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Ese ser iluminado por la gracia o la arrogancia: crónicas del Festival Internacional de Poesía de Granada (I)

Aventuras y desventuras de unos periodistas maltratados durante el Festival Internacional de Poesía de Granada 2016.

*Por Solange E. Saballos

Fotografía: Danilo Castañeda

Planeaba cubrir el XII FIPG desde su edición anterior. Las cosas no estaban a nuestro favor: no me habían pagado en el trabajo, Danilo no tenía su cámara y no teníamos ni un centavo partido a la mitad. Decididos a lograrlo, apelamos a la buena voluntad de amigos, conocidos y lectores del blog más un préstamo ineludible. Con lo necesario para pagar el hospedaje y, contando de antemano con los viáticos de alimentación que se da a trabajadores y colaboradores del festival, llegamos a Granada el domingo 14 de febrero, cuando iniciaban las actividades del FIPG mas no así su inauguración oficial.

Llegamos a la Casa de los Tres Mundos en busca de nuestras acreditaciones para encontrarnos con que Carol Bendaña, encargada de acreditar a prensa, aún no había llegado. Todos en la C3M la estaban buscando, por lo que Danilo y yo optamos por retirarnos a dejar nuestras mochilas al hostal.

El Hostal New Century es un hostal cuya arquitectura recuerda a las tradicionales casa coloniales granadinas, con su grandes puerta frontales de madera y su segundo piso con balcón. Jorge Vásquez, propietario y tío de Josué Rizo, colega periodista de Radio Volcano, nos dio un breve recorrido por la estancia: podíamos usar la cocina, lavar en lavadora por 5$ y sentarnos en la sala de estar del segundo piso.

Acá una foto tomada de su página web.

Acostumbrada a las penalidades de un cuartucho en donde apenas alcanzaban dos catres viejos y debía escoger entre enchufar el abanico para no ahogarme de calor o cargar el celular/computadora, la habitación limpia, con su cama matrimonial, su cómoda de tres gavetas, abanico de techo y baño privado me parecía un ensueño.

El único detalle es que está ubicado en la Calle El Bolsón, es decir, a diez cuadras de nuestro centro de operaciones, pero como en Granada los taxis cobran la pequeña cantidad de  C$ 10 por persona durante el día, no nos pareció excesivo pagar por transporte. Volvimos a la C3M. Carol Bendaña aún no aparecía. Nos fuimos a buscar cervezas a La Calzada y a alquilar bicicletas para dar un recorrido por el lago.

Sentados en un local frente al Cocibolca, degustando unos ceviches y un litro de Toña, me sentía sumamente incómoda: en la C3M los edecanes nos veían con desconfianza, a pesar de haber informado meses atrás a sus superiores de nuestra presencia en el festival, y aunque Andrea Margarita, encargada de los edecanes, nos había ofrecido los viáticos para comer en ‘Los Bocaditos’, el comedor para los empleados y colaboradores del festival, lo dijo de la siguiente manera: “Me gustan lo que andan haciendo, así que les puedo ofrecer esto”. A lo largo del día, notamos que algunos periodistas estaban acreditados y otros no. Eso aumentaba mi molestia.

“A nosotros se nos va a tratar con la dignidad que merece nuestro oficio”, respondí molesta. En esas pensaba cuando recibí finalmente la llamada de Carol Bendaña, quien aseguraba nos darías nuestras acreditaciones el lunes por la mañana. Me alegré de que se nos fuera a dar nuestro lugar como periodistas y trabajadores, para toparme con una desagradable realidad el resto de la semana.

Volvimos de nuestro paseo a las 4:20 p.m. Los homenajes a Rubén Darío, Ernesto Mejía Sánchez, Luis Cardoza y Aragón y a la poesía e integración centroamericana daban inicio a las 4:30 p.m.

El homenaje a Darío fue realizado en el auditorio de la C3M, pero como estábamos un poco desorientados, por la costumbre de presenciar casi todos los actos en la Plaza La Independencia, tuvimos que recurrir a Arnulfo Agüero, quien nos proporcionó un programa detallado del FIPG. Como no siento ninguna clase de entusiasmo de escuchar las longevas lecturas de Jorge Eduardo Arellano, me alegré de haber llegado justo cuando el coro estaba terminando de cantar.

Coro  In Crescendo

Ernesto Mejía Sánchez y Luis Cardoza y Aragón, los poetas homenajeados en esta edición, fueron celebrados en la plaza La Independencia. A continuación se homenajeó a la poesía centroamericana…

…Para luego dar espacio a un sinfín de danzas folklóricas del Ballet Folklórico Nicaragüense.

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Se dio el brindis “en honor de la poesía e integración centroamericana” en la C3M. Compartimos ahí un rato antes de retirarnos en curioso grupo a La Calzada.

Recuerdo la presencia de Marcel Jaentschke, Kenya Martínez, Iván Argüello, Erick Blandón, entre otros personajes, antes que la indignación, el ajetreo del día y el abundante alcohol de los poetas nos enviara a dormir.

***

Al día siguiente se continuaba recibiendo a los poetas. Por fin encontramos a Carol Bendaña, sentada en la entrada de la C3M a la par de Gloria Gabuardi, la secretaria ejecutiva del FIPG. Jamás podré olvidar cómo nos conocimos: se acercó a mí en la edición anterior para 1) regañarme a gritos por mi vestimenta, consistente en un vestido y medias rotas estilo rock y 2) jalarme del cuello mi acreditación de prensa, preguntar (siempre a gritos) quién me la había dado y hacer ademanes frenéticos para que me retirara.

Hizo esto frente a un lector, mi colega de ese entonces y varios poetas que se encontraban en el brindis.

(Me ofrecieron disculpas de parte de la dirección del festival a través de terceras personas, pero el trato que recibimos durante la semana de este año me demostró que, por su parte, jamás sería bienvenida al FIPG).

Por fin nos dieron nuestras acreditaciones, en blanco, sin nuestros nombres y se nos apuntó en el listado de prensa

 

Palmereando XII FIPG

Esas caras de alegría no volvieron a aparecer.

 

La inauguración de la feria del libro y del micrófono abierto eran eventos secundarios en comparación con la develización de una escultura dedicada a Ernesto Mejía Sánchez a realizarse en el Parque Sandino, rebautizado por los poetas desde la I edición del FIPG como ‘Parque de los Poetas’. En la entrada de la C3M me topé a Francisco de Asís Fernández, presidente del FIPG, quien nos invitó amablemente a subir al bus del festival para presenciar el homenaje.

Estuvimos un ratito, por lo que terminamos llegando en taxi. Varios poetas, directivos del FIPG y Johannes Kranz, el orgulloso escultor, rodeaban la silueta metálica.

La escultura, hecha de hierro y con este bello poema inscrito en su parte posterior…

Ensaye la palabra, su medida,
el espacio que ocupa. La tomé
de los labios, la puse con cuidado
en tu mano. Que no se escape. ¡Empuña!
Cuenta hasta dos (lo más difícil).
Ábrela ahora: una
estrella en tu mano.

…Era la silueta del rostro del poeta, y era la misma fotografía usada para la publicidad del Festival.

FIPG2016_día 2_Danilo Castañeda Fotografía_Palmereando (16)

La develización de la estatua fue acompañada por palabras de Juana de los Ángeles Mejía Marenco, hija del poeta homenajeado. La escultura fue hecha en base a una fotografía dedicada a su hija que el poeta le regaló a Juana cuando niña y que le volvió a regalar en su adolescencia.

De regreso sí nos venimos en el bus del festival. Me senté a la par del poeta neozelandés Jeffrey Paparoa Holman. Admití, en inglés torpe y tímido, que no conocía mucho de su país, pero que sabía que los kiwis eran su ave nacional. Jeffrey se rió mucho, me describió la morfología y hábitos del kiwi, habló entusiasmado de la diversidad y belleza de su lejano país y me mostró los tatuajes de sus brazos, basados en dibujos  propios de los indígenas maoríes.

Pueden visitar su blog en inglés: https://paparoa.wordpress.com/

Al entrar a la C3M seguimos conversando con los poetas. Nos sentamos próximos a Erick Blandón. Le sirvieron el almuerzo a los poetas y, como teníamos hambre, nos metimos a la fila. A mí me sirvieron bajo la vigilancia de una edecana que nos había pasado acosando con sus miradas desde el día anterior, y que cuando me senté a comer y dije a Danilo que pasara a la fila, lo sacó argumentando que nosotros no teníamos derecho a comer. Indignadísima, empecé a discutir, a decir que andábamos trabajando cubriendo el festival y como no supo qué hacer, llamó a Carol Bendaña.

Carol Bendaña se encargó de decirnos frente a los poetas, muy airada, que ya me había explicado por teléfono que sólo nos darían las acreditaciones y que no podíamos pedir más. Recordé los tickets del año pasado que me dio Andrea, pensé en todo el esfuerzo que tuvimos que hacer para pagar la habitación, el transporte, el poco dinero en billetera, las pláticas con directivos, el trabajo no remunerado que estábamos haciendo, las múltiples dificultades…

—Me está humillando.

Al decir esto Carol se hizo la ofendida, dio media vuelta y nos dejó. “Sentate a terminar de comer, yo voy a buscar comida fuera”, dijo Danilo. Inmediatamente me levanté, tomé mis cosas y me dirigí a buscar a alguien que nos ayudara. Me topé a Salomón Alarcón y dijo que debía hablarse con Gloria Gabuardi. La misma respuesta obtuve de Luz Marina Acosta, quien conocía mi petición de antemano, y que por lo menos se encargó de ofrecernos una explicación sensata, conseguirnos dos tickets para almorzar y de ser nuestra madrina tácita el resto de la semana. ¿Queríamos comer? Bastaba mencionar su nombre para que los edecanes, de muy mala gana, nos dieran los viáticos.

En ‘Los Bocaditos’ la comida era la típica de un almuerzo nica, mucho más abundante que la servida a los poetas y al séquito de edecanes que se desvivía en cepillar a como diera lugar a los poetas, acatar órdenes de Gabuardi, ofender a los colaboradores (sobre todo a prensa) y darse ínfulas como si fuesen los mismísimos patrocinadores del evento.

Como reza el dicho: “no te peleés ni con la comida ni con los reales” tuve que comer, con todo el peso de la indignación, vergüenza, humillación y demás emociones negativas que no facilitan para nada una buena digestión. Nos retiramos al hostal a descansar.

Nos activamos al caer de la noche. Periodistas jóvenes, granadinos, nos llamaron para asistir en grupo al cóctel de bienvenida a los poetas, que sería en el Hotel Granada. Los muchachos estaban algo azorados, temerosos de que en el hotel se nos recibiera mal. Fue todo lo contrario: edecanes sonrientes, trabajadores del hotel y no del festival, nos daban la bienvenida al vernos llegar con cámaras y micrófonos.

En uno de los pasillos encontramos a Norma Elena Gadea sentada en un banco. La saludamos y le pedimos una foto. “¿Voy a salir yo sola?”, nos dijo graciosamente. Algo azorados nuevamente, nos sentamos a su lado para la foto. En mi interior le agradecí de todo corazón su amabilidad.

FIPG2016_día 2_Danilo Castañeda Fotografía_Palmereando (29)

El Hotel Granada es un bellísimo y elegante hotel ubicado al final de la zona comercial de La Calzada, a pocos metros de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. Por dentro cuenta con abundantes y amplias salas de derecha a izquierda. Caminar a través de sus pasillos hace pensar en películas ambientadas en lujosos castillos. Estábamos maravillados.

Llegamos algo tarde al brindis. Prensa de varios medios estaban haciendo de las suyas, disfrutando de entrevistar a los poetas en medio de su fiesta privada. Danilo tomó unas pocas fotos.

Después de presenciar el cóctel la comitiva de jóvenes periodistas y lectores nos retiramos a compartir entre nosotros a La Calzada, en un bar donde estaban algunos poetas, muy juntos entre sí y ajenos a su entorno. Nos sentamos en otra mesa a platicar, compartir, debatir, opinar. A pensar…

Segunda entrega: Los poetas y el pueblo

Recapitulando:

Acá pueden consultar mi archivo del FIPG del año anterior.

(Supongo que me trataron “mejor” porque andaba con un par de amigos poetas invitados. Los edecanes no se atreven a decir ni pío frente a ellos).

 

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