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Garcín y sus agregados en concierto

Ese miércoles de concierto, el Bar El Panal contó con tres presentaciones de bandas previas al concierto de Garcín y con otros artistas invitados.

* Por Solange E. Saballos

Era una noche de los acostumbrados miércoles de concierto del Bar El Panal, ese reconocido bar artístico-cultural que por más de 23 años ha acogido a la bohemia capitalina y sus agregados culturales. Apenas caía la tarde y ya estaban ocupadas muchas de las mesas; al llegar la noche estaban ocupadas todas.

Llegué con la esperanza de encontrarme con mi Merlot y su Duende, pero mis estimados músicos se hacían notar por su tardanza, así que entré al bar esperando encontrarme a alguien conocido. Justo en la mitad del bar, estaban sentados el poeta Carlos Grigsby y el artista visual Alejandro de la Guerra tomándose unos litros. Los saludé y me senté con ellos. Unos minutos más pasaron antes de que Leo y la Ave se presentaran repentinamente, y con una sorpresa: el primer disco de Merlot y Duende en sus manos.

“¿Sabés lo que me dijo Leo después de la primera vez que lo escuchamos?”, me dijo la Ave, conteniendo la risa. No me resultó sorpresiva su respuesta: “Volvamóslo a grabar”, y se tiró una larga carcajada. A su lado, Leo estaba saludando a sus colegas músicos. Tenía su guitarra a la espalda y una sonrisa amable y burlesca.

Contemplé al fondo del bar, lleno a más no poder: era una mescolanza de artistas y público. Varios músicos habían llegado para abrirle el concierto a Garcín, una de las bandas nacionales que más ha pegado en años recientes y la principal razón por la que El Panal se encontraba desbordado, con sus mesas sitiadas por botellas y más botellas de alcohol.

“¡Flaca loca, hacía tiempo que no te veía!”, me saludó Samuel con un gran abrazo, mi amigo y percusionista de Eco latino, la primera banda en tocar esa noche. Estaban Arnold Salgado en el bajo; Marvin Vallecillo en el teclado; Samuel Elías en la percusión, y Móises Gámez en la guitarra y como voz principal. La Ave y yo estábamos impactadas de la evolución que han tenido, sobre todo porque ahora tocan sus propias composiciones y por la hermosa, potente y melodiosa voz de su vocal. Similar opinión tuvimos sobre la ejecución de los instrumentos.

Eco latino

Eco latino

Después que terminaron de tocar, en el bar irrumpieron unos jóvenes músicos que eran una mezcla de miembros de las bandas emergentes Nadsat, The Camels, Ple, Blunted memories y un batero que aún no tiene banda. “Buenas noches, nosotros somos los Casablanqueños”, dijeron, quizás haciendo alusión a la película Casablanca (1942). Eran Juberth Flores en el bajo; Jamil Zeledón en el teclado; Carlos Zeledón en la guitarra, y Daniel Osorno en la batería.

Casablanqueños

Casablanqueños

Luego vinieron mis mimados: los Merlot & Duende, unos pájaros exóticos recientemente liberados en la escena musical y con una propuesta ‘flamenco fusión’. Estaban Leo Canales en la guitarra flamenca y la Ave Asán como vocal.

Merlot y Duende

Merlot y Duende

Finalmente, cargados con las buenas vibras de sus amigos músicos, le tocó el turno a los chavalos de la noche: Garcín. Estuvieron Mario Ruiz en la guitarra acústica y voz principal; Milton Castrillo en la guitarra eléctrica; Andrés Centeno en el bajo; David Keagan en la batería y Oskar Acevedo en la percusión. Durante su concierto contaron con los poemas de los Amigos de Monet y con cuentos de Dorling López. Recuerdo momentos abrazada con la Ave, cantando con todo el público: “Hoy podría ser ese día que no te cueste sacar el corazón del caparazóoooon…”

La noche rebasó las expectativas gracias al apoyo e intervención de los artistas amigos de Garcín, de los propios garcínes y del respetable público, emocionado con la música y embriagado de alegría. ¡Salud!

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La mesa de Eco latino

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Un Duende que bebe Merlot

Merlot y Duende es el nuevo proyecto musical de la violinista y cantante lírico, Ave Asán, y del guitarrista Leonardo Canales.

Por Solange E. Saballos

Fotos por: María Guerra y Palmereando

La Ave y yo conocíamos a Leo desde hacia bastante tiempo: fue nada más y nada menos que uno de los muchos administradores que tuvo el Art café. En 2012, cuando Leo y Daniel lo administraban, íbamos frecuentemente.

Foto por María Guerra

Foto por: María Guerra

Yo sabía que Leo tenía una banda llamada Oleo Calé, y que tocaba flamenco. Muchos de los que lo habían visto en concierto, incluyendo a la Ave, se admiraban de cómo sus manos de gorrión se deslizaban, hábiles y suaves, sobre las cuerdas de la guitarra, acariciándolas y pellizcándolas con sutileza.

Creo románticamente que al destino le gusta empujar por varios senderos a los artistas, para que al llegar a conocerse entre sí, fecundados por su amor al arte, creen juntos cosas maravillosas, capaces de expresar con belleza los sentimientos que nos aturden.

Foto por: María Guerra

Foto por: María Guerra

Primero fue con Móises, y ahora también con Leo. Ave y Leo empezaron a verse frecuentemente, a hablar de composiciones, notas y gajes del oficio musical. Se unieron escénicamente por primera vez en un concierto de Avelqech  en Cronopios y Pastas.

Poco a poco, se les fue ocurriendo continuar con la idea de unir su gusto por Federico García Lorca, la música española y sus características particulares como músicos. Invitaron a Gabriel Rayo para hacer la percusión, y en abril de 2015 formaron Merlot y Duende.

¿Por qué se llaman Merlot y Duende? Bueno, Merlot es la marca de la cajita de vino que a Leo le gusta tomar cuando no anda ganas de cerveza, y también sirve como alusión del etilismo de sus integrantes; y es Duende porque Federico García Lorca consideraba que esa era la representación del arte. En su ensayo Juego y Teoría del Duende, Lorca define al Duende, junto a las musas y los ángeles, como una de las tres encarnaciones de la inspiración artística y la creatividad humana.

Merlot y Duende “tiene como matiz principal la exploración y ejecución de piezas de música étnica y el collage que se puede realizar a partir de las diferentes escuelas, ritmos e influencias de cada uno de los integrantes”, cuentan en su carta de presentación.

Ahora bien, analicemos un momento la fusión de estilos que tenemos acá: son músicos latinos haciendo tributo a las raíces españolas e integrando las inclinaciones y técnicas musicales de cada uno. Tenemos a la Ave, una violinista y cantante lírico; a Leonardo, un rockero gitano, con la guitarra y haciendo los coros; y a Gabriel Rayo, con la percusión latina del cajón peruano.

De vez en cuando, los Merlot y Duende cuentan con el apoyo de la compañía de danza flamenco Vida flamenco, dirigida por la bailarina Karla Rivas. Estas bailarinas crean coreografías a ciertas piezas que tocan los Merlot y Duende, tales como soleares, tientos, sevillanas, granaínas, pasodoble, tarantas, malagueñas y otros palos derivados del flamenco.

Para el Día de las Madres estuvieron de concierto en Basil Lounge, y tuve el placer de conocer a dos de las bailarinas de esta compañía: a Karla Rivas, la directora, y a Fannelly Coca, una de sus bailarinas. La pobre Fannelly estaba algo enferma, pero eso no le impidió ir a bailar. Ella y Karla se turnaban para bailar las composiciones, pues el escenario era algo pequeño, dotando con desbordante pasión sus pasos. El vestuario que usan es una belleza: este es elaborado por la propia Karla.

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Estos músicos me tienen envuelta en una fantasía flamenca, de panderetas y castañuelas. Me están haciendo recordar mi pasión por la poesía de García Lorca, a quien tanto adoro también. Creo que me estoy acostumbrando al estilo gitano en la que me están involucrando.

Hace poco, no comprendía la afición de Leo por el flamenco. Me resultaba un género musical extraño, que había escuchado poco. Hasta que un día, Leo me hizo ver una película sobre la vida de uno de sus héroes personales: Camarón.

Como los Merlot y Duende son músicos extremadamente sociales y solidarios con su escenario, tienen muchos amigos artistas a quienes les gusta invitar a compartir en sus presentaciones, como a la narradora oral escénica Dorling López, narrando cuentos, o a mi persona, recitando poemas. Así fue como transcurrió una de las últimas presentaciones de Merlot y Duende, que fue el jueves 28 de mayo en La Otra Embajada.

Foto por: María Guerra

Foto por: María Guerra

Los Merlot y Duende cuentan con un repertorio de composiciones propias y también tocan piezas de Paco de Lucía, Sábicas, Manolo Sanlúcar, Francisco Tárrega, Isaac Albeniz y Ernesto Lecuona.

“Ala, no he ido a sus conciertos y me muero por escuchar a esta banda”, se dirán mis lectores. No se preocupen, los Merlot y Duende están grabando su material, al que llamarán Aquila, próximamente disponible y a anunciar por este medio.

En Aquila los muchachos van a dar a conocer su sonido característico, tanto en estudio como en vivo, y presentarán una mezcla de ritmos que nos va a dejar con ganas de fijar la vista —y el oído— en la riqueza de esta propuesta musical, que evoca con sus fusiones a nuestro mestizaje.

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