drogadicto. Y yo, una de sus más fieles pupilas por esas razones y muchas otras. Fátima me contestó un tanto áspera, de que no hay porqué seguir “un manual” para hacer periodismo, y a pesar de la blasfemia hacia el maestro, no pude dejar de darle la razón.

“Bueno, la próxima vez que quiera escribir un reportaje, me voy a meter un ácido”, dijo José Medina sarcástico. “Pues deberías, ¡es rico!”, repliqué burlona. Fue Ernesto el que nos llamó la atención y nos mandó a recuperar la compostura, recordando que se trataba de un conversatorio sobre cultura en la web, no un debate sobre la legalización de las drogas. Por ahí los Altanto anunciaron su antología, Morir soñando, para que le echen un ojo.

Volvimos al tema principal, y mientras Greta o Francisco volvían a hablar de los proyectos de Managua Furiosa y de su necesidad de financiamiento, yo platicaba con Leslie Ramos acerca de las posibilidades de colaborar con DaleClic. “Pero no tenemos dinero”, me dijo Vanessa haciendo puchero. “Eso no importa: yo tampoco”, le dije. Y así fue como amarramos, con público presente, una futura alianza que espero se cumpla. En ese instante noté que los comunicadores sociales que están saliendo o han salido de la UCA se están distinguiendo por su emprendedurismo.

Hubo un momento en que ya no soportaba las urgencias de ir a orinar, y fue precisamente cuando la poeta y periodista Carola Brantome nos felicitaba por nuestra iniciativa, nos instaba a que no hagamos caso a los adultos, a que sigamos nuestra estrella y nos extendía una invitación al Centro Cultural Guanuca en Matagalpa. Le aseguré gustosa que iría si me daban transporte, comida y dónde dormir antes de correr al baño.

Al regresar Ernesto le había concedido la palabra al público, y yo di como tres respuestas que no eran las adecuadas a una pregunta que no escuché, pero que de todos modos iban acorde al tema.

En algún punto dije que a veces elaboro mi agenda luego de consultar alguno de estos tres medios, a los que les doy activo seguimiento. Más que ponerse a comparar, fue agradable descubrir que nuestras diferencias son muros fuertes en los que bien nos podríamos apoyar los unos a los otros, y quien sabe si hasta podríamos inventar nuestro movimiento pro periodismo cultural digital, bien lejos de las limitaciones y el adultismo imperante en el periodismo tradicional.

“Yo hago esto porque quiero cambiar al mundo”, dijo Francisco A. Soza en un arranque de idealismo que nos conmovió a todos. Sonreímos contentos, pues a fin de cuentas es lo que sentimos los que tratamos de apoyar las expresiones artístico-culturales en la sociedad.

Seguimos dialogando con el público, la mayoría estudiantes de Comunicación Social de la UCA y miembros del equipo Cultura UCA. Ya cuando nos aburrimos de responder, le hicimos muecas a Ernesto para que diera por finalizado el conversatorio, nos despedimos alegremente con unos aplausos e hicimos anuncios de lo que estaba por venir en cada medio antes de dirigirnos al Bar El Panal a fortalecer vínculos laborales.

Bueno, quede pendiente de colaborarle a DaleClic y de continuar mi debate sobre periodismo gonzo con Fátima. Y, a todo esto, ¿cuándo nos volvemos a reunir? A Greta le entusiasmó la idea. Para la próxima hay que invitar a Nicaragua indie también.

Platicando con don Sergio Ramírez sobre Centroamérica Cuenta

El conversatorio ‘Lo que cuenta de Centroamérica Cuenta’ versó sobre lo ocurrido en el festival de narradores centroamericanos y la figura de Sergio Ramírez como escritor y gestor cultural.

* Por Solange E. Saballos

Afiche de: Festival de literatura UCA

Recibí un mensaje el 24 de mayo de Rodrigo González, director de Cultura UCA. Con tres meses de anticipación estaba coordinando a su equipo de entusiastas jóvenes estudiantes para preparar la IV Edición del Festival Literatura UCA. Entre las actividades del cronograma se le ocurrió incluir un conversatorio sobre Centroamérica Cuenta, con nada más y nada menos que Sergio Ramírez, uno de los escritores nicaragüenses contemporáneos más reconocidos actualmente y presidente del encuentro de narradores centroamericanos más grande del istmo. Y me preguntó a mí si quería participar.

“Obviooooo”, pensé. “Gracias Solange, no esperaba menos de vos”, me respondió Rodrigo después de darle mi respuesta afirmativa. Así comenzaron tres meses de habladurías, chismes superfluos y cobardes ataques hacia mi persona de parte de escritores, entre otras derivaciones, que andan más ocupados en odiar a las generaciones más jóvenes que en trabajar su estilo. Lo más gracioso  —y triste para ellos es que yo estaba bien consciente de sus intenciones, y más que mermar mi ánimo me divertía que se dedicaran a comentar. “Hablen bien, hablen mal, ¡pero que hablen!”, es uno de mis dichos predilectos. No, lo que me preocupaba era otra cosa: ¿Qué iba a preguntarle a don Sergio?

Pasaron las semanas y seguía sin saberlo. Recordaba mis notas sobre CAC, leí el material que me envió Rodrigo y hasta pensé en preparar un cuestionario. No lo hice, seguí en stand-by.

Preocupada, y a pocas semanas de empezar el festival, fui en busca de consejo a la oficina de Cultura UCA. Rodrigo se divirtió con mi preocupación, y me dijo que no tuviera miedo, que a Sergio Ramírez le gustaba “ser provocado”.

—¿Está seguro, don Rodrigo? Usted ya me conoce—dije, esperando escuchar el típico ‘mordete la lengua’. Pero no: Rodrigo quería que preguntara cosas, cosas importantes y fundamentadas en lo que observé durante todo el festival. Es más: hasta terminó por invitarme a otro conversatorio, al de ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’, como para motivarme a hablar todavía más.

Ya con la licencia de quien había creído en mí para desempeñar tal misión, me relajé un poco. Se suponía que mi compañera de mesa sería Dánae Vilchez, periodista de Confidencial, quien terminó por declinar la invitación; después se nombró a Vanessa Martínez, una de las fundadoras de DaleClic, pero al parecer estaba demasiado atareada coordinando otras actividades durante esa misma semana. Se optó por llamar a José Adiak Montoya, escritor ganador del premio Carátula de este año. A pocos días del conversatorio, José Adiak me preguntó de qué iba el asunto. Le respondí que básicamente se trataba sobre preguntar cosas sobre Centroamérica Cuenta y hacer comentarios sobre lo acontecido durante la semana. “Él, como buen iniciado y participante de la última mesa del CAC sabrá cómo plantear esas cuestiones”, pensé.

Llegó el día: jueves 9 de agosto a las 9:00 a.m. y yo en la casa de la Ave Asán, con un poco de resaca y tomando café de la forma más relajada posible. Me llevé a la Ave conmigo, pasamos por mi casa a escoger algún atuendo estilo palmera y nos dirigimos a la Biblioteca José Coronel Urtecho.

Rodrigo González estaba preocupado, pues los estudiantes no terminaban de llegar y ya se hacía tarde. No veíamos a don Sergio por ninguna parte, sólo a algunos miembros de su séquito: a Ulises Juárez Polanco y al propio José Adiak. Con el pasar de los cuartos de hora y la iniciativa del equipo de Cultura UCA, los estudiantes comenzaron a ocupar las sillas. En esos momentos fue cuando llegó don Sergio, rodeado de gente, y yo sentí que mis manos heladas empezaron a sudar. La Ave me tomó de la mano y sonrió.

“¿Dónde está Solange?”, preguntó Rodrigo. “¡Aquí!”, dije nerviosa, y me bajé de la silla de la manera más torpe que los tacones me propiciaron a cometer. Noté que me sonreían y me calmé un poco. Saludé a Sergio Ramírez y a José Adiak.

Antes de dar inicio al conversatorio, Ulises Juárez Polanco dio algunas palabras sobre los integrantes de la mesa y de lo que es Centroamérica Cuenta. Mostró a la audiencia una recapitulación audiovisual de este año:

(Cuando miré mi cara, grabada fugazmente, sonreí como babosa).

Tocaba comenzar. Francamente, no podría precisar todo lo que se dijo. Fueron muchísimas cosas. Recuerdo haber tirado la pregunta picante de que si lo acontecido en la inauguración tenía relación con los sucesos del Festival Internacional de Poesía de Granada y con la censura y represión hacia los literatos; recuerdo que don Sergio respondía, con sus 73 años recién cumplidos y su larga experiencia, habilidosa, ágilmente. Le pregunté sobre algunas temáticas de este año, expresé mi amor por el eslogan que escogieron: Palabras en libertad, recalqué (con un notable abuso de muletillas a causa de los nervios) lo increíble que era el festival por juntar a los escritores centroamericanos con escritores de casi todo el mundo, me di permiso de hacer los comentarios que no pude hacer durante el festival e incité a los jóvenes, más bien a los adolescentes, casi niños, que estaban a la izquierda de la mesa a que no tuvieran miedo de participar y que se expresaran, que abrieran su mente y que sólo por estar nosotros sentados a la mesa no debían intimidarse. Ok, quizás me emocioné un poco: creo que sólo me faltó prenderle fuego a la mesa.

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

José Adiak, por el contrario, fue más tranquilo.Parece que es gran admirador de la obra de Sergio Ramírez, pues sus preguntas se dirigían a alabar su figura como escritor y gestor cultural. Casi llegando al final del conversatorio preguntó “¿Se imaginan Centroamérica Cuenta sin Sergio Ramírez”. Sergio dijo que nadie era indispensable y que su intención era que el festival continuara  fortaleciendo los lazos entre escritores centroamericanos y dando a conocer el istmo.

Las preguntas del público vinieron de voces jóvenes, preguntándole a Sergio Ramírez cómo vencer el miedo a escribir y demás cosas relacionadas al oficio de escribir, libros de papel vs. libros digitales, la supuesta “subliteratura”, etc… Fue bonito escuchar a don Sergio decir que a él también le daba miedo a veces, pero que eso no podía detener a un escritor, y que cada estilo es diferente, propio de cada autor y su contexto, que no debían compararse con otro, que hay que ser original… Aconsejandonos, a todos los que estábamos en la sala. Hubo un muchacho que se levantó, ansioso, para jurar haber venido desde Matagalpa sólo para poder conocerlo, y que su sueño era que leyera el borrador de su libro. “Sí que levanta ánimos este señor”, pensé, sonriendo, con un poco de pena ajena por la estupefacción silenciosa de todos los presentes.

Al terminar nos despedimos de la audiencia y entre nosotros. Aproveché para decirle a don Sergio que gracias por la plática y que “de todos modos usted bien sabe que me la debía. No me dejó opinar en el último conversatorio  de Centroamérica Cuenta”. Sergio Ramírez no me dijo nada: sólo me dio una palmadita en el hombro y se permitió una prolongada, paternal risa.

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Al día siguiente le pregunté a Rodrigo González  cómo había sido mi desempeño. “Muy bien, me gustó, hablaste casi tanto como Sergio”. Me sacó de onda. “Ideay, ¿y qué acaso eso no fue lo que me pidió?”, respondí vivamente. “Pues sí”, y se rió. Parece que, dejando dotes literarias aparte, tengo aptitudes para la comedia.

Se rompen los límites en Centroamérica Cuenta

El último conversatorio de Centroamérica Cuenta versó sobre la situación de la literatura centroamericana contemporánea y cómo es vista dentro y fuera del istmo.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: Palmereando

El conversatorio, previo a la clausura de Centroamérica Cuenta, trató de lo siguiente:

La narrativa centroamericana contemporánea se debate entre la exploración de nuevas temáticas, géneros, estilos y la tradición, dominada por el realismo, la política y los estereotipos culturales. ¿Algún día Centroamérica proyectará una visión nueva o trascenderá esta dicotomía? Participan: Werner Mackenbach (Alemania), Nathalie Peyrebonne (Francia), y el Premio Centroamericano Carátula de Cuento Breve 2015. Modera: Sergio Ramírez (Nicaragua).

El conversatorio ‘La ruptura de los límites, los límites de la ruptura.’ fue realizado en el la Alianza Francesa de León el sábado 23 de mayo en el marco de la III Edición de Centroamérica Cuenta.

Werner Mackenbach  comenzó por situar su discurso desde una mirada exterior, y apuntó sobre las “nuevas voces con nuevas perspectivas continentales de en la región”.

“Los mundos siempre se han cruzado en Centroamérica”, dijo. “Basta con ver lo que está pasando”.

Por su parte, Nathalie Peyrebonne fue “aún más exterior”. Recalcó no ser una especialista en el tema y que sólo puede opinar desde la perspectiva de los escritores franceses: “Para el público francés es bastante misteriosa”. Pero, a pesar de la poca difusión de la literatura centroamericana, asegura que tiene lectores en Francia.

“Si el lema Palabras en libertad se impone como respuesta a la tragedia de Charlie Hebdo es porque hay puentes entre estos dos continentes (América y Europa)”.

Dijo que la literatura centroamericana “te hace vivir en un sentido del otro” y que su narrativa se caracteriza por ser una “narrativa que dialoga”.

No es de extrañar que haya conexión entre Centroamérica y Europa: basta con recordar la colonización y el mestizaje. También hay que recalcar la fascinación que los escritores franceses han causado en generaciones y generaciones de escritores de cada rincón del continente americano, y no son pocos, sean hoy mundialmente reconocidos o anónimos aventureros, los que fueron a pagar promesa a París. Recordemos a la Generación Perdida de Estados Unidos o un pasaje de Cien años de soledad, en donde García Márquez, en donde uno de los amigos de Aureliano Babilonia se va a vivir a París, “en el cuarto oloroso a espuma de coliflores hervidas donde había de morir Rocamadour”.

“Los europeos están esperando al otro lado del océano, aunque no lo sepan”, agregó sonriente.

Sergio Ramírez  enfatizó que “Centroamérica reclama una identidad propia”. Le preguntó al ganador de este año del premio Carátula, José Adiak Montoya, si se identificaba como un escritor “latino o centroamericano”.

“No sé si debería alinearme geográficamente”, empezó José Adiak. “Creo en el poder humano de la literatura, es decir, de reconocerse en cualquier parte del mundo. Esa es la gran literatura”. Después mencionó lo de ser humano y como tal estar sujeto a cuestiones eternas como el amor, la muerte…

Sergio Ramírez señaló que el escritor y su entorno son un ente, y mencionó las temáticas presentes históricamente en la literatura centroamericana, como la literatura de dictaduras, la naturaleza versus la civilización, entre otros.

Werner habló de “entrecruzar las grandes literaturas en Centroamérica” y de que hay que “liberarse de esa búsqueda de identidad”. “La nueva literatura nos habla de las imposibles formas”, dijo.

Hizo hincapie en que la literatura no debe subordinarse a cuestiones partidiarias.“El aparato literario se ha dejado acaparar por los proyectos de construcción estatal”. Qué suerte que Werner parece desconocer del movimiento Leonel Rugama.

Werner continúo diciendo que abordar temáticas como la sequía, la deconstrucción ambiental y la pobreza rebela otro extremo de la literatura centroamericana. “Estamos viviendo en una situación donde todo se contradice”. Dijo que la literatura centroamericana “está comprometida éticamente con sus realidades”.

José Adiak Montoya dice encontrarse admirado por “su diversidad y búsqueda de nuevos estilos y sensaciones”. Según Montoya, la desconexión entre los países del istmo es lo que ha dado pauta a la diversidad y que el tropezón ha sido “la falta de distribución”.

Sergio Ramírez dijo, refiriéndose a la revista digital Carátula, que “las formas de difusión digital articulan cómo nos ven y es una manera de hacernos visibles”. Con 2114 Me gusta y contando, Ramírez está a gusto con las facilidades que propicia la tecnología de conectar y ser visto.

Con respecto al oficio de ser escritor, dio la fórmula mágica para ser leído: “El secreto es no ser aburrido”.

Werner Mackenbach menciónó algunas tendencias literarias actuales, como un retorno a “la narrativa urbana, un tono intimista, los mitos indígenas y ficcionar las relaciones con la familia”. También mencionó el caso de autores consagrados que descubren “nuevas temáticas”.

Aunque en la actualidad es mucho más fácil publicar un libro, Werner señaló que “hace falta un control de calidad a través de encuentros y retroalimentación”. Esto es una problemática que no debe pasarse por alto. Muchos libros que están saliendo en formato digital poseen errores garrafales de edición, una diagramación fea e incómoda para las pantallas, rigidez y poca variabilidad en sus formatos y una estructuración del texto bastante descuidada. Todavía las editoriales digitales no se han desarrollado a como se debe en Nicaragua.

Un periodista del público, de quien no puedo precisar el nombre, dijo algo muy cierto y muy necesario en el panorama literario nacional: “Los escritores deben acercarse y apoyarse en los medios de comunicación”. Me hubiera gustado agregar comentarios al respecto, pero me quedé con las ganas de usar el micrófono. “¡Yo quería hablar!”, fue lo único que alcancé a decir cuando se lo tuve que devolver, impotente, a la edecana.

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