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Ya viene la XII Edición del Festival Internacional de Poesía de Granada

Los organizadores del FIPG compartieron detalles sobre esta próxima edición a realizarse del 14 al 20 de febrero.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Solange E. Saballos

Recuerdo vivamente los acontecimientos sucedidos este año en el Festival Internacional de Poesía de Granada. Llevo tres años y contando asistiendo al encuentro de poetas más grande del mundo según sus organizadores y uno como periodista cultural independiente. Aunque tuve que hacer frente a mil y un dificultades durante la intensa semana en la que se recitan versos por todo el centro de Granada, brindé un decidido apoyo a través de mi labor periodística cuando daba uso a mi espacio en Política Mente Incorrecto.

Recibí la noticia de la conferencia de prensa de parte del periodista Arnulfo Agüero. Ni corta ni perezosa me presenté en el auditorio del Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra. La mesa, rodeada de cámaras, micrófonos y grabadoras era presidida por Francisco de Asís Fernández, presidente del FIPG; José Adan Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada y presidente honorario del festival; Javier Santodomingo, embajador de la Unión Europea para Centroamérica y Panamá; Rafael Garranza, embajador del Reino de España; Luz Marina Acosta, vice-presidenta del Festival y Gloria Gabuardi, secretaria ejecutiva del Festival.

Francisco de Asís lamentó las muertes del cineasta Fernando Somarriba de Valery y del Dr. Rodolfo Sandino Argüello. A continuación dio la noticia de la incorporación de cuatro personas granadinas al consejo asesor: Alberto Chamorro Benard, Cecilia Solórzano, Dionisio Cuadra Kautz y Tatiana Raskosky quienes serán considerados invitados de honor.

Francisco de Asís Fernández Presidente FIPG

Recalcó que siguen contando con el apoyo de José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada quien funge como presidente honorario del FIPG. “Es un personaje que nos apoya incondicionalmente para que la empresa privada comprenda el papel primordial, vital, sustantivo de la poesía en la sociedad y en el mundo”, agradeció de Asís.

José Adán Aguerri

La XII Edición del FIPG se realizará del 14 al 20 de febrero. Con el lema “El poeta: ese ser iluminado por el resplandor de la gracia”, verso de Mejía Sánchez, se promoverá la integración centroamericana en el marco del centenario de la muerte de Rubén Darío. Esta edición será en homenaje al poeta nicaragüense Ernesto Mejía Sánchez y en memoria del poeta y prosista guatemalteco Luis Cardoza y Aragón.

Afiche de la XXII Edición FIPG 2016 Centenario Rubén Darío Homenaje Ernesto Mejía Sánchez Memoria Luis Cardoza y Aragón

  • Vendrán 113 poetas de los 5 continentes

Para este próximo festival han confirmado 113 poetas de 66 países: 2 de Canadá, 7 de Estados Unidos, 5 de México, 3 de Argentina, 1 de Bolivia, 2 de Brasil, 2 de Chile, 1 de  Colombia, 1 de Ecuador, 2 de Perú, 1 de Paraguay, 2 de Uruguay, 1 de Venezuela, 2 de  Cuba, 1 de Haití, 4 de República Dominicana, 1 de Puerto Rico, 1 de Alemania, 1 de Austria, 2 de Bélgica, 1 de Dinamarca, 1 de Escocia, 5 de España, 2 de Estonia, 1 de Eslovenia, 1 de Eslovaquia, 1 de Finlandia, 2 de Francia, 1 de Grecia, 1 de Holanda, 1 de Hungría, 1 de Inglaterra, 1 de Irlanda, 2 de Italia, 1 de Letonia, 1 de Noruega, 1 de Portugal, 1 de República Checa, 2 de Rumania, 1 de Serbia, 1 de Suecia, 1 de Turquía, 1 de Ucrania, 1 del Congo, 1 de Sudáfrica, 1 de Bangladesh, 1 de Filipinas, 2 de India, 1 de Irán, 1 de Iraq, 2 de Israel, 1 de Japón, 1 de Palestina, 1 de Taiwán, 1 de Singapur, 1 de Vietnam, 1 de Mongolia, 1 de Australia, 1 de Nueva Zelanda, 8 de Costa Rica, 5 de Guatemala, 3 de Honduras, 3 de El Salvador y 2 de Panamá.

Francisco de Asís Fernández hizo un llamado al Estado, a instituciones públicas y privadas, embajadas y a los patrocinadores de continuar apoyando al Festival: “le da mucho prestigio a Nicaragua y es un factor de desarrollo que contribuye grandemente a la imagen positiva de Nicaragua, sitúa a Nicaragua en la agenda cultural del mundo contemporáneo, promueve a Granada como un importante destino turístico-cultural, es el producto nicaragüense más conocido en el exterior y beneficia la vida cultural de los nicaragüenses”.

  • Harán presencia poetas laureados y premiados

Han confirmado su asistencia a este evento internacional los Premio Pulitzer, Gregory Pardlo (2015); Vijay Seshadri (2014); y Rae Armantrout (2010); y Juan Felipe Herrera, Poeta Lureado-2015; el Premio Alfaguara 2013, José Ovejero, España; el Premio Alfaguara 2012, Jerónimo Pimentel, de Perú; y el Premio Pablo Neruda, Héctor Hernández Montecinos, de Chile.

De Centroamérica figuran en la lista Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, de Nicaragua; Ana María Rodas, Ministra de Cultura de Guatemala; Manlio Argueta de El Salvador; Genaro Villalaz García, de Panamá; y Ronald Bonilla de Costa Rica. Y países de Latinoamérica, Europa, África y Asia. Carlos Aldazábal, de Argentina; Iacyr Anderson Freitas, de Brasil; Rei Berroa, de República Dominicana.Kama Sywor Kamanda, del Congo; Ravi Shankar, de la India; Jan Wagner, de Alemania; Daniël Billiet, de Bélgica; Bruno Doucey, de Francia; Cliff Forshaw, de Inglterra; Lee Kuie-Shien, de China, Taiwan; Martin Langford, de Australia; y Elisa Biagnini, de Italia.

  • ¿Y los poetas jóvenes del país?

Gabuardi mencionó a Alejandra Sequeira, Enrique Delgadillo, Ernesto Valle, Adriana Cáceres, María Carmen Molina y Marcel Jaentschke.

Gloria Gabuardi Secretaria ejecutiva FIPG

A lo largo de la semana se dará el tradicional Carnaval Poético, que el año que viene enterrará “el dolor de los árboles cortados” como un acto de conciencia sobre los descuidos y maltrato al medio ambiente. La semana será complementada por mesas literarias, presentaciones de libros, conciertos, recitales, talleres, conferencias, entre otras actividades.

Espero sinceramente que el pròximo año los poetas no se enfrenten a los problemas del año pasado a como fueron el intento de desplazarlos de la Plaza La Independencia, la movilización a última hora de la feria de artesanías, el retén durante el carnaval poético…

¿Más información? Acá les dejo el listado de los poetas invitados y la información del programa:

Listado de poetas invitados

Programa FIPG 2016

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Platicando con don Sergio Ramírez sobre Centroamérica Cuenta

El conversatorio ‘Lo que cuenta de Centroamérica Cuenta’ versó sobre lo ocurrido en el festival de narradores centroamericanos y la figura de Sergio Ramírez como escritor y gestor cultural.

* Por Solange E. Saballos

Afiche de: Festival de literatura UCA

Recibí un mensaje el 24 de mayo de Rodrigo González, director de Cultura UCA. Con tres meses de anticipación estaba coordinando a su equipo de entusiastas jóvenes estudiantes para preparar la IV Edición del Festival Literatura UCA. Entre las actividades del cronograma se le ocurrió incluir un conversatorio sobre Centroamérica Cuenta, con nada más y nada menos que Sergio Ramírez, uno de los escritores nicaragüenses contemporáneos más reconocidos actualmente y presidente del encuentro de narradores centroamericanos más grande del istmo. Y me preguntó a mí si quería participar.

“Obviooooo”, pensé. “Gracias Solange, no esperaba menos de vos”, me respondió Rodrigo después de darle mi respuesta afirmativa. Así comenzaron tres meses de habladurías, chismes superfluos y cobardes ataques hacia mi persona de parte de escritores, entre otras derivaciones, que andan más ocupados en odiar a las generaciones más jóvenes que en trabajar su estilo. Lo más gracioso  —y triste para ellos es que yo estaba bien consciente de sus intenciones, y más que mermar mi ánimo me divertía que se dedicaran a comentar. “Hablen bien, hablen mal, ¡pero que hablen!”, es uno de mis dichos predilectos. No, lo que me preocupaba era otra cosa: ¿Qué iba a preguntarle a don Sergio?

Pasaron las semanas y seguía sin saberlo. Recordaba mis notas sobre CAC, leí el material que me envió Rodrigo y hasta pensé en preparar un cuestionario. No lo hice, seguí en stand-by.

Preocupada, y a pocas semanas de empezar el festival, fui en busca de consejo a la oficina de Cultura UCA. Rodrigo se divirtió con mi preocupación, y me dijo que no tuviera miedo, que a Sergio Ramírez le gustaba “ser provocado”.

—¿Está seguro, don Rodrigo? Usted ya me conoce—dije, esperando escuchar el típico ‘mordete la lengua’. Pero no: Rodrigo quería que preguntara cosas, cosas importantes y fundamentadas en lo que observé durante todo el festival. Es más: hasta terminó por invitarme a otro conversatorio, al de ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’, como para motivarme a hablar todavía más.

Ya con la licencia de quien había creído en mí para desempeñar tal misión, me relajé un poco. Se suponía que mi compañera de mesa sería Dánae Vilchez, periodista de Confidencial, quien terminó por declinar la invitación; después se nombró a Vanessa Martínez, una de las fundadoras de DaleClic, pero al parecer estaba demasiado atareada coordinando otras actividades durante esa misma semana. Se optó por llamar a José Adiak Montoya, escritor ganador del premio Carátula de este año. A pocos días del conversatorio, José Adiak me preguntó de qué iba el asunto. Le respondí que básicamente se trataba sobre preguntar cosas sobre Centroamérica Cuenta y hacer comentarios sobre lo acontecido durante la semana. “Él, como buen iniciado y participante de la última mesa del CAC sabrá cómo plantear esas cuestiones”, pensé.

Llegó el día: jueves 9 de agosto a las 9:00 a.m. y yo en la casa de la Ave Asán, con un poco de resaca y tomando café de la forma más relajada posible. Me llevé a la Ave conmigo, pasamos por mi casa a escoger algún atuendo estilo palmera y nos dirigimos a la Biblioteca José Coronel Urtecho.

Rodrigo González estaba preocupado, pues los estudiantes no terminaban de llegar y ya se hacía tarde. No veíamos a don Sergio por ninguna parte, sólo a algunos miembros de su séquito: a Ulises Juárez Polanco y al propio José Adiak. Con el pasar de los cuartos de hora y la iniciativa del equipo de Cultura UCA, los estudiantes comenzaron a ocupar las sillas. En esos momentos fue cuando llegó don Sergio, rodeado de gente, y yo sentí que mis manos heladas empezaron a sudar. La Ave me tomó de la mano y sonrió.

“¿Dónde está Solange?”, preguntó Rodrigo. “¡Aquí!”, dije nerviosa, y me bajé de la silla de la manera más torpe que los tacones me propiciaron a cometer. Noté que me sonreían y me calmé un poco. Saludé a Sergio Ramírez y a José Adiak.

Antes de dar inicio al conversatorio, Ulises Juárez Polanco dio algunas palabras sobre los integrantes de la mesa y de lo que es Centroamérica Cuenta. Mostró a la audiencia una recapitulación audiovisual de este año:

(Cuando miré mi cara, grabada fugazmente, sonreí como babosa).

Tocaba comenzar. Francamente, no podría precisar todo lo que se dijo. Fueron muchísimas cosas. Recuerdo haber tirado la pregunta picante de que si lo acontecido en la inauguración tenía relación con los sucesos del Festival Internacional de Poesía de Granada y con la censura y represión hacia los literatos; recuerdo que don Sergio respondía, con sus 73 años recién cumplidos y su larga experiencia, habilidosa, ágilmente. Le pregunté sobre algunas temáticas de este año, expresé mi amor por el eslogan que escogieron: Palabras en libertad, recalqué (con un notable abuso de muletillas a causa de los nervios) lo increíble que era el festival por juntar a los escritores centroamericanos con escritores de casi todo el mundo, me di permiso de hacer los comentarios que no pude hacer durante el festival e incité a los jóvenes, más bien a los adolescentes, casi niños, que estaban a la izquierda de la mesa a que no tuvieran miedo de participar y que se expresaran, que abrieran su mente y que sólo por estar nosotros sentados a la mesa no debían intimidarse. Ok, quizás me emocioné un poco: creo que sólo me faltó prenderle fuego a la mesa.

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

José Adiak, por el contrario, fue más tranquilo.Parece que es gran admirador de la obra de Sergio Ramírez, pues sus preguntas se dirigían a alabar su figura como escritor y gestor cultural. Casi llegando al final del conversatorio preguntó “¿Se imaginan Centroamérica Cuenta sin Sergio Ramírez”. Sergio dijo que nadie era indispensable y que su intención era que el festival continuara  fortaleciendo los lazos entre escritores centroamericanos y dando a conocer el istmo.

Las preguntas del público vinieron de voces jóvenes, preguntándole a Sergio Ramírez cómo vencer el miedo a escribir y demás cosas relacionadas al oficio de escribir, libros de papel vs. libros digitales, la supuesta “subliteratura”, etc… Fue bonito escuchar a don Sergio decir que a él también le daba miedo a veces, pero que eso no podía detener a un escritor, y que cada estilo es diferente, propio de cada autor y su contexto, que no debían compararse con otro, que hay que ser original… Aconsejandonos, a todos los que estábamos en la sala. Hubo un muchacho que se levantó, ansioso, para jurar haber venido desde Matagalpa sólo para poder conocerlo, y que su sueño era que leyera el borrador de su libro. “Sí que levanta ánimos este señor”, pensé, sonriendo, con un poco de pena ajena por la estupefacción silenciosa de todos los presentes.

Al terminar nos despedimos de la audiencia y entre nosotros. Aproveché para decirle a don Sergio que gracias por la plática y que “de todos modos usted bien sabe que me la debía. No me dejó opinar en el último conversatorio  de Centroamérica Cuenta”. Sergio Ramírez no me dijo nada: sólo me dio una palmadita en el hombro y se permitió una prolongada, paternal risa.

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Al día siguiente le pregunté a Rodrigo González  cómo había sido mi desempeño. “Muy bien, me gustó, hablaste casi tanto como Sergio”. Me sacó de onda. “Ideay, ¿y qué acaso eso no fue lo que me pidió?”, respondí vivamente. “Pues sí”, y se rió. Parece que, dejando dotes literarias aparte, tengo aptitudes para la comedia.

ANIDE celebra su XV aniversario en la UCA

Miembros de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) estuvieron presentes por un día completo compartiendo sus experiencias como escritoras y activistas.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Palmereando

Al día siguiente de celebrar su convenio con la UCA, y en saludo a sus XV años de fundación, las ANIDE tuvieron un día repleto de actividades abiertas al público el martes 4 de agosto en el marco del IV Festival de Literatura de la Universidad Centroamericana (UCA).

De izquierda a derecha: Helena Ramos, Isolda Hurtado, Marianela Corriols y Christian Santos

De izquierda a derecha: Helena Ramos, Isolda Hurtado, Marianela Corriols y Christian Santos

En la mesa celebrada en la Biblioteca José Coronel Urtecho estaban Marianela Corriols, actual presidenta de ANIDE y moderadora, Helena Ramos, Isolda Hurtado y Christian Santos, alegres como quinceañeras, un tanto ansiosas de que el público se les fuera. Pero no, sucedió todo lo contrario: las sillas despejadas empezaron a ser ocupadas por estudiantes, hombres y mujeres, y las temáticas abordadas fueron compartidas entre risas e intervenciones desde el público, notándose la de Ceshia Ubau con ‘La canción del güis’, canción de su autoría, y de Daisy Zamora, una de las ‘hermanas de tinta’ de ANIDE. Hasta yo me rifé a recitar un poema.

Juan Solórzano y Ceshia Ubau

Juan Solórzano y Ceshia Ubau

  • El porqué de ANIDE

Más allá del agravio hecho por el Centro Nicaragüense de Escritores comentado por Madeline Mendieta en marzo de este año, Isolda Hurtado, vicepresidenta y una de las fundadoras de ANIDE, quien es poeta, traductora, ensayista y socióloga, destacó la importancia de contar con una organización que se encargara de promover la literatura escrita por mujeres.

“Urgía a las mujeres buscar mayores cuotas de identidad en los distintos ámbitos de la vida del país. En el cultural-literario, históricamente, eran pocos o inexistentes los espacios para que las mujeres escritoras pudiesen proyectarse. Reinaba la dispersión, y las escritoras llevaban la desventaja”, dijo respecto al contexto literario de las mujeres a inicios del siglo XXI.

“En el 2000, los resultados de una convocatoria nacional para la publicación de libros señalaba que, de 78 títulos publicados, 68 eran escritores hombres y sólo 10 de mujeres escritoras. En las antologías de escritoras a mediados y finales de siglo XX, ellas apenas aparecen. Por tanto, ha sido lastimoso que el desconocimiento en nuestro país de literatura escrita por mujeres. Había que buscar opciones más inclusivas y democráticas desde un espacio propio de las escritoras”.

En junio del 2000, doce escritoras se unieron para fundar ANIDE, convirtiéndose esta “en la primera y única institución en la historia cultural del país creada para darle el lugar que se merece a la literatura escrita por mujeres”. ANIDE cuenta con alrededor de 70 escritoras residentes dentro y fuera del país de distintas generaciones, estilos, realidades, etnias, lenguas, siendo fieles a sus lineamientos de “propuesta integradora de cohesión cultural enfocada en la excelencia”.

Apoyándose en las nuevas políticas de género desarrollándose a la par de la globalización, las ANIDE han impulsado talleres desde 2003 y es remarcable la labor que han realizado enlazando el Pacífico con el Caribe por medio de la difusión de su material literario.

Después de explicar el porqué de ANIDE, se habló sobre Género y literatura, Equidad en la literatura escrita por mujeres, Política de género en la UCA de parte de Helena Ramos, Marianela Corriols y Christian Santos, quien dio testimonio de su experiencia personal con la violencia de género y presentó la antología ‘Mujer y poesía: antología poética y cultura humanística contra la violencia a la mujer’ que incluye publicaciones tanto de mujeres como de varones y rechaza abiertamente las aseveraciones misóginas que muchos intelectuales han hecho sobre el sexo femenino a lo largo de los siglos.

  • Donación de antologías y publicaciones

Por la tarde se presentaron libros de narrativa en el auditorio Xabier Gorostiaga de publicación reciente editados por ANIDE figurando títulos como ‘Hermanas de tinta’, ‘Esta palabra es nuestra’, ‘Nosotras también contamos’ y ‘Poemas, cuentos y leyendas de la Costa Caribe’. También se comentó la experiencia literaria en el género de cuento de parte de las narradoras Rosario Aguilar y Mercedes Gordillo.

Al finalizar la tarde, varios estudiantes se abalanzaban sobre la mesa de las escritoras para adquirir sus publicaciones, a tal punto que Martha Cecilia Ruiz comentó que ya no iban a quedar libros qué donar a la Biblioteca José Coronel Urtecho. Me causó una agradable impresión saber hasta qué punto las escritoras nicaragüenses están comprometidas artística y socialmente, y es un orgullo haber descubierto el precedente con el que contamos desde la literatura escrita por mujeres, intelectuales y aguerridas, rompiendo barreras de prejuicios, enarbolando valientes su bandera violeta. Me llevé varias de sus publicaciones 🙂

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La Universidad Centroamericana consolida alianzas literarias

La IV Edición del Festival de Literatura UCA inicia con la firma de convenios de dicha universidad con el Centro Nicaragüense de Escritores y la Asociación Nicaragüense de Escritoras.

* Por Solange E. Saballos

Fotos y video por: Palmereando

Los Espacios de Cultura UCA, en su incansable quehacer para estimular a los estudiantes universitarios a consumir y crear arte, dieron inicio a la IV edición del Festival de Literatura UCA este lunes.

Del 3 al 8 de agosto se están realizando actividades enfocadas a dar a conocer el arte literario tanto a estudiantes como a los curiosos que quieran llegar a asomarse por medio de conversatorios, presentaciones de libros, lecturas, entre otras actividades.

En la mañana del lunes 3 de agosto se firmaron convenios entre la UCA, el Centro Nicaragüense de Escritores (CNE) y la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE). Franklin Bordas, presidente del CNE, dijo que con este convenio pretenden “juntar esfuerzos con la UCA para entusiasmar a los jóvenes a participar e integrarse en el Centro Nicaragüense de Escritores”.

Las siguientes actividades fueron presentaciones consecutivas de libros en la Biblioteca José Coronel Urtecho (BJCU). Cada autor fue acompañado por un estudiante, docente o colega escritor quien había leído su libro y hacía preguntas o breves comentarios al respecto. Sino tenías oportunidad de hacerte amigo del escritor y pedirle su libro como obsequio, de todos modos lo podías comprar en el stand improvisado:

Por la mañana figuraron los poemarios ‘Alegoría de nuestro otoño’, de Luis Rocha; ‘Hija del viento’ de Michélle Najlis, acompañada por Maricela Ortega Garay, y ‘Clarividencias’, una colección de relatos cortos de Mario Urtecho, que contó con comentarios de Alan Rivas.

Por la tarde, el festival se trasladó al Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA). Antes de continuar con la muestra, el coro de voces Protempore cantó algunas canciones, bajo la dirección del maestro Juan Manuel Mena Ramírez.

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Se presentó la nueva novela de Francisco Bautista Lara, ‘Encuentro’; el poemario ‘La Patria sospechada’ de Franklin Bordas, con comentarios de Mónica Elizabeth Solórzano Escobar; ‘Huellas de amor’, poemario de Christian Santos, contó con los pasos de baile de Gloria Bacon, inspirados en los versos de dicho libro, y con la compañía de Isaac Briones.

Siguió la novela ‘Pieles de humo’ de Pedro Avellán Centeno, comentada por Claudia Castillo Chavarría; luego se presentó ‘La leontina de la abuela’, una serie de relatos cortos de Jorge Bautista Lara comentada por Alexandra Solís Lara. La muestra literaria del primer día concluyó con ‘La virgen viuda de Monimbó’ de Aurora Sánchez, quien fue acompañada por Silda Johanna Zeledón Arauz.

Fue un buen inicio de semana, gracias al entusiasmo que ha sabido despertar el colectivo de jóvenes que se empeñan en cooperar dirigidos por Rodrigo González Chamorro, director de Cultura de la UCA. Había curiosidad e interés entre los estudiantes que asistían y los escritores que quisieron compartir más allá de sus escritos.

Álvaro Urtecho: la poesía de un filósofo

Se dedicó un homenaje al poeta, ensayista y crítico pictórico nicaragüense Álvaro Urtecho a través de un conversatorio y la presentación de un libro de ensayos sobre su obra.

* Por Solange E. Saballos

En 2007 falleció Álvaro Urtecho. En aquel entonces mi padre era amigo del terrible Iván Uriarte, el de los bordes profundos, que ha hecho temblar en sus talleres a varias generaciones de jóvenes escritores con sus directas observaciones. Lo acompañó al entierro; don Iván se soltó en llanto y exclamó: “¡Álvaro, hermano, te fuiste antes!”.

Unos años más tarde, él y tres escritores más, amigos y conocedores de la obra de Urtecho, juntaron cuatro ensayos sobre sus escritos en un libro editado por Rodolfo Sánchez Árauz.

El conversatorio Presencia de Álvaro Urtecho fue realizada el 2 de junio en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra. Estuvo conformada por Rodolfo Sánchez Aráuz, Iván Uriarte, Erick Aguirre, grandes amigos del ya fallecido poeta, y por Dagoberto Avendaño Rivera, ensayista admirador de su obra. “La gran alegría de Álvaro habría sido ver a sus amigos juntos”, comentó Iván.

“Hemos decidido dar a este libro el título de Presencia de Álvaro Urtecho confirmando así la actualidad y la luz revolvente y creciente de su Poesía Reunida con el título de Tumba y residencia”, dice Sánchez Árauz en el prólogo de este libro, casi de bolsillo, impreso por iniciativa de los autores.

Durante el conversatorio, se usaron adjetivos como ‘romántico’, ‘sutil’, ‘existencial’ y ‘lírico’ para definir el carácter de los escritos de Urtecho. Rodolfo calificó la obra de Urtecho como una de “las expresiones líricas más puras de Nicaragua y Centroamérica”.

Álvaro Urtecho (1951-2007) nació en Rivas, Nicaragua. Estudió filosofía y letras en Nicaragua y Costa Rica. Estuvo al margen de la poesía predominante de los 70’s, pues no compartía el gusto por el exteriorismo, corriente literaria popularizada por Ernesto Cardenal.

En su ensayo, Uriarte compara a Urtecho con el escritor inglés Dylan Thomas, pues son “dos poéticas emparejadas con la muerte”. También comentó que ambos eran “bebedores fuertes, grandes recitadores y poetas líricos”.

“Han escrito poesía intrauterina, es decir, los dos se resisten a nacer”, agregó.

Álvaro Urtecho era amante de la radio e hizo muchos programas relacionados al periodismo cultural. Como es lo usual en Nicaragua, el trabajo en pro de la difusión cultural, por más indispensables que sea para el desarrollo del país, no es siempre reconocido con efectivo o pago alguno, por lo que le pagaban a Urtecho con canjes. Iván Uriarte recordó los almuerzos y tragos a los que su amigo le convidaba como honorarios de su trabajo.

Me sorprendió cómo se expresaba don Iván de Álvaro Urtecho: es bien conocido entre sus aprendices y admiradores que Iván Uriarte no entrega el halago fácilmente. Calificó a su amigo como “un magnífico ensayista, poeta auténtico y crítico pictórico” y lo situó próximo al poeta francés Charles Baudelaire.

Erick Aguirre agradeció la iniciativa de Sánchez Árauz: “Hay que dar las gracias a Rodolfo Sánchez Árauz quien nos invitó a congregarnos alrededor de este libro”. En su ensayo, Aguirre asegura que Urtecho “no pertenece a la corriente poética nicaragüense objetivista, coloquialista llamada exteriorismo. Más bien pertenece a la contracorriente”.

Los amigos recordaron varios aspectos de la personalidad y trayectoria de Urtecho: su amabilidad, su rivalidad con Juan Chow, sus gustos por el rock psicodélico y progresivo (Iván comentó que escuchaba a Pink Floyd y King Crimson). Aunque los jóvenes de sus tiempos calificaron su trabajo de “melodramático y a la antigua”, la investigación hecha por Dagoberto y que se manifiesta en el ensayo Álvaro Urtecho o la Tumba y la Palabra revela datos sobre el legado estético del romanticismo de Urtecho y su repercusión en los jóvenes intelectuales.

Durante el conversatorio había comentarios por parte de los amigos presentes en el público e incluso un par de personas recitaron sus poemas.

“Tras casi un año de investigación, intento descifrar los puntos más sobresalientes de su vida”. Dagoberto habló sobre el contraste absoluto de su poesía, romántica y sutil, con lo que predominaba en la época que le tocó vivir. Dijo que Urtecho “escarbaba morbosamente sobre sí mismo”, de que la niñez era su paraíso recobrado y que todo contacto con la mujer era para él como un “volver a la madre”. Dijo que la crítica social se encuentra “muy encriptada” en sus versos.

Aunque hubiese sido mejor que el video de Álvaro Urtecho recitando sus poemas fuese lo primero antes del conversatorio, que los ensayistas comentaran más que leyeran, y que los comentarios en contra de los jóvenes y aún poco reconocidos nuevos autores de parte de Dagoberto fueron sobras de mal gusto —es bien fácil crecerse cuando se preside una mesa y además se es el más chavalo— el evento transcurrió amenamente entre recuerdos del buen amigo y poeta que fue Álvaro Urtecho.

“Es la poesía de un filósofo”, enfatizó Uriarte.

Un recuento de Centroamérica Cuenta

Haciendo un recuento de todo lo que viví en esta semana dedicada a la narrativa.

* Por Solange E. Saballos

Foto de: Archivos de #CAC15

No había ido antes al Centroamérica Cuenta. Me preguntaba si sería parecido, sólo que en prosa en vez de en verso, al carnavalesco Festival Internacional de Poesía de Granada. Me preguntaba si algún organizador me volvería a hacer mala cara, cara de “¿qué hacés aquí?” y me vería forzada a seguir asistiendo a escondidas, plan bajo perfil. Claro, eso es algo bastante absurdo: soy alta, no puedo pasar desapercibida por más que lo intente. Me pregunté si sería capaz de aguantar tanto trajín.

La cuestión es que dejé de pensar tantas pajas y fui. La primera actividad del CC fue el conversatorio Vive sin drogas, en donde Julián Herbert habló de sus manuales de cocaína y de cómo vendió a su madre mientras agonizaba. Criticó, con mucho tacto he de reconocer, al gobierno de México en su propia embajada en Nicaragua. Muchos de mis conocidos quedaron encantados con Julián. De hecho fui a su conversatorio por dos razones: la primera, por ser la primera actividad del CAC y segundo, porque Marcel Jaentschke, uno de esos jóvenes narradores errantes, tenía muchas ganas de saber cómo iba a estar y no podía asistir porque se encontraba fuera de Managua.

Al día siguiente me puse mi traje rojo y me fui a la inauguración de Centroamérica Cuenta, en la Alianza Francesa de Managua. Al entrar al teatro Bernard-Marie Koltès me sentí un poco agobiada por la cantidad de personas, camarógrafos y bulla en general que había en la sala. Esquivé a un par de edecanas que me queisieron obligar a sentarme, y me fui ahí, al frente, a escuchar el conversatorio hecho en homenaje a Charlie Hebdo.

Antes de dar inicio al conversatorio se dio a conocer que Jul, el caricaturista francés e invitado especial, no iba a poder llegar porque el gobierno de Nicaragua le había negada la entrada sin dar ninguna explicación. Esa acción fue como una cachetada para el lema de este año: Palabras en libertad, y quién sabe qué saña se trae entre manos en contra de los escritores. Basta recordar lo sucedido durante febrero en Granada, no me aburriré de repetirlo.

Fui feliz de saber por fin quién era El Alacrán, porque leía su suplemento desde niña, y disfrute mucho de decirle, cuando bajó de la mesa, que no le pesaba la boca para decir las cosas. No me dijo nada, sólo me pareció entre complacido y apenado, y me respondió con una sonora carcajada.

Después del pleito por Jul y de las declaraciones solidarizándose y lamentando su ausencia de Carlos Fernando Chamarro, de Antoine July, el embajador de Francia, y del propio Sergio Ramírez, se anunció al ganador del premio Carátula: el escritor nicaragüense José Adiak Montoya. Después los narradores y el público salieron de la sala a lanzarse unas copas. Estuvo tuani la inauguración, llenísima de gente, con un montón de palabras y conversaciones en el aire, en libertad. Allí conocí al fotógrafo de escritores, Daniel Mordzinski, quien me prometió un ron que me quedo debiendo, pero me recompensó con una linda anécdota de juventud y una foto, un día antes de irse. No pudo quedarse para la clausura. También le tomó una foto a Magdiel, que vino para acá el 22 de mayo, un día antes de la clausura.

Me pasé la semana de conversatorio en conversatorio. Escuchando, conociendo, viendo a los escritores y tratando de adivinar sus edades, cómo empezaron, cómo eran antes de tener sus nombres en portadas y que si de jóvenes caminaban igual que ahora. Los pequeños dioses, tejedores de mundos de palabras, estaban recreando en el plano real la magia literaria en su semana, dedicado a ellos, en una especie de Olimpo de los Narradores radicado en el ombligo de América.

No me puse a investigar sus perfiles porque quería ser sorprendida por sus palabras, a ver qué tenían que ofrecer. Así pasé de gira, anotando lo que me interesaba y obviando los trucos literarios de los que se querían hacer los interesantes. Tecnología y literatura, la libertad de expresión, la guerra y la censura, la autocensura… Los temas eran intensos, orientados a incitar el debate y cada escritor, aunque educada y protocolariamente esperaba su turno para hablar, hacía de las suyas cuando tomaba el micrófono. Buscaban sus argumentos más contundentes para convencer al público y hacerse de su simpatía.

Ahí anduve, fregando, conociendo gente y tratando de opinar en un par de conversatorios, aplaudiendo a rabiar cuando alguien del público hacía estremecer a la mesa de turno con acertados comentarios, y siguiendo cada momento en el que pude estar con una curiosidad cada vez más acuciosa, tomándome lo de Palabras en libertad en serio.

Ya para el último día del CAC estaba agotada, cansada, de mal humor y como con cuatro notas a redactar encima. Para colmo, había amanecido en un cuartito caluroso de un hostal granadino, y tenía que volver a Managua para entregar las tareas de la Universidad y de ahí, salir jalada para León. Tuve la suerte de que el director de teatro Mick Sarria me dio un buen raid desde Managua hasta León. De la UNAN me pasé llevando a mis amigos filólogos, Eddy y Jennisa.

Llegamos a la pequeña Alianza Francesa de León. El local estaba lleno. Llegamos a la mitad del conversatorio ‘La palabra y el diálogo constante entre culturas y civilizaciones’. Este no lo pude escuchar mucho, pero sí estuve pendiente del último, que trató sobre la nueva literatura centroamericana, sus tendencias e impacto en el exterior. Acá estuvieron Nathalie Peyrebonne, Werner Mackenbach, José Adiak Montoya, bien metido en su papel de iniciado, y Sergio Ramírez de moderador. No me dejaron hablar desde el público, y a Cristina Rossi le pareció tan injusto que me prometió leer todas mis notas sobre el CC.

Finalizando este conversatorio, se dio lugar al acto de clausura, en donde Sergio Ramírez agradeció a cada uno de los integrantes de su equipo: a Ulises Juárez Polanco, a Ulises Huete y a Madeline Mendieta, a los edecanes, al público en general, a los patrocinadores… A todo mundo pues. El brindis que hubo después fue uno de los más veloces en los que he estado. Los narradores ni se habían terminado de echar su trago cuando ya los estaban sacando a toda prisa para Managua. Ahí agarré raid con ellos y pude volver, agotadísima, a escribir estas y otras líneas sobre el III encuentro de narradores centroamericanos.

(*) Originalmente publicado en: republicadepapel.com/2015/05/29/recuento-centroamerica-cuenta/

Se rompen los límites en Centroamérica Cuenta

El último conversatorio de Centroamérica Cuenta versó sobre la situación de la literatura centroamericana contemporánea y cómo es vista dentro y fuera del istmo.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: Palmereando

El conversatorio, previo a la clausura de Centroamérica Cuenta, trató de lo siguiente:

La narrativa centroamericana contemporánea se debate entre la exploración de nuevas temáticas, géneros, estilos y la tradición, dominada por el realismo, la política y los estereotipos culturales. ¿Algún día Centroamérica proyectará una visión nueva o trascenderá esta dicotomía? Participan: Werner Mackenbach (Alemania), Nathalie Peyrebonne (Francia), y el Premio Centroamericano Carátula de Cuento Breve 2015. Modera: Sergio Ramírez (Nicaragua).

El conversatorio ‘La ruptura de los límites, los límites de la ruptura.’ fue realizado en el la Alianza Francesa de León el sábado 23 de mayo en el marco de la III Edición de Centroamérica Cuenta.

Werner Mackenbach  comenzó por situar su discurso desde una mirada exterior, y apuntó sobre las “nuevas voces con nuevas perspectivas continentales de en la región”.

“Los mundos siempre se han cruzado en Centroamérica”, dijo. “Basta con ver lo que está pasando”.

Por su parte, Nathalie Peyrebonne fue “aún más exterior”. Recalcó no ser una especialista en el tema y que sólo puede opinar desde la perspectiva de los escritores franceses: “Para el público francés es bastante misteriosa”. Pero, a pesar de la poca difusión de la literatura centroamericana, asegura que tiene lectores en Francia.

“Si el lema Palabras en libertad se impone como respuesta a la tragedia de Charlie Hebdo es porque hay puentes entre estos dos continentes (América y Europa)”.

Dijo que la literatura centroamericana “te hace vivir en un sentido del otro” y que su narrativa se caracteriza por ser una “narrativa que dialoga”.

No es de extrañar que haya conexión entre Centroamérica y Europa: basta con recordar la colonización y el mestizaje. También hay que recalcar la fascinación que los escritores franceses han causado en generaciones y generaciones de escritores de cada rincón del continente americano, y no son pocos, sean hoy mundialmente reconocidos o anónimos aventureros, los que fueron a pagar promesa a París. Recordemos a la Generación Perdida de Estados Unidos o un pasaje de Cien años de soledad, en donde García Márquez, en donde uno de los amigos de Aureliano Babilonia se va a vivir a París, “en el cuarto oloroso a espuma de coliflores hervidas donde había de morir Rocamadour”.

“Los europeos están esperando al otro lado del océano, aunque no lo sepan”, agregó sonriente.

Sergio Ramírez  enfatizó que “Centroamérica reclama una identidad propia”. Le preguntó al ganador de este año del premio Carátula, José Adiak Montoya, si se identificaba como un escritor “latino o centroamericano”.

“No sé si debería alinearme geográficamente”, empezó José Adiak. “Creo en el poder humano de la literatura, es decir, de reconocerse en cualquier parte del mundo. Esa es la gran literatura”. Después mencionó lo de ser humano y como tal estar sujeto a cuestiones eternas como el amor, la muerte…

Sergio Ramírez señaló que el escritor y su entorno son un ente, y mencionó las temáticas presentes históricamente en la literatura centroamericana, como la literatura de dictaduras, la naturaleza versus la civilización, entre otros.

Werner habló de “entrecruzar las grandes literaturas en Centroamérica” y de que hay que “liberarse de esa búsqueda de identidad”. “La nueva literatura nos habla de las imposibles formas”, dijo.

Hizo hincapie en que la literatura no debe subordinarse a cuestiones partidiarias.“El aparato literario se ha dejado acaparar por los proyectos de construcción estatal”. Qué suerte que Werner parece desconocer del movimiento Leonel Rugama.

Werner continúo diciendo que abordar temáticas como la sequía, la deconstrucción ambiental y la pobreza rebela otro extremo de la literatura centroamericana. “Estamos viviendo en una situación donde todo se contradice”. Dijo que la literatura centroamericana “está comprometida éticamente con sus realidades”.

José Adiak Montoya dice encontrarse admirado por “su diversidad y búsqueda de nuevos estilos y sensaciones”. Según Montoya, la desconexión entre los países del istmo es lo que ha dado pauta a la diversidad y que el tropezón ha sido “la falta de distribución”.

Sergio Ramírez dijo, refiriéndose a la revista digital Carátula, que “las formas de difusión digital articulan cómo nos ven y es una manera de hacernos visibles”. Con 2114 Me gusta y contando, Ramírez está a gusto con las facilidades que propicia la tecnología de conectar y ser visto.

Con respecto al oficio de ser escritor, dio la fórmula mágica para ser leído: “El secreto es no ser aburrido”.

Werner Mackenbach menciónó algunas tendencias literarias actuales, como un retorno a “la narrativa urbana, un tono intimista, los mitos indígenas y ficcionar las relaciones con la familia”. También mencionó el caso de autores consagrados que descubren “nuevas temáticas”.

Aunque en la actualidad es mucho más fácil publicar un libro, Werner señaló que “hace falta un control de calidad a través de encuentros y retroalimentación”. Esto es una problemática que no debe pasarse por alto. Muchos libros que están saliendo en formato digital poseen errores garrafales de edición, una diagramación fea e incómoda para las pantallas, rigidez y poca variabilidad en sus formatos y una estructuración del texto bastante descuidada. Todavía las editoriales digitales no se han desarrollado a como se debe en Nicaragua.

Un periodista del público, de quien no puedo precisar el nombre, dijo algo muy cierto y muy necesario en el panorama literario nacional: “Los escritores deben acercarse y apoyarse en los medios de comunicación”. Me hubiera gustado agregar comentarios al respecto, pero me quedé con las ganas de usar el micrófono. “¡Yo quería hablar!”, fue lo único que alcancé a decir cuando se lo tuve que devolver, impotente, a la edecana.

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