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Los medios jóvenes dialogamos

Managua furiosa, Altanto, DaleClic y Palmereando compartimos nuestra experiencias sobre periodismo cultural digital, gestión cultural y experimentos en un conversatorio nada protocolario.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: No hay, no tuvimos cobertura. Nadie se acordó de sacar la cámara.

Por estar pensando que somos bien geniales
cuando en realidad somos unos bacanales y es que
yo soy como todos los demás son.

Yo soy, de Milly Majuc

Han pasado como tres semanas desde que realizamos el conversatorio ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’. Si he dejado pasar el tiempo no ha sido por pereza o porque considere que esta reunión no sea digna de ser relatada. No, sino que entre tantos festivales, eventos, buscar ingresos ($) y mi propia vida, quería darme un chance de reflexionar acerca de este boom de medios culturales digitales, todos protagonizados por líderes jóvenes y cuya fe en que la cultura puede mejorar la sociedad es lo que los sigue empujando a realizar esta quijotesca, difícil e inmensa tarea.

Aquel viernes 7 de agosto, en el marco del IV Festival Literatura UCA, nos congregamos en la sala Lizandro Chávez Alfaro cuatro medios jóvenes que hemos irrumpido fuertemente en el panorama periodístico cultural digital a partir de 2014: estaban Ernesto Valle Moreno, Fátima Villalta y José Medina, los que te mantienen Altanto; estaban Greta Cisne y Francisco A. Soza en nombre de Managua Furiosa, el sitio web cultural más popular; estaban Vanessa Martínez y Leslie Ramos, orgullosas de su DaleClic; y estaba yo, la bloguera llanera solitaria, el ejército de una mujer que dirige su propio blog sobre periodismo cultural independiente.

Al iniciar el conversatorio estábamos un poco confundidos. El ansiado público no llegó del todo; no teníamos nuestras respectivas copas de agua por si nos cansábamos de hablar; Rodrigo González, el director de Cultura UCA, no pudo acompañarnos por razones de fuerza mayor, y no teníamos la más mínima idea de a quién le tocaba moderar la mesa. Ernesto Valle pareció la persona más indicada por unanimidad de miradas, así que se hizo del micrófono para presentar la mesa y a cada uno de nosotros.

Aunque tratamos de parecer profesionales y aguantarnos al compañero de al lado, la verdad es que, en algunos momentos, al diablito de la controversia le gusta afilar su tridente en mi lengua: al escuchar asegurar a Fátima Villalta de que en Altanto hacen periodismo gonzo, no pude aguantarme las ganas de recordar quién fue el gran Hunter S. Thompson: un Doctor en periodismo iconoclasta, contracorriente y drogadicto. Y yo, una de sus más fieles pupilas por esas razones y muchas otras. Fátima me contestó un tanto áspera, de que no hay porqué seguir “un manual” para hacer periodismo, y a pesar de la blasfemia hacia el maestro, no pude dejar de darle la razón.

“Bueno, la próxima vez que quiera escribir un reportaje, me voy a meter un ácido”, dijo José Medina sarcástico. “Pues deberías, ¡es rico!”, repliqué burlona. Fue Ernesto el que nos llamó la atención y nos mandó a recuperar la compostura, recordando que se trataba de un conversatorio sobre cultura en la web, no un debate sobre la legalización de las drogas. Por ahí los Altanto anunciaron su antología, Morir soñando, para que le echen un ojo.

Volvimos al tema principal, y mientras Greta o Francisco volvían a hablar de los proyectos de Managua Furiosa y de su necesidad de financiamiento, yo platicaba con Leslie Ramos acerca de las posibilidades de colaborar con DaleClic. “Pero no tenemos dinero”, me dijo Vanessa haciendo puchero. “Eso no importa: yo tampoco”, le dije. Y así fue como amarramos, con público presente, una futura alianza que espero se cumpla. En ese instante noté que los comunicadores sociales que están saliendo o han salido de la UCA se están distinguiendo por su emprendedurismo.

Hubo un momento en que ya no soportaba las urgencias de ir a orinar, y fue precisamente cuando la poeta y periodista Carola Brantome nos felicitaba por nuestra iniciativa, nos instaba a que no hagamos caso a los adultos, a que sigamos nuestra estrella y nos extendía una invitación al Centro Cultural Guanuca en Matagalpa. Le aseguré gustosa que iría si me daban transporte, comida y dónde dormir antes de correr al baño.

Al regresar Ernesto le había concedido la palabra al público, y yo di como tres respuestas que no eran las adecuadas a una pregunta que no escuché, pero que de todos modos iban acorde al tema.

En algún punto dije que a veces elaboro mi agenda luego de consultar alguno de estos tres medios, a los que les doy activo seguimiento. Más que ponerse a comparar, fue agradable descubrir que nuestras diferencias son muros fuertes en los que bien nos podríamos apoyar los unos a los otros, y quien sabe si hasta podríamos inventar nuestro movimiento pro periodismo cultural digital, bien lejos de las limitaciones y el adultismo imperante en el periodismo tradicional.

“Yo hago esto porque quiero cambiar al mundo”, dijo Francisco A. Soza en un arranque de idealismo que nos conmovió a todos. Sonreímos contentos, pues a fin de cuentas es lo que sentimos los que tratamos de apoyar las expresiones artístico-culturales en la sociedad.

Seguimos dialogando con el público, la mayoría estudiantes de Comunicación Social de la UCA y miembros del equipo Cultura UCA. Ya cuando nos aburrimos de responder, le hicimos muecas a Ernesto para que diera por finalizado el conversatorio, nos despedimos alegremente con unos aplausos e hicimos anuncios de lo que estaba por venir en cada medio antes de dirigirnos al Bar El Panal a fortalecer vínculos laborales.

Bueno, quede pendiente de colaborarle a DaleClic y de continuar mi debate sobre periodismo gonzo con Fátima. Y, a todo esto, ¿cuándo nos volvemos a reunir? A Greta le entusiasmó la idea. Para la próxima hay que invitar a Nicaragua indie también.

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Platicando con don Sergio Ramírez sobre Centroamérica Cuenta

El conversatorio ‘Lo que cuenta de Centroamérica Cuenta’ versó sobre lo ocurrido en el festival de narradores centroamericanos y la figura de Sergio Ramírez como escritor y gestor cultural.

* Por Solange E. Saballos

Afiche de: Festival de literatura UCA

Recibí un mensaje el 24 de mayo de Rodrigo González, director de Cultura UCA. Con tres meses de anticipación estaba coordinando a su equipo de entusiastas jóvenes estudiantes para preparar la IV Edición del Festival Literatura UCA. Entre las actividades del cronograma se le ocurrió incluir un conversatorio sobre Centroamérica Cuenta, con nada más y nada menos que Sergio Ramírez, uno de los escritores nicaragüenses contemporáneos más reconocidos actualmente y presidente del encuentro de narradores centroamericanos más grande del istmo. Y me preguntó a mí si quería participar.

“Obviooooo”, pensé. “Gracias Solange, no esperaba menos de vos”, me respondió Rodrigo después de darle mi respuesta afirmativa. Así comenzaron tres meses de habladurías, chismes superfluos y cobardes ataques hacia mi persona de parte de escritores, entre otras derivaciones, que andan más ocupados en odiar a las generaciones más jóvenes que en trabajar su estilo. Lo más gracioso  —y triste para ellos es que yo estaba bien consciente de sus intenciones, y más que mermar mi ánimo me divertía que se dedicaran a comentar. “Hablen bien, hablen mal, ¡pero que hablen!”, es uno de mis dichos predilectos. No, lo que me preocupaba era otra cosa: ¿Qué iba a preguntarle a don Sergio?

Pasaron las semanas y seguía sin saberlo. Recordaba mis notas sobre CAC, leí el material que me envió Rodrigo y hasta pensé en preparar un cuestionario. No lo hice, seguí en stand-by.

Preocupada, y a pocas semanas de empezar el festival, fui en busca de consejo a la oficina de Cultura UCA. Rodrigo se divirtió con mi preocupación, y me dijo que no tuviera miedo, que a Sergio Ramírez le gustaba “ser provocado”.

—¿Está seguro, don Rodrigo? Usted ya me conoce—dije, esperando escuchar el típico ‘mordete la lengua’. Pero no: Rodrigo quería que preguntara cosas, cosas importantes y fundamentadas en lo que observé durante todo el festival. Es más: hasta terminó por invitarme a otro conversatorio, al de ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’, como para motivarme a hablar todavía más.

Ya con la licencia de quien había creído en mí para desempeñar tal misión, me relajé un poco. Se suponía que mi compañera de mesa sería Dánae Vilchez, periodista de Confidencial, quien terminó por declinar la invitación; después se nombró a Vanessa Martínez, una de las fundadoras de DaleClic, pero al parecer estaba demasiado atareada coordinando otras actividades durante esa misma semana. Se optó por llamar a José Adiak Montoya, escritor ganador del premio Carátula de este año. A pocos días del conversatorio, José Adiak me preguntó de qué iba el asunto. Le respondí que básicamente se trataba sobre preguntar cosas sobre Centroamérica Cuenta y hacer comentarios sobre lo acontecido durante la semana. “Él, como buen iniciado y participante de la última mesa del CAC sabrá cómo plantear esas cuestiones”, pensé.

Llegó el día: jueves 9 de agosto a las 9:00 a.m. y yo en la casa de la Ave Asán, con un poco de resaca y tomando café de la forma más relajada posible. Me llevé a la Ave conmigo, pasamos por mi casa a escoger algún atuendo estilo palmera y nos dirigimos a la Biblioteca José Coronel Urtecho.

Rodrigo González estaba preocupado, pues los estudiantes no terminaban de llegar y ya se hacía tarde. No veíamos a don Sergio por ninguna parte, sólo a algunos miembros de su séquito: a Ulises Juárez Polanco y al propio José Adiak. Con el pasar de los cuartos de hora y la iniciativa del equipo de Cultura UCA, los estudiantes comenzaron a ocupar las sillas. En esos momentos fue cuando llegó don Sergio, rodeado de gente, y yo sentí que mis manos heladas empezaron a sudar. La Ave me tomó de la mano y sonrió.

“¿Dónde está Solange?”, preguntó Rodrigo. “¡Aquí!”, dije nerviosa, y me bajé de la silla de la manera más torpe que los tacones me propiciaron a cometer. Noté que me sonreían y me calmé un poco. Saludé a Sergio Ramírez y a José Adiak.

Antes de dar inicio al conversatorio, Ulises Juárez Polanco dio algunas palabras sobre los integrantes de la mesa y de lo que es Centroamérica Cuenta. Mostró a la audiencia una recapitulación audiovisual de este año:

(Cuando miré mi cara, grabada fugazmente, sonreí como babosa).

Tocaba comenzar. Francamente, no podría precisar todo lo que se dijo. Fueron muchísimas cosas. Recuerdo haber tirado la pregunta picante de que si lo acontecido en la inauguración tenía relación con los sucesos del Festival Internacional de Poesía de Granada y con la censura y represión hacia los literatos; recuerdo que don Sergio respondía, con sus 73 años recién cumplidos y su larga experiencia, habilidosa, ágilmente. Le pregunté sobre algunas temáticas de este año, expresé mi amor por el eslogan que escogieron: Palabras en libertad, recalqué (con un notable abuso de muletillas a causa de los nervios) lo increíble que era el festival por juntar a los escritores centroamericanos con escritores de casi todo el mundo, me di permiso de hacer los comentarios que no pude hacer durante el festival e incité a los jóvenes, más bien a los adolescentes, casi niños, que estaban a la izquierda de la mesa a que no tuvieran miedo de participar y que se expresaran, que abrieran su mente y que sólo por estar nosotros sentados a la mesa no debían intimidarse. Ok, quizás me emocioné un poco: creo que sólo me faltó prenderle fuego a la mesa.

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

José Adiak, por el contrario, fue más tranquilo.Parece que es gran admirador de la obra de Sergio Ramírez, pues sus preguntas se dirigían a alabar su figura como escritor y gestor cultural. Casi llegando al final del conversatorio preguntó “¿Se imaginan Centroamérica Cuenta sin Sergio Ramírez”. Sergio dijo que nadie era indispensable y que su intención era que el festival continuara  fortaleciendo los lazos entre escritores centroamericanos y dando a conocer el istmo.

Las preguntas del público vinieron de voces jóvenes, preguntándole a Sergio Ramírez cómo vencer el miedo a escribir y demás cosas relacionadas al oficio de escribir, libros de papel vs. libros digitales, la supuesta “subliteratura”, etc… Fue bonito escuchar a don Sergio decir que a él también le daba miedo a veces, pero que eso no podía detener a un escritor, y que cada estilo es diferente, propio de cada autor y su contexto, que no debían compararse con otro, que hay que ser original… Aconsejandonos, a todos los que estábamos en la sala. Hubo un muchacho que se levantó, ansioso, para jurar haber venido desde Matagalpa sólo para poder conocerlo, y que su sueño era que leyera el borrador de su libro. “Sí que levanta ánimos este señor”, pensé, sonriendo, con un poco de pena ajena por la estupefacción silenciosa de todos los presentes.

Al terminar nos despedimos de la audiencia y entre nosotros. Aproveché para decirle a don Sergio que gracias por la plática y que “de todos modos usted bien sabe que me la debía. No me dejó opinar en el último conversatorio  de Centroamérica Cuenta”. Sergio Ramírez no me dijo nada: sólo me dio una palmadita en el hombro y se permitió una prolongada, paternal risa.

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Al día siguiente le pregunté a Rodrigo González  cómo había sido mi desempeño. “Muy bien, me gustó, hablaste casi tanto como Sergio”. Me sacó de onda. “Ideay, ¿y qué acaso eso no fue lo que me pidió?”, respondí vivamente. “Pues sí”, y se rió. Parece que, dejando dotes literarias aparte, tengo aptitudes para la comedia.

La insurrección y revolución de Margarita Montealegre

Margarita Montealegre vuelve a presentar su libro ‘Nicaragua, insurrección y revolución’ en el marco de la IV edición del Festival de Literatura UCA.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: http://www.elnuevodiario.com.ni

Luego de que las ANIDE finalizaron sus actividades, venía la presentación del libro de Margarita Montealegre. Estaba emocionada de volver a escuchar a la primer fotoperiodista nicaragüense. La primera vez que la vi fue cuando estuvo en un conversatorio con Carlos Fernando Chamorro y el fotoperiodista estadounidense Bill Gentile, previo a la conferencia  que este último dio en el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano el año pasado.

‘Nicaragua, insurrección y revolución’, es el primer libro de Margarita Montealegre. Fue publicado gracias al apoyo de Aula propia y presentado en marzo de este año.

Margarita no sólo tuvo que sobreponerse a los prejuicios de género de los que solemos ser víctimas las mujeres: tuvo que enfrentarse y capturar los crudos acontecimientos durante la revolución, y logró sobrevivir para contarlo. Era más de lo que podía pedir como amante de la historia, del fotoperiodismo y como periodista cultural.

Acá está la entrevista que le realizó Carlos Fernando Chamorro para Confidencial, previa a la presentación del libro:

Margarita Montealegre presentó su libro de fotografías ‘Nicaragua, insurrección y revolución’ en el marco del IV Festival de Literatura UCA el martes 4 de agosto en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA).

Margarita, a la par del proyector, mostraba los momentos cruciales y dramáticos que le tocó capturar, mientras narraba la situación y contexto de cada imagen. De cada instante que inmortalizó se desprendían mil historias conectadas entre sí. Contó lo que sucedía a su alrededor antes de tomar la foto, describiendo el contexto histórico. Compartió cómo tuvo que aprender a dominar sus emociones para poder asumir su labor, los momentos de pena y de gloria y también inverosímiles anécdotas —como cuando estuvo dentro del búnker de Somoza. Al penetrar en su oficina, y notar que había un teléfono,  se le ocurrió una sóla cosa: llamar a su padre para avisarle que aún estaba viva—.

Aunque Margarita, con su sonrisa carmín, hablaba con sus nervios de acero a la audiencia sobre aquellos años tan duros y tan recientes en la memoria colectiva nacional, yo estaba inquieta. A la par de mi admiración por ella creció una intensa compasión, tanto por los sacrificados en aras de un sueño que a todas luces no se cumplió, como por todo el dolor que tuvo que tragarse y aprender a digerir. Es un dolor que ha sido heredado a mi generación Sólo se me ocurrió decirle, a través del micrófono, lo respetable que ha sido su labor y lo mal que me sentía de que le hubiera tocado ser testigo de tanto sufrimiento a la par de la que sufrió ella misma. Sin inmutarse, Margarita sonrió, dio las gracias y se dedicó a atender los otros comentarios y preguntas.

Llegando al final de la presentación surgió la típica pregunta de lo que implicó para los fotógrafos tradicionales el cambio de la fotografía analógica a la digital. Aconsejó ser analítico a la hora de decidirse a tomar una foto, recordó la limitación de los rollos y habló de las maravillas de la tecnología actual.

“La vida continúa”, dijo. Así es, Margarita, la vida continúa… Sin poder, sin deber, olvidar.

ANIDE celebra su XV aniversario en la UCA

Miembros de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) estuvieron presentes por un día completo compartiendo sus experiencias como escritoras y activistas.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Palmereando

Al día siguiente de celebrar su convenio con la UCA, y en saludo a sus XV años de fundación, las ANIDE tuvieron un día repleto de actividades abiertas al público el martes 4 de agosto en el marco del IV Festival de Literatura de la Universidad Centroamericana (UCA).

De izquierda a derecha: Helena Ramos, Isolda Hurtado, Marianela Corriols y Christian Santos

De izquierda a derecha: Helena Ramos, Isolda Hurtado, Marianela Corriols y Christian Santos

En la mesa celebrada en la Biblioteca José Coronel Urtecho estaban Marianela Corriols, actual presidenta de ANIDE y moderadora, Helena Ramos, Isolda Hurtado y Christian Santos, alegres como quinceañeras, un tanto ansiosas de que el público se les fuera. Pero no, sucedió todo lo contrario: las sillas despejadas empezaron a ser ocupadas por estudiantes, hombres y mujeres, y las temáticas abordadas fueron compartidas entre risas e intervenciones desde el público, notándose la de Ceshia Ubau con ‘La canción del güis’, canción de su autoría, y de Daisy Zamora, una de las ‘hermanas de tinta’ de ANIDE. Hasta yo me rifé a recitar un poema.

Juan Solórzano y Ceshia Ubau

Juan Solórzano y Ceshia Ubau

  • El porqué de ANIDE

Más allá del agravio hecho por el Centro Nicaragüense de Escritores comentado por Madeline Mendieta en marzo de este año, Isolda Hurtado, vicepresidenta y una de las fundadoras de ANIDE, quien es poeta, traductora, ensayista y socióloga, destacó la importancia de contar con una organización que se encargara de promover la literatura escrita por mujeres.

“Urgía a las mujeres buscar mayores cuotas de identidad en los distintos ámbitos de la vida del país. En el cultural-literario, históricamente, eran pocos o inexistentes los espacios para que las mujeres escritoras pudiesen proyectarse. Reinaba la dispersión, y las escritoras llevaban la desventaja”, dijo respecto al contexto literario de las mujeres a inicios del siglo XXI.

“En el 2000, los resultados de una convocatoria nacional para la publicación de libros señalaba que, de 78 títulos publicados, 68 eran escritores hombres y sólo 10 de mujeres escritoras. En las antologías de escritoras a mediados y finales de siglo XX, ellas apenas aparecen. Por tanto, ha sido lastimoso que el desconocimiento en nuestro país de literatura escrita por mujeres. Había que buscar opciones más inclusivas y democráticas desde un espacio propio de las escritoras”.

En junio del 2000, doce escritoras se unieron para fundar ANIDE, convirtiéndose esta “en la primera y única institución en la historia cultural del país creada para darle el lugar que se merece a la literatura escrita por mujeres”. ANIDE cuenta con alrededor de 70 escritoras residentes dentro y fuera del país de distintas generaciones, estilos, realidades, etnias, lenguas, siendo fieles a sus lineamientos de “propuesta integradora de cohesión cultural enfocada en la excelencia”.

Apoyándose en las nuevas políticas de género desarrollándose a la par de la globalización, las ANIDE han impulsado talleres desde 2003 y es remarcable la labor que han realizado enlazando el Pacífico con el Caribe por medio de la difusión de su material literario.

Después de explicar el porqué de ANIDE, se habló sobre Género y literatura, Equidad en la literatura escrita por mujeres, Política de género en la UCA de parte de Helena Ramos, Marianela Corriols y Christian Santos, quien dio testimonio de su experiencia personal con la violencia de género y presentó la antología ‘Mujer y poesía: antología poética y cultura humanística contra la violencia a la mujer’ que incluye publicaciones tanto de mujeres como de varones y rechaza abiertamente las aseveraciones misóginas que muchos intelectuales han hecho sobre el sexo femenino a lo largo de los siglos.

  • Donación de antologías y publicaciones

Por la tarde se presentaron libros de narrativa en el auditorio Xabier Gorostiaga de publicación reciente editados por ANIDE figurando títulos como ‘Hermanas de tinta’, ‘Esta palabra es nuestra’, ‘Nosotras también contamos’ y ‘Poemas, cuentos y leyendas de la Costa Caribe’. También se comentó la experiencia literaria en el género de cuento de parte de las narradoras Rosario Aguilar y Mercedes Gordillo.

Al finalizar la tarde, varios estudiantes se abalanzaban sobre la mesa de las escritoras para adquirir sus publicaciones, a tal punto que Martha Cecilia Ruiz comentó que ya no iban a quedar libros qué donar a la Biblioteca José Coronel Urtecho. Me causó una agradable impresión saber hasta qué punto las escritoras nicaragüenses están comprometidas artística y socialmente, y es un orgullo haber descubierto el precedente con el que contamos desde la literatura escrita por mujeres, intelectuales y aguerridas, rompiendo barreras de prejuicios, enarbolando valientes su bandera violeta. Me llevé varias de sus publicaciones 🙂

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La Universidad Centroamericana consolida alianzas literarias

La IV Edición del Festival de Literatura UCA inicia con la firma de convenios de dicha universidad con el Centro Nicaragüense de Escritores y la Asociación Nicaragüense de Escritoras.

* Por Solange E. Saballos

Fotos y video por: Palmereando

Los Espacios de Cultura UCA, en su incansable quehacer para estimular a los estudiantes universitarios a consumir y crear arte, dieron inicio a la IV edición del Festival de Literatura UCA este lunes.

Del 3 al 8 de agosto se están realizando actividades enfocadas a dar a conocer el arte literario tanto a estudiantes como a los curiosos que quieran llegar a asomarse por medio de conversatorios, presentaciones de libros, lecturas, entre otras actividades.

En la mañana del lunes 3 de agosto se firmaron convenios entre la UCA, el Centro Nicaragüense de Escritores (CNE) y la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE). Franklin Bordas, presidente del CNE, dijo que con este convenio pretenden “juntar esfuerzos con la UCA para entusiasmar a los jóvenes a participar e integrarse en el Centro Nicaragüense de Escritores”.

Las siguientes actividades fueron presentaciones consecutivas de libros en la Biblioteca José Coronel Urtecho (BJCU). Cada autor fue acompañado por un estudiante, docente o colega escritor quien había leído su libro y hacía preguntas o breves comentarios al respecto. Sino tenías oportunidad de hacerte amigo del escritor y pedirle su libro como obsequio, de todos modos lo podías comprar en el stand improvisado:

Por la mañana figuraron los poemarios ‘Alegoría de nuestro otoño’, de Luis Rocha; ‘Hija del viento’ de Michélle Najlis, acompañada por Maricela Ortega Garay, y ‘Clarividencias’, una colección de relatos cortos de Mario Urtecho, que contó con comentarios de Alan Rivas.

Por la tarde, el festival se trasladó al Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA). Antes de continuar con la muestra, el coro de voces Protempore cantó algunas canciones, bajo la dirección del maestro Juan Manuel Mena Ramírez.

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Se presentó la nueva novela de Francisco Bautista Lara, ‘Encuentro’; el poemario ‘La Patria sospechada’ de Franklin Bordas, con comentarios de Mónica Elizabeth Solórzano Escobar; ‘Huellas de amor’, poemario de Christian Santos, contó con los pasos de baile de Gloria Bacon, inspirados en los versos de dicho libro, y con la compañía de Isaac Briones.

Siguió la novela ‘Pieles de humo’ de Pedro Avellán Centeno, comentada por Claudia Castillo Chavarría; luego se presentó ‘La leontina de la abuela’, una serie de relatos cortos de Jorge Bautista Lara comentada por Alexandra Solís Lara. La muestra literaria del primer día concluyó con ‘La virgen viuda de Monimbó’ de Aurora Sánchez, quien fue acompañada por Silda Johanna Zeledón Arauz.

Fue un buen inicio de semana, gracias al entusiasmo que ha sabido despertar el colectivo de jóvenes que se empeñan en cooperar dirigidos por Rodrigo González Chamorro, director de Cultura de la UCA. Había curiosidad e interés entre los estudiantes que asistían y los escritores que quisieron compartir más allá de sus escritos.

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