Hojeadas de arte, cultura y educación

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Un recuento de Centroamérica Cuenta

Haciendo un recuento de todo lo que viví en esta semana dedicada a la narrativa.

* Por Solange E. Saballos

Foto de: Archivos de #CAC15

No había ido antes al Centroamérica Cuenta. Me preguntaba si sería parecido, sólo que en prosa en vez de en verso, al carnavalesco Festival Internacional de Poesía de Granada. Me preguntaba si algún organizador me volvería a hacer mala cara, cara de “¿qué hacés aquí?” y me vería forzada a seguir asistiendo a escondidas, plan bajo perfil. Claro, eso es algo bastante absurdo: soy alta, no puedo pasar desapercibida por más que lo intente. Me pregunté si sería capaz de aguantar tanto trajín.

La cuestión es que dejé de pensar tantas pajas y fui. La primera actividad del CC fue el conversatorio Vive sin drogas, en donde Julián Herbert habló de sus manuales de cocaína y de cómo vendió a su madre mientras agonizaba. Criticó, con mucho tacto he de reconocer, al gobierno de México en su propia embajada en Nicaragua. Muchos de mis conocidos quedaron encantados con Julián. De hecho fui a su conversatorio por dos razones: la primera, por ser la primera actividad del CAC y segundo, porque Marcel Jaentschke, uno de esos jóvenes narradores errantes, tenía muchas ganas de saber cómo iba a estar y no podía asistir porque se encontraba fuera de Managua.

Al día siguiente me puse mi traje rojo y me fui a la inauguración de Centroamérica Cuenta, en la Alianza Francesa de Managua. Al entrar al teatro Bernard-Marie Koltès me sentí un poco agobiada por la cantidad de personas, camarógrafos y bulla en general que había en la sala. Esquivé a un par de edecanas que me queisieron obligar a sentarme, y me fui ahí, al frente, a escuchar el conversatorio hecho en homenaje a Charlie Hebdo.

Antes de dar inicio al conversatorio se dio a conocer que Jul, el caricaturista francés e invitado especial, no iba a poder llegar porque el gobierno de Nicaragua le había negada la entrada sin dar ninguna explicación. Esa acción fue como una cachetada para el lema de este año: Palabras en libertad, y quién sabe qué saña se trae entre manos en contra de los escritores. Basta recordar lo sucedido durante febrero en Granada, no me aburriré de repetirlo.

Fui feliz de saber por fin quién era El Alacrán, porque leía su suplemento desde niña, y disfrute mucho de decirle, cuando bajó de la mesa, que no le pesaba la boca para decir las cosas. No me dijo nada, sólo me pareció entre complacido y apenado, y me respondió con una sonora carcajada.

Después del pleito por Jul y de las declaraciones solidarizándose y lamentando su ausencia de Carlos Fernando Chamarro, de Antoine July, el embajador de Francia, y del propio Sergio Ramírez, se anunció al ganador del premio Carátula: el escritor nicaragüense José Adiak Montoya. Después los narradores y el público salieron de la sala a lanzarse unas copas. Estuvo tuani la inauguración, llenísima de gente, con un montón de palabras y conversaciones en el aire, en libertad. Allí conocí al fotógrafo de escritores, Daniel Mordzinski, quien me prometió un ron que me quedo debiendo, pero me recompensó con una linda anécdota de juventud y una foto, un día antes de irse. No pudo quedarse para la clausura. También le tomó una foto a Magdiel, que vino para acá el 22 de mayo, un día antes de la clausura.

Me pasé la semana de conversatorio en conversatorio. Escuchando, conociendo, viendo a los escritores y tratando de adivinar sus edades, cómo empezaron, cómo eran antes de tener sus nombres en portadas y que si de jóvenes caminaban igual que ahora. Los pequeños dioses, tejedores de mundos de palabras, estaban recreando en el plano real la magia literaria en su semana, dedicado a ellos, en una especie de Olimpo de los Narradores radicado en el ombligo de América.

No me puse a investigar sus perfiles porque quería ser sorprendida por sus palabras, a ver qué tenían que ofrecer. Así pasé de gira, anotando lo que me interesaba y obviando los trucos literarios de los que se querían hacer los interesantes. Tecnología y literatura, la libertad de expresión, la guerra y la censura, la autocensura… Los temas eran intensos, orientados a incitar el debate y cada escritor, aunque educada y protocolariamente esperaba su turno para hablar, hacía de las suyas cuando tomaba el micrófono. Buscaban sus argumentos más contundentes para convencer al público y hacerse de su simpatía.

Ahí anduve, fregando, conociendo gente y tratando de opinar en un par de conversatorios, aplaudiendo a rabiar cuando alguien del público hacía estremecer a la mesa de turno con acertados comentarios, y siguiendo cada momento en el que pude estar con una curiosidad cada vez más acuciosa, tomándome lo de Palabras en libertad en serio.

Ya para el último día del CAC estaba agotada, cansada, de mal humor y como con cuatro notas a redactar encima. Para colmo, había amanecido en un cuartito caluroso de un hostal granadino, y tenía que volver a Managua para entregar las tareas de la Universidad y de ahí, salir jalada para León. Tuve la suerte de que el director de teatro Mick Sarria me dio un buen raid desde Managua hasta León. De la UNAN me pasé llevando a mis amigos filólogos, Eddy y Jennisa.

Llegamos a la pequeña Alianza Francesa de León. El local estaba lleno. Llegamos a la mitad del conversatorio ‘La palabra y el diálogo constante entre culturas y civilizaciones’. Este no lo pude escuchar mucho, pero sí estuve pendiente del último, que trató sobre la nueva literatura centroamericana, sus tendencias e impacto en el exterior. Acá estuvieron Nathalie Peyrebonne, Werner Mackenbach, José Adiak Montoya, bien metido en su papel de iniciado, y Sergio Ramírez de moderador. No me dejaron hablar desde el público, y a Cristina Rossi le pareció tan injusto que me prometió leer todas mis notas sobre el CC.

Finalizando este conversatorio, se dio lugar al acto de clausura, en donde Sergio Ramírez agradeció a cada uno de los integrantes de su equipo: a Ulises Juárez Polanco, a Ulises Huete y a Madeline Mendieta, a los edecanes, al público en general, a los patrocinadores… A todo mundo pues. El brindis que hubo después fue uno de los más veloces en los que he estado. Los narradores ni se habían terminado de echar su trago cuando ya los estaban sacando a toda prisa para Managua. Ahí agarré raid con ellos y pude volver, agotadísima, a escribir estas y otras líneas sobre el III encuentro de narradores centroamericanos.

(*) Originalmente publicado en: republicadepapel.com/2015/05/29/recuento-centroamerica-cuenta/

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Se rompen los límites en Centroamérica Cuenta

El último conversatorio de Centroamérica Cuenta versó sobre la situación de la literatura centroamericana contemporánea y cómo es vista dentro y fuera del istmo.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: Palmereando

El conversatorio, previo a la clausura de Centroamérica Cuenta, trató de lo siguiente:

La narrativa centroamericana contemporánea se debate entre la exploración de nuevas temáticas, géneros, estilos y la tradición, dominada por el realismo, la política y los estereotipos culturales. ¿Algún día Centroamérica proyectará una visión nueva o trascenderá esta dicotomía? Participan: Werner Mackenbach (Alemania), Nathalie Peyrebonne (Francia), y el Premio Centroamericano Carátula de Cuento Breve 2015. Modera: Sergio Ramírez (Nicaragua).

El conversatorio ‘La ruptura de los límites, los límites de la ruptura.’ fue realizado en el la Alianza Francesa de León el sábado 23 de mayo en el marco de la III Edición de Centroamérica Cuenta.

Werner Mackenbach  comenzó por situar su discurso desde una mirada exterior, y apuntó sobre las “nuevas voces con nuevas perspectivas continentales de en la región”.

“Los mundos siempre se han cruzado en Centroamérica”, dijo. “Basta con ver lo que está pasando”.

Por su parte, Nathalie Peyrebonne fue “aún más exterior”. Recalcó no ser una especialista en el tema y que sólo puede opinar desde la perspectiva de los escritores franceses: “Para el público francés es bastante misteriosa”. Pero, a pesar de la poca difusión de la literatura centroamericana, asegura que tiene lectores en Francia.

“Si el lema Palabras en libertad se impone como respuesta a la tragedia de Charlie Hebdo es porque hay puentes entre estos dos continentes (América y Europa)”.

Dijo que la literatura centroamericana “te hace vivir en un sentido del otro” y que su narrativa se caracteriza por ser una “narrativa que dialoga”.

No es de extrañar que haya conexión entre Centroamérica y Europa: basta con recordar la colonización y el mestizaje. También hay que recalcar la fascinación que los escritores franceses han causado en generaciones y generaciones de escritores de cada rincón del continente americano, y no son pocos, sean hoy mundialmente reconocidos o anónimos aventureros, los que fueron a pagar promesa a París. Recordemos a la Generación Perdida de Estados Unidos o un pasaje de Cien años de soledad, en donde García Márquez, en donde uno de los amigos de Aureliano Babilonia se va a vivir a París, “en el cuarto oloroso a espuma de coliflores hervidas donde había de morir Rocamadour”.

“Los europeos están esperando al otro lado del océano, aunque no lo sepan”, agregó sonriente.

Sergio Ramírez  enfatizó que “Centroamérica reclama una identidad propia”. Le preguntó al ganador de este año del premio Carátula, José Adiak Montoya, si se identificaba como un escritor “latino o centroamericano”.

“No sé si debería alinearme geográficamente”, empezó José Adiak. “Creo en el poder humano de la literatura, es decir, de reconocerse en cualquier parte del mundo. Esa es la gran literatura”. Después mencionó lo de ser humano y como tal estar sujeto a cuestiones eternas como el amor, la muerte…

Sergio Ramírez señaló que el escritor y su entorno son un ente, y mencionó las temáticas presentes históricamente en la literatura centroamericana, como la literatura de dictaduras, la naturaleza versus la civilización, entre otros.

Werner habló de “entrecruzar las grandes literaturas en Centroamérica” y de que hay que “liberarse de esa búsqueda de identidad”. “La nueva literatura nos habla de las imposibles formas”, dijo.

Hizo hincapie en que la literatura no debe subordinarse a cuestiones partidiarias.“El aparato literario se ha dejado acaparar por los proyectos de construcción estatal”. Qué suerte que Werner parece desconocer del movimiento Leonel Rugama.

Werner continúo diciendo que abordar temáticas como la sequía, la deconstrucción ambiental y la pobreza rebela otro extremo de la literatura centroamericana. “Estamos viviendo en una situación donde todo se contradice”. Dijo que la literatura centroamericana “está comprometida éticamente con sus realidades”.

José Adiak Montoya dice encontrarse admirado por “su diversidad y búsqueda de nuevos estilos y sensaciones”. Según Montoya, la desconexión entre los países del istmo es lo que ha dado pauta a la diversidad y que el tropezón ha sido “la falta de distribución”.

Sergio Ramírez dijo, refiriéndose a la revista digital Carátula, que “las formas de difusión digital articulan cómo nos ven y es una manera de hacernos visibles”. Con 2114 Me gusta y contando, Ramírez está a gusto con las facilidades que propicia la tecnología de conectar y ser visto.

Con respecto al oficio de ser escritor, dio la fórmula mágica para ser leído: “El secreto es no ser aburrido”.

Werner Mackenbach menciónó algunas tendencias literarias actuales, como un retorno a “la narrativa urbana, un tono intimista, los mitos indígenas y ficcionar las relaciones con la familia”. También mencionó el caso de autores consagrados que descubren “nuevas temáticas”.

Aunque en la actualidad es mucho más fácil publicar un libro, Werner señaló que “hace falta un control de calidad a través de encuentros y retroalimentación”. Esto es una problemática que no debe pasarse por alto. Muchos libros que están saliendo en formato digital poseen errores garrafales de edición, una diagramación fea e incómoda para las pantallas, rigidez y poca variabilidad en sus formatos y una estructuración del texto bastante descuidada. Todavía las editoriales digitales no se han desarrollado a como se debe en Nicaragua.

Un periodista del público, de quien no puedo precisar el nombre, dijo algo muy cierto y muy necesario en el panorama literario nacional: “Los escritores deben acercarse y apoyarse en los medios de comunicación”. Me hubiera gustado agregar comentarios al respecto, pero me quedé con las ganas de usar el micrófono. “¡Yo quería hablar!”, fue lo único que alcancé a decir cuando se lo tuve que devolver, impotente, a la edecana.

¿La globalización es banalidad?

Se discute sobre la influencia de la tecnología en los hábitos de los viejos y nuevos lectores en uno de los conversatorios de Centroamérica Cuenta.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: Palmereando

Como llegué un poco tarde a sentarme a causa de suplicarle, inútilmente, a una de las meseras de Literato que me vendiera un café para poder sobrellevar el cansancio que me causa mi desvelo crónico, empecé escuchar el conversatorio en la parte en que la investigadora, traductora y profesora italiana, Emanuela Jossa, aseguraba: “La curiosidad me empuja a la lectura”.

El conversatorio ‘Globalización y banalidad. Nuevos lectores en la civilización del espectáculo’ fue realizado en el la tienda de libros Literato el viernes 22 de mayo en el marco de la III Edición  de Centroamérica Cuenta.

El anuncio del conversatorio decía:

Se dice que nunca se ha publicado tanto como en la actualidad, pero en el contexto de la civilización del espectáculo, leer no está de moda e, incluso, es considerada socialmente una actividad rara y aburrida. ¿Cómo crear nuevos lectores? ¿Deben los escritores promover y fomentar la lectura, o su tarea se limita únicamente a la escritura? ¿Las nuevas tecnologías y formatos son aliados o enemigos? Participan: Justo Arroyo (Panamá), Emanuela Jossa (Italia), Carla Pravisani (Costa Rica). Modera: Berman Bans (Nicaragua).

Berman, Emanuela, Justo y Carla

Berman, Emanuela, Justo y Carla

El escritor y educador panañemo, Justo Arroyo, reconoce que en lo personal nunca ha tenido la vocación de ser profesor: “Yo no quería enseñar”. Sin embargo, se ha interesado por mantenerse cercano al sistema educativo para señalar sus fallos y proponer soluciones. “¿Quién hace les hace el curriculum?”, preguntó para señalar que los curriculums diseñados no se acercan a los intereses de sus estudiantes. Se sacó de la manga una buena anécdota de uno de mis escritores favoritos: el gran Henry V. Miller.

Justo Arroyo contó que Henry Miller andaba por ahí, entre la bohemia y la palmazón, cuando alguien le sugirió ir a trabajar un colegio para que “dejara de pedir dinero en las esquinas”. “Vaya a una escuela a enseñar”, le recomendaron. Acuciado por la necesidad monetaria, Miller se fue al colegio a dar clases; pero los muchachos, distraídos, no le prestaban atención. “Como los muchachos no le ponían atención, les habló de sexo. Obtuvo atención absoluta”, concluyó Arroyo.

Arroyo dijo que “hay un desfase entre lo que quiere el público” y que el sistema educativo obliga a los pobres estudiantes, atormentados por sus hormonas, a “leer textos que nada tienen que ver con sus vidas”.

“Protestar por los curriculum”, es la única manera que Justo encuentra para que deje de existir “el problema entre lo que los estudiantes quieren leer y lo que los profesores los obligan a leer”. Pero debido a las bien sabidas corrupciones dentro del aparato educativo en general, la necesaria sugerencia de Justo queda casi del todo descartada.

“Peleo desde afuera porque lamentablemente no tengo la vocación de maestro”, expresó.

La escritora costarricense, Carla Pravisani, opinó que el problema no es la ‘no lectura’ sino que “el problema es la dispersión, lo que nos está costando concentrarnos”. Eso es totalmente cierto. En mi caso, por ejemplo, para poder redactar debo documentarme previamente, y tengo más de diez pestañas abiertas y consultadas alternativamente. Como sugerencia para arreglar estos problemas de concentración, recomiendo el Mindfulness. “Leemos como DJs”, comentó graciosamente Carla. También nos hizo notas que no sólo es un fenómeno que se desarrolla en los medios digitales; también ha pasado a los escritorios y a los libros. Muchos tenemos varios libros apilados, leídos de a pedazos e intercambiamos las lecturas.

“Vamos cambiando las lecturas”, dijo Carla. Señaló cómo, debido a las redes sociales, los escritores pasaron “de ser escritores a lectores de los lectores”. Sin lugar a dudas, nada le hincha más el ego a un escritor que ser leído, y este ego se le multiplica a la enésima potencia si uno de sus lectores escribe sobre su persona. No importa si es bueno o malo, la cosa es que escriban al respecto. Entonces el creador, el pequeño dios, pasa a ser enganchado por quien creía seducido. “Eso ha resignificado mucho el tema de la lectura”, agregó Carla.

Retomando el tema de la educación y la batalla en contra de los curriculum, Emanuela Jossa opinó que la universidad es “la oportunidad de descubrir lo que quieren”. Quizás los pobres adolescentes sean sometidos en secundaria, pero una vez libres del yugo tienen la libertad de fluir.

Agregó que “no sólo se debe ir hacia la lectura” y que “los escritores, más que los académicos, deben proponer otra cosa”. Así que ya saben, escritores, hay que retomar la responsabilidad social y trazar una estrategia para acercarse a los lectores, y también para crear lectores.

Después Berman Bans  preguntó sobre la tecnología: ¿Aliado o enemigo? ¿Cuál ha sido su experiencia?. Emanuela dice que ha sido su aliado para manejar sus contactos, leer cosas que difícilmente encontraría en su librería local, sintetizar los mensajes gracias a las imágenes y que su relación con esta “depende de cómo manejo mi imagen y mis palabras”.

Justo Arroyo opinó como un buen visionario, diciendo que: “Va a abrir campos, mundos. Todo depende del talento del joven detrás de una computadora que incluso logre suplantar a la prosa escrita”. Me imaginé cómo hubiera sido Rayuela si Cortazár la hubiera publicado en estos tiempos, con hipervínculos que te mandaran del capítulo 58 al 131 de un sólo clic.

“En la tecnología tenemos una ayuda, ningún enemigo”, siguió. “De ninguna manera es confrontador del escritor”. Ciertamente, de ninguna manera me confronta. Más bien me inspira:

¡Oh, sacra Tecnología!
Sos la encarnación digital de la sabiduría;
sos mi Atenea, magnificada por la ingeniería.
¡Gracias por simplificar mi vida!

Carla Pravisani estuvo en total acuerdo con Justo, y apuntó que “en la literatura, nos da mucho temor hacer el traslado del mundo digital al formato electrónico”. Ay, ya perdí la cuenta de cuántas veces he escuchado decir “¡Es que no me gusta leer en digital!”. Esta gente necesita unos tutoriales de lectura digital, para hacer su experiencia más grata y que no se intimiden ni desprecien las novedades y ventajas a las que pueden acceder, si se dan la oportunidad de aprender.

Desde el público, el escritor nicaragüense Roberto Carlos opinó que hoy día, hay un“exceso de información”; Justo Arroyo se preguntó: “¿Cómo quitar tanta maraña para llegar al centro” y desde el público el escritor nicaragüense Alberto Sánchez Argüello le respondió que es una cuestión de “gestionar la información en base a lo que querés saber”. Berman Bans concluyó cuestionando: “¿Cómo encontramos nuestras hojas de ruta?”

Por mi parte, la pasé bien en este conversatorio. Me dejaron opinar, ¡Síiiiii! Y aunque no pude tomarme mi café y no me pasaron el micrófono, sentí que compartí los sentimientos de esos “jóvenes detrás de computadoras” a los que hizo alusión Justo Arroyo.

Rescates literarios: Premios Alfaguara en Centroamérica Cuenta

Gran encuentro de cuatro destacados escritores en lo que fue uno de los últimos actos de la tercera edición de este festival, dedicado en su edición 2015 a las Palabras en libertad.

 Por Arturo González Canseco (*)

Foto por: http://www.laprensa.com.ni / Arnulfo Agüero

Margarita, está linda la mar, es la novela con la que Sergio Ramírez se hizo acreedor al primer Premio Alfaguara, otorgado en 1998. Para 2003 el ganador fue el mexicano Xavier Velasco, con Diablo guardián.

Ambos autores hablaron para el auditorio lleno del Centro CulturalPablo Antonio Cuadra de la librería Hispamer en Managua. A la cita de viernes también fueron convocados Juan Gabriel VásquezJosé Ovejero. El primero colombiano, triunfante por su novela El ruido de las cosas al caer, de 2011. Y el segundo, español, ganador del 2013 por La invención del amor.

  • Cuatro plumas, cuatro tipos de rescate

Velasco vivió siendo por muchos meses Violeta (la frenética protagonista de su novela). Se aferró a la escritura, mal vivió, se endeudó y no se detuvo hasta que terminó su historia. Un relato lleno de mentiras, como toda novela, pero que expresa el retrato fiel de una mujer que quiere gritar y rabiar y no importa lo que suceda a su paso lo logrará. Velasco decidió mentir en las pequeñas cosas para poder decir las grandes. Y entonces terminó Diablo guardián y estaba arruinado, hasta que llegó el Alfaguara, el “rescate” Alfaguara.

“¿Por qué la tristeza? ¿Por qué la soledad?”, se cuestionó Ovejero durante la presentación. Dijo que hay arte y literatura porque hay sensaciones como el saber, que al comunicarnos, nunca alcanzamos el entendimiento al ciento por ciento con la otra persona. Entonces mediante la escritura se trata de completar esos vacíos, llegar a decir todo lo que somos y sentimos, lo que queremos transmitir a alguien más. Imaginamos historias para transformar esa realidad incompleta y avanzar. Inventar el amor, nos enseña Ovejero, es un acto diario, rescatarnos de estar solos y buscar que la alegría sea mas fuerte que la tristeza.

Hay muchas verdades así que tampoco es del todo correcto llamar mentirosos a los escritores. Como lo expuso Juan Gabriel Vásquez, su tarea es encontrar lo que hasta ahora no ha sido contado. Violentar la realidad y encontrar verdades distintas. Rescatar lo que en la historia se ha perdido de los pueblos, de nuestros quereres, de la justicia, de nuestras miradas.

Sergio Ramírez fue el conductor de este buen evento, “Cuatro Premios Alfaguara conversan”, en donde se dijeron todas estas cosas y más.

Un aplauso para Centroamérica Cuenta y para Alfaguara, dos vías de rescate para las mentes inconformes, sensibles y con la convicción de que un mundo lleno de letras es mucho mejor.

(*) Periodista mexicano.

Para más información acerca de este evento, recomiendo esta crónica, escrita por Arnulfo Agüero: Los nuevos juegos del realismo mágico en Hispanoamérica 

No se volvió al agua: se volvió en el tiempo

Luis Eduardo Aute improvisa una presentación después de un conversatorio sobre la guerra, la libertad y ser cantautor con los músicos nicaragüenses Holbein Sandino y Katia Cardenal.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Palmereando

En el programa estaba dicho que Luis Eduardo Aute vendría a presentar su libro de poesía completa, Volver al agua; pero el voluminoso poemario no pudo estar presente para el día estipulado, así que se improvisó un conversatorio entre Aute, Katia Cardenal y Holbein Sandino como moderador y después una lectura y concierto por parte de Aute.

‘¿Historias narradas, poetizadas o cantadas? Presentación del libro Volver al agua, poesía completa de Luis Eduardo Aute’ fue realizada en el Centro Cultural de España en Nicaragua el miércoles 20 de mayo en el marco de la III Edición de Centroamérica Cuenta.

El evento inició con una muestra de cortometrajes de una película de Luis Eduardo del año 1997, cuya animación “primitiva y rústica” según el propio Aute fue “recreada con trozos de película y una cámara antigua”. Este señor es un multifacético artista: músico, cantautor, cineasta, pintor, escritor y escultor.

Estuvo en Nicaragua hace poco, en la XI edición del Festival de Poesía de Granada, en donde tuve la oportunidad de conocer de él, puesto que más allá de saber que Rosas en el mar sale en un episodio de los Simpson no sabía más de la diversidad en la obra de este artista español. He de agradecer también al revuelo causado por sus fans, la prensa nicaragüense y a la entrevista que Magdiel Midence le hizo y que publicó en este medio. Además fue notoria la intensa emoción de Gustavo Campos, escritor hondureño y uno de los autodeclarados mayores admiradores de Luis Eduardo Aute, declaración que gusta de sustentar con sus vastos conocimientos de su obra. La noche que Aute se presentó en Granada me topé a mi profesor de poesía, el poeta y crítico literario Víctor Ruiz, quien me aseguró haber ido al FIPG “única y exclusivamente para escuchar a Aute”.

Luis Eduardo Aute y Gustavo Campos

Luis Eduardo Aute y Gustavo Campos

Sí, hay muchas anécdotas alrededor de la llegada de Luis Eduardo Aute a Nicaragua, y en este conversatorio se sumaron a su historia las percepciones y vivencias de dos músicos nacionales.

Holbein empezó diciendo que “al hacer música hay que ubicar las palabras dentro de un espacio” a lo que Aute replicó con ingenio y humor que le bastaba “con que emigren a un sitio”. Holbein volvió a la carga: “¿Cómo ubicar en jerarquía melodía y letra?”. Aute reflexionó y aseguró con naturalidad que no sabía de dónde venían las canciones. Sencillamente lo tocan y se convierten en poema o canción. Considera que el texto y la melodía son igualmente importantes “porque ambos deben ser uno”.

“Prefiero la indisciplina”, dijo risueñamente, quizás anticipando el momento de revelarle al público que no tenía consigo ‘Volver al agua’, pero que los compensaría con una amena presentación.

Retomando su concepción musical, Aute considera que las canciones son “un medio que debe durar cinco minutos con principio, nudo y desenlace y que deben provocar algo”. Inmediatamente agregó: “Estructurar una canción no es nada fácil”.

“Después de escribir una canción acabo destrozado”. Pobre Aute. Ciertamente, exprimir tus sentimientos hasta lograr recrearlos artísticamente es un ardua labor que implica dedicación, perseverancia y pasión. Es hasta alcanzar el fin esperado que el artista se permite descansar de sus búsquedas.

Después Holbein se volvió a Katia y le preguntó por su experiencia y preferencia: ¿Melodía o lírica?

“Escritura es ir a pie; poesía es tener alas, y canción es ir con la corriente”, expresó Katia, y sostuvo que “poesía y música son guiadas por un alma de otro lugar, que no sabemos de donde viene”.

“Es un privilegio que no le toca el hombro a todo el mundo”. Ciertamente, el arte es un don, pero también una desazón, una arraigada inquietud, una urgencia de ser…

A como usualmente sucede, se trajo a colación el tema de la guerra, bastante fresco en el país por los escasos treinta y cinco años que nos separan del último gran conflicto. Holbein dijo “parece que estamos en tiempos en que se nos ha olvidado protestar, enfrentar aquello que no es normal”. Esta aseveración la usó como preludio para llegar a mencionar “la música de protesta”.

Aute pareció obviar esa connotación, y primero dijo “nunca entendí esa etiqueta”. “No es etiqueta”, le replicó Holbein. Fui ahí que Aute se abrió para hablar de su época y su contexto, entre los años 60’s y 70’s, cuando aún dominaba el franquismo en España. Recordó a los híbridos que eran “poetas y músicos a la vez con una urgencia de cantar”, y de la canción de autor como reinvidicación en tiempos de política y censura.

“La única manera de manifestar el repudio era a través de la música y el humor. Tipo Charlie Hebdo”, agregó. “Al escribir de verdad lo que yo sentía, las palabras sí o sí salían impregnadas con lo que se estaba viviendo”.

Por su parte, Katia Cardenal señaló que “es más fácil cantar una canción que pasar un panfleto” y que “había una urgencia juvenil de querer las cosas mejor y de participar”.

“Creo que las canciones tienen ese poder”. Con una romántica visión de aquellos tiempos de hermanamiento en contra del régimen somocista, Katia dijo que los artistas “eran rebeldes solidarios que participaban en las campañas”. Dijo que “el verdadero artista tiene un poquito más de humanidad”. Acá encuentro necesario señalar que no hay que olvidar que tener ‘humanidad’ no sólo implica nobleza: también es destrucción, odio, masacre y perfidia. Mismos males que esta generación de músicos vivió en carne propia y de la que guardan tan amargo recuerdo que prefieren centrar sus atenciones en hablar del bien común y de pequeños milagros. Como cuando se dedican a su oficio: “Existe un pequeño milagro cada vez que uno intuye una canción”, expresó Katia.

Ya acercándose a las Palabras en Libertad, Holbein cuestionó: ¿Creés que la autocensura es un mal o una percepción de los artistas?

Luis Eduardo Aute expresó que prefiere no escribir sobre eso por respeto a sus hijos y porque no quiere “quitarle la esperanza” a la juventud. “El mundo es tan cruel, tan horrible…”

Katia retrocedió la memoria muchos años, para desempolvar la historia de sus reuniones con su hermano, Danilo Norori y Salvador Bustos. Los tres inquietos músicos pasaban comentando entusiasmadamente sus composiciones, mientras que Katia engavetaba sus manuscritos de canciones. Como Salvador era el compositor, ella “tomó el papel de vocalista”. Fue hasta que se fue a Noruega que empezó su carrera como solista, y al traducir poemas del noruego al español fue que “comencé a creer que sí podía hacer canciones”. Su primer disco fue Mariposa de Alas Rotas y para ella significó “quitarme una armadura”.

Después Katia se vio un poco agitada por el hecho de ser mujer, y soltó un “¿Qué hago aquí?”. Hizo referencia al hecho de que “no hay cantautoras nicaragüenses” y que era un honor para ella compartir su “punto, como mujer cantautora”. Está bien, lo admito, yo tampoco conozco muchas. Quizás una compositora, la violinista de Avelqech, y Arleny Picón, autora de sus propias líricas; y no podría olvidarme de Majo & Mafe, raperas jóvenes, incursionando velozmente en la escena urbana de Managua. Están presentes, las nuevas compositoras y cantautoras están emergiendo. Lo que pasa es que aún no se han popularizado masivamente, y tampoco son muchachas que pidan permiso.

Creo que Katia retrocedió tanto que se volvió a poner su armadura, y tímidamente les dio las gracias a sus homólogos varones por dejarles platicar con ellos un rato. Recordé sus comentarios en el documental Si buscabas.

Finalmente, Luis Eduardo Aute improvisó una presentación con poemas escritos a modo de juego de palabras de su libro AnimaLhada; son breves sátiras sobre la vida, la religión, la política y demás males de la sociedad actual. Después complació a su público con un concierto.

La polémica inauguración de Centroamérica Cuenta

En el acto de inauguración del Centroamérica Cuenta se lamentó profundamente la ausencia del caricaturista francés Julien Berjaut, mejor conocido como Jul.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Palmereando

Este año, el Centroamérica Cuenta tiene a los escritores con su divisa tomada muy a pecho. Andan con las plumas desenvainadas, señalando y remarcando con tinta roja, y no están en disposición de callarse. Están tomando la autocensura como la más lamentable de las limitaciones y a la censura como el más encarnizado enemigo.

Desde tiempos inmemorables, los escritores han peleado a capa y lápiz su derecho a la libertad de expresión. Esta III Edición del Centroamérica Cuenta está dedicada a Ernesto Cardenal en saludo a sus 90 años y a la libertad de expresión.

El acto oficial de inauguración de Centroamérica Cuenta fue el martes 19 de mayo en la Alianza Francesa de Managua.

Previo al acto de inauguración se dio el Conversatorio ‘El humor frente a la barbarie. Homenaje a Charlie Hebdo y a la libertad de expresión’ se dio a conocer que el caricaturista francés Jul no podría ser parte del conversatorio, puesto que el gobierno de Nicaragua le negó la entrada al país. La inesperada intervención del gobierno, la indignación que provocó en los escritores y el estupor generalizado frente a esta inexplicable decisión, hicieron declarar al propio Sergio Ramírez  que la celebración estaba “ensombrecida por la ausencia de Jul”.

Después del conversatorio se dio a conocer al ganador del premio Carátula 2015:

  • El ganador del premio centroamericano de cuento breve, Carátula 2015 es….

    José Adiak Montoya

    José Adiak Montoya

El escritor nicaragüense José Adiak Montoya, quien dedicó su premio a “los periodistas asesinados en Centroamérica”, y en particular “a los periodistas asesinados en Honduras”.

  • Lamentos, quejas y críticas en solidaridad con Jul

“La fiesta está incompleta sin Jul”, dijo el embajador de Francia, Antoine July. Se lamentó que el gobierno no haya permitido su entrada. Expresó que “no hay libertad para el ignorante” y citó la famosa frase del filósofo francés Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a decirlo”.

Por su parte, el embajador de la Unión Europea, Javier San Domingo dijo que los países europeos se encontraban presentes para “celebrar la magia de la creación literaria” y acercarse a la “forma centroamericana de ver y entender el mundo” y sobre todo, de “contar”.

Finalmente, el director del Centroamérica Cuenta, Sergio Ramírez, dijo que este festival se celebraba “bajo el signo de la libertad de la palabra creadora”.

“Si algo enseña la imaginación es a sobrevolar fronteras o dinamitarlas”, continúo. “Las palabras deben situarnos dentro del otro”.

“Que sean las palabras, más que el odio y la discriminación, lo que nos mueva hacia adelante”, agregó.

Expresó el gusto por “la risa, el humor y el sarcasmo” y habló sin tapujos de que los medios siguen siendo intervenidos, de la voluntad del poder de garantizar silencio y que bajo el silencio la escritura no existiría como instrumento.

Refiriéndose a Jul, dijo: “Pedimos a Francia un caricaturista, mejor si ya había trabajado para Charlie Hebdo”. El escritor, de este modo, parecía disculparse con los diplomáticas franceses por las acciones del gobierno, algo que yo calificaría como un intento de humillación frente al lema de ‘Palabras en libertad’.

Esta situación me hace recordar el sinuoso boicoteo al que se vio sometido en febrero pasado el Festival Internacional de Poesía de Granada. La alcaldesa, el obispo, un retén, repentinas reubicaciones, inseguridad ciudadana, negligencia… Ahora, y vaya qué casualidad, sucede la prohibición de entrada a un caricaturista francés. Quién sabe si otras sorpresas más vendrán en los días que restan…

¿Qué estrategia se está urdiendo alrededor de los rebeldes escritores? no es una pregunta hecha a broma, ni una paranoia ridícula. No hay que olvidar que ellos son quienes han pretendido a toda costa no corresponder a ideología partidiaria alguna durante sus actos, encuentros y actividades y a quienes se les han venido recortando descaradamente los lápices desde inicio de año.

El humor, la barbarie y Charlie Hebdo

Se brindó un conversatorio en homenaje al atentado de Charlie Hebdo con Nathalie Peyrebonne, Mayra Santos-Febres , Pedro X. Molina  y con Carlos Fernando Chamorro como moderador.

* Por Solange E. Saballos

Eslogan por: Joachim Roncin

Foto por: Palmereando

Una hora antes de que se dieran las palabras de apertura, se hizo el conversatorio ‘El humor frente a la barbarie. Homenaje a Charlie Hebdo y a la libertad de expresión’. Con el periodista nicaragüense, director de Confidencial, Carlos Fernando Chamorro moderando, el conversatorio abrió con un mensaje del caricaturista francés Jul, a quien el gobierno de Nicaragua le negó la entrada al país sin motivo aparente y sin brindar ninguna explicación. En la grabación, Jul se disculpaba por no haber podido estar presente y saludaba a los organizadores y al público con una sonrisa.

Que Jul haya estado ausente es una ofensa mayor para el lema de este año: Palabras en libertad. Carlos Fernando, indignado, empezó a enumerar todos los casos de expulsión, censura y represión que ha realizado el gobierno nicaragüense en los últimos y lanzó varias reflexiones al respecto, entre las que se destacan: “un acto de intolerancia que le da mayor importancia a las palabras en libertad”; “la libertad de expresión es un derecho de todos”; y que “el gobierno limita el movimiento de los militantes de los derechos humanos en Nicaragua”.

El conversatorio ‘El humor frente a la barbarie. Homenaje a Charlie Hebdo y a la libertad de expresión’ fue realizado el martes 19 de mayo en la Alianza Francesa de Managua.

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Después de estas apasionadas declaraciones, Nathalie Peyrebonne, escritora francesa, cometó que “unos se mueren por no haber reído y otros por haber reído”.

Aunque aseguró que “no todo puede pasar por el filtro de la risa” demostró su simpatía hacia los dibujantes al decir que “Los dibujantes observan la realidad y la detallan de manera que tratan de entender lo que viven”.

Aprecia el valor de las caricaturas comparándolas con la palabra escrita: “Los dibujos, al igual que los textos, tienen ese poder”. Nathalie instó a “no dejar que las risas se acaben”.

Una de las cosas que la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres disfruta más es la de “poder burlarse”. Opina que la “desfachatez de reírse no la podemos aceptar” y que hay que “proteger la capacidad de reír”.

“El dibujo hace que uno se ría hasta de la capacidad de pensar”, con esta peculiar afirmación, dijo que las caricaturas hacen “repensar lo que es la inteligencia”.

Después le tocó el turno a El Alacrán: Pedro X. Molina.

“Más que hablar de sus límites habría que abordarlo de otra forma, es decir, hablar de los límites ya impuestos a los que trabajamos en procesos creativos” comenzó. A continuación citó los límites comunes: “límites de publicación, de la comprensión social —ahora es más fácil ofenderse que reírse—, es irónico con los tiempos de atrocidad actual la gente se escandaliza por un dibujo; y los límites del propio creador, la interpretación del público”. Me cayó bien Pedro X. Molina. Él y yo compartimos algo: el rechazo a lo políticamente correcto, cuando toma la forma de una camisa de fuerza absurda que pretende sentarle bien a todo el mundo a través del moralismo hipócrita.

También dijo que la sátira siempre se hace desde abajo, que el humor libera y que reírse es una válvula de escape. “Un pueblo que no tenga miedo es libre”, enfantizó.

Respecto al rechazo contra Jul asegura que es necesario preguntarse “¿Con quiénes quiere quedar bien el gobierno?”. No podría haber estado más de acuerdo.

Carlos Chamorro intervino alegando que “el humor debe tener algún conocimiento del contexto en el que se está moviendo”.

Por su parte, Mayra Santos-Febres señaló que “hay muchas razones para tener miedo a la hora de escribir”. Habló de que el pleno siglo XXI se siguen viendo la misma violencia y que escribir puede conllevar a “consecuencias no pensadas”. Acá nos detendremos a recordar el atentado de Charlie Hebdo.

Finalizó diciendo que escribe “porque uno quiere algo diferente para el mundo”.

Nathalie comentó que la risa y el miedo tienen como punto en común su facilidad de transformarse en “epidemia”.

“En Francia hemos pasado de la risa al miedo” continúo. Sólo cuestionó “¿Se abandonan los lápices o no?” para enseguida decir que “no hay que dejarse llevar por esa corriente borrascosa”.

Regresó Pedro X. Molina al ataque: “Esto no debería ser un acto meritorio de valor, hacer un dibujo, sino ser tomado de la manera más abierta posible”. Dijo que la única autoregulación de un caricaturista debería ser “tu sentido común y garantizar tu profesión”.

Acá se dio una de las declaraciones que a mi consideración, fue de una sensatez y de una delicadeza similar a la de tener atravesada una viga en el ojo: “¿Matar a alguien por un dibujo?”. Aplausos, alacrán.

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