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Periodismo literario, literatura periodística

La eterna pugna entre dos oficios hermanos fue comentada en Centroamérica Cuenta por los escritores y periodistas Juan Cruz, Alberto Salcedo Ramos y Carlos Zanón, con Daniel Domínguez como moderador.

*Por Solange E. Saballos

Fotografía: Danilo Castañeda

Periodismo literario… Literatura periodística. Balzac, Swift, Darío, Mitchell, Capote, Wolfe, Thompson, García Márquez, Guerriero… Son algunos nombres de quienes se han dedicado a ser escritor y periodista a la vez.

Sin embargo, se suele establecer un límite remarcadísimo entre ‘escribir literatura’ y ‘buscar la noticia’, el cual muchos escritores y periodistas, periodistas y escritores ha desafiado bastante tiempo antes del Nuevo Periodismo.

El martes 24 de febrero se realizó el conversatorio ‘El periodismo literario, constructor de la memoria’, en donde cuatro periodistas y escritores, dos españoles y dos latinoamericanos, difuminaron frente a la audiencia del IV Centroamérica Cuenta la frontera entre literatura y periodismo.

El Centro Cultural de España en Nicaragua (CCEN) fue escenario para los encuentro argumentativos entre Carlos Zanón, Alberto Salcedo Ramos y Juan Cruz, moderado por Daniel Domínguez, quien se esmeró en provocar con preguntas que bien podían pasar como preguntas ‘de cajón’. Entre incontables anécdotas, referencias a otros autores, carcajadas del público y la ansiedad de los miembros de la Academia Nicaragüense de la Lengua  para ungir a su nuevo miembro, Gonzalo Celorio -era el siguiente evento y no podían contenerse-, estos fueron algunos de los comentarios que pude atesorar entre tanto revuelo y los que más llamaron mi atención:

Desde el inicio, Carlos Zanón dejaba claro que lo que le gustaba era narrar y que cuando un medio le pide su punto de vista de la realidad de los hechos, trata de desentrañar lo que es e implica la vanidad sin perder “la mirada”.

Carlos Zanon_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Al mencionar “la mirada”, Daniel Domínguez, moderador de mesa, preguntó: “¿Qué les enseñó a ustedes como periodistas la literatura y que les enseñó a ustedes los escritores el periodismo?”

Alberto Salcedo se expresó poéticamente sobre la ‘literatura de urgencia’: “El periodismo te pone en contacto con la realidad, pone una ventana donde antes sólo había un espejo, es como un laboratorio de la psiquis, de la condición humana. Te lleva a hablar con todo tipo de personas”. Alabó la férrea disciplina que impone el periodismo, calificándole de saludable, pues es bien sabido entre los dedicados a las letras lo difícil que puede resultar a ratos comenzar a escribir: “cuando se escribe a uno le gusta encontrar pretextos para no hacer ciertas cosas”.

Alberto Salcedo Ramos_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Aunque empezó dulcemente, Salcedo no tuvo reparos en criticar su supuesta veracidad: “el periodismo lleva muchos años dándose golpes de pecho, en nombre de una verdad que me temo no existe. Es la verdad histérica del que cree tener la razón”.

Recalcó que el carácter ficticio del periodismo se exalta cuando se pretende hacer creer que se escribe solo, cuando no se quiere poner en juego a la persona tras la redacción de la nota: “Lleva mucho tiempo portándose como si no mediara entre la realidad y el lector, hablando de una objetividad absurda que no existe. Yo creo en un periodismo en donde uno toma partida, donde claramente se le dice a la gente ‘yo estoy aquí’ y comprometo mi nombre”.

¿Y sobre literatura? “He aprendido ciertas herramientas técnicas para narrar. Un periodista que sólo lee periodismo está liquidado. Creo además que la literatura nos lleva a otro terreno de la verdad, pues se necesita la ficción para hablar de ciertas verdades íntimas que le duelen y a las cuales jamás llegaría el periodista (…) se necesita ir más allá, convertir el dato en relato, porque sino no vas a llegarle a nadie”.

Juan Cruz optó por el ying y el yang, por la paradoja de que uno no puede existir sin el otro: “El periodismo debe aspirar a la literatura porque la literatura aspira al periodismo”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

“El periodismo, para alguien que quiere ser escritor sobre todo, te pone en muchos aprietos”, dijo Carlos Zanón. Explicó que el periodista puede “utilizar la literatura” cuando vive la historia, apoyándose en datos, si quiere ser riguroso. Asimismo, considera que la ficción hace emerger “verdades que yo sé o presupongo” gracias a una serie de artimañas literarias.

  • Jugar con el yo-yo

Domínguez quiso jugar un poco, e hizo la pregunta clave, la que suele pasar tranquilamente por el gremio literario, pero que siempre suscita polémica en el periodístico: ¿Qué opinan del punto de vista de la primera persona para escribir crónica periodística?

Daniel Domínguez_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando

Juan Cruz, uno de los fundadores de diario El País, un periodista que empezó su carrera a temprana edad, echó mano a sus memorias, respondiendo con cautela: “Cuando empecé a trabajar el periodismo español no usaba la primera persona. La primera persona es un elemento que debe respaldarse. El periodista debe incluir su primera persona en el motivo en que está el elemento fundamental de lo ¿notable? La realidad está en el medio”.

Salcedo Ramos, como todo periodista latinoamericano, ha sido más susceptible a la apertura hacia ‘la primera persona’, probablemente por la cercanía del Nuevo Periodismo norteamericano: “Creo que no hay que tener miedo a usar esa primera persona cuando la historia lo pide, cuando la historia lo necesita para dar verosimilitud y veracidad a los datos que transmite”.

Pero criticó su abuso señalando “cuando es gratuita, es un alarde, es ajena al texto y no la pide, suena mal. Pero cuando uno desde ella contribuye a transmitir una atmósfera que no sería creíble si uno no dejara claro que estuvo ahí, sobre todo cuando somos autores de no ficción”.

“Hay una gran diferencia entre escribir en primera persona y escribir sobre la primera persona”, finalizó contundente.

Carlos Zanón, también español, respondió algo desinteresado: “Creo que no es necesario, no tienes que explicar lo que te pasa sino lo que pasa”.

Juan Cruz sorprendió, al cambiar levemente el matiz de su argumento inicial: “Hay que ser flexibles. En nuestro caso se impedía el uso del yo -se usaba nosotros-”.

Juan Cruz_Periodismo literario_Centroamerica Cuenta_CAC16_Danilo Castaneda Fotografia_Palmereando (2)

Para luego contraatacar apoyándose en los excesos del yo:

“A mí me da mucho pudor utilizar yo, pero yo no digo que no se deba utilizar, sino que se debe valorar su uso. Tendemos mucho a creer que otro no lo sabe o no lo hizo. Por ejemplo, las entrevistas exclusivas no existe, mucho menos que sólo una la consiga. El yo a veces anula la historia de él, del que te está hablando. Ha habido un exceso en el periodismo hispanoamericano”.

Mientras estos experimentados redactores seguían debatiendo, no pude dejar de resentir que no hicieran alusión a Hunter S. Thompson, uno de los más locos representantes de este movimiento de no ficción que eclosionó en los años 60 en Estados Unidos, gran motivación para este blog.

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¿Qué hay reunido en Centroamérica Cuenta 2016?

Programa del IV encuentro de narradores centroamericanos. Del  23 al 28 de mayo.

*Por Solange E. Saballos

Centroamérica Cuenta es de esos eventos que se va poniendo mejor año con año. No puedo contener la emoción que me genera ver a varios narradores centroamericanos y de más allá reunidos para hablar sobre las letras del istmo.

El año pasado tuve el placer de asistir a sus distintos eventos la semana entera y este año planeo hacer lo mismo. Ciclos de cine, talleres, conferencias, conversatorios y escritores-celebridades literarias es decir demasiado poco acerca de su programa de actividades.

En 2016 el cine, la literatura, el periodismo, la crónica y el cómic dominarán la semana de la ‘Memoria que nos une’ en homenaje al centenario del fallecimiento de nuestro Rubén Darío y del cuarto centenario del fallecimiento del creador del Quijote: Miguel de Cervantes.

Les invito a echarle un ojo al programa y a llegar a compartir esta semana que consagra a mayo como mes literario.

Programa de CAC2016

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Los medios jóvenes dialogamos

Managua furiosa, Altanto, DaleClic y Palmereando compartimos nuestra experiencias sobre periodismo cultural digital, gestión cultural y experimentos en un conversatorio nada protocolario.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: No hay, no tuvimos cobertura. Nadie se acordó de sacar la cámara.

Por estar pensando que somos bien geniales
cuando en realidad somos unos bacanales y es que
yo soy como todos los demás son.

Yo soy, de Milly Majuc

Han pasado como tres semanas desde que realizamos el conversatorio ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’. Si he dejado pasar el tiempo no ha sido por pereza o porque considere que esta reunión no sea digna de ser relatada. No, sino que entre tantos festivales, eventos, buscar ingresos ($) y mi propia vida, quería darme un chance de reflexionar acerca de este boom de medios culturales digitales, todos protagonizados por líderes jóvenes y cuya fe en que la cultura puede mejorar la sociedad es lo que los sigue empujando a realizar esta quijotesca, difícil e inmensa tarea.

Aquel viernes 7 de agosto, en el marco del IV Festival Literatura UCA, nos congregamos en la sala Lizandro Chávez Alfaro cuatro medios jóvenes que hemos irrumpido fuertemente en el panorama periodístico cultural digital a partir de 2014: estaban Ernesto Valle Moreno, Fátima Villalta y José Medina, los que te mantienen Altanto; estaban Greta Cisne y Francisco A. Soza en nombre de Managua Furiosa, el sitio web cultural más popular; estaban Vanessa Martínez y Leslie Ramos, orgullosas de su DaleClic; y estaba yo, la bloguera llanera solitaria, el ejército de una mujer que dirige su propio blog sobre periodismo cultural independiente.

Al iniciar el conversatorio estábamos un poco confundidos. El ansiado público no llegó del todo; no teníamos nuestras respectivas copas de agua por si nos cansábamos de hablar; Rodrigo González, el director de Cultura UCA, no pudo acompañarnos por razones de fuerza mayor, y no teníamos la más mínima idea de a quién le tocaba moderar la mesa. Ernesto Valle pareció la persona más indicada por unanimidad de miradas, así que se hizo del micrófono para presentar la mesa y a cada uno de nosotros.

Aunque tratamos de parecer profesionales y aguantarnos al compañero de al lado, la verdad es que, en algunos momentos, al diablito de la controversia le gusta afilar su tridente en mi lengua: al escuchar asegurar a Fátima Villalta de que en Altanto hacen periodismo gonzo, no pude aguantarme las ganas de recordar quién fue el gran Hunter S. Thompson: un Doctor en periodismo iconoclasta, contracorriente y drogadicto. Y yo, una de sus más fieles pupilas por esas razones y muchas otras. Fátima me contestó un tanto áspera, de que no hay porqué seguir “un manual” para hacer periodismo, y a pesar de la blasfemia hacia el maestro, no pude dejar de darle la razón.

“Bueno, la próxima vez que quiera escribir un reportaje, me voy a meter un ácido”, dijo José Medina sarcástico. “Pues deberías, ¡es rico!”, repliqué burlona. Fue Ernesto el que nos llamó la atención y nos mandó a recuperar la compostura, recordando que se trataba de un conversatorio sobre cultura en la web, no un debate sobre la legalización de las drogas. Por ahí los Altanto anunciaron su antología, Morir soñando, para que le echen un ojo.

Volvimos al tema principal, y mientras Greta o Francisco volvían a hablar de los proyectos de Managua Furiosa y de su necesidad de financiamiento, yo platicaba con Leslie Ramos acerca de las posibilidades de colaborar con DaleClic. “Pero no tenemos dinero”, me dijo Vanessa haciendo puchero. “Eso no importa: yo tampoco”, le dije. Y así fue como amarramos, con público presente, una futura alianza que espero se cumpla. En ese instante noté que los comunicadores sociales que están saliendo o han salido de la UCA se están distinguiendo por su emprendedurismo.

Hubo un momento en que ya no soportaba las urgencias de ir a orinar, y fue precisamente cuando la poeta y periodista Carola Brantome nos felicitaba por nuestra iniciativa, nos instaba a que no hagamos caso a los adultos, a que sigamos nuestra estrella y nos extendía una invitación al Centro Cultural Guanuca en Matagalpa. Le aseguré gustosa que iría si me daban transporte, comida y dónde dormir antes de correr al baño.

Al regresar Ernesto le había concedido la palabra al público, y yo di como tres respuestas que no eran las adecuadas a una pregunta que no escuché, pero que de todos modos iban acorde al tema.

En algún punto dije que a veces elaboro mi agenda luego de consultar alguno de estos tres medios, a los que les doy activo seguimiento. Más que ponerse a comparar, fue agradable descubrir que nuestras diferencias son muros fuertes en los que bien nos podríamos apoyar los unos a los otros, y quien sabe si hasta podríamos inventar nuestro movimiento pro periodismo cultural digital, bien lejos de las limitaciones y el adultismo imperante en el periodismo tradicional.

“Yo hago esto porque quiero cambiar al mundo”, dijo Francisco A. Soza en un arranque de idealismo que nos conmovió a todos. Sonreímos contentos, pues a fin de cuentas es lo que sentimos los que tratamos de apoyar las expresiones artístico-culturales en la sociedad.

Seguimos dialogando con el público, la mayoría estudiantes de Comunicación Social de la UCA y miembros del equipo Cultura UCA. Ya cuando nos aburrimos de responder, le hicimos muecas a Ernesto para que diera por finalizado el conversatorio, nos despedimos alegremente con unos aplausos e hicimos anuncios de lo que estaba por venir en cada medio antes de dirigirnos al Bar El Panal a fortalecer vínculos laborales.

Bueno, quede pendiente de colaborarle a DaleClic y de continuar mi debate sobre periodismo gonzo con Fátima. Y, a todo esto, ¿cuándo nos volvemos a reunir? A Greta le entusiasmó la idea. Para la próxima hay que invitar a Nicaragua indie también.

La insurrección y revolución de Margarita Montealegre

Margarita Montealegre vuelve a presentar su libro ‘Nicaragua, insurrección y revolución’ en el marco de la IV edición del Festival de Literatura UCA.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: http://www.elnuevodiario.com.ni

Luego de que las ANIDE finalizaron sus actividades, venía la presentación del libro de Margarita Montealegre. Estaba emocionada de volver a escuchar a la primer fotoperiodista nicaragüense. La primera vez que la vi fue cuando estuvo en un conversatorio con Carlos Fernando Chamorro y el fotoperiodista estadounidense Bill Gentile, previo a la conferencia  que este último dio en el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano el año pasado.

‘Nicaragua, insurrección y revolución’, es el primer libro de Margarita Montealegre. Fue publicado gracias al apoyo de Aula propia y presentado en marzo de este año.

Margarita no sólo tuvo que sobreponerse a los prejuicios de género de los que solemos ser víctimas las mujeres: tuvo que enfrentarse y capturar los crudos acontecimientos durante la revolución, y logró sobrevivir para contarlo. Era más de lo que podía pedir como amante de la historia, del fotoperiodismo y como periodista cultural.

Acá está la entrevista que le realizó Carlos Fernando Chamorro para Confidencial, previa a la presentación del libro:

Margarita Montealegre presentó su libro de fotografías ‘Nicaragua, insurrección y revolución’ en el marco del IV Festival de Literatura UCA el martes 4 de agosto en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA).

Margarita, a la par del proyector, mostraba los momentos cruciales y dramáticos que le tocó capturar, mientras narraba la situación y contexto de cada imagen. De cada instante que inmortalizó se desprendían mil historias conectadas entre sí. Contó lo que sucedía a su alrededor antes de tomar la foto, describiendo el contexto histórico. Compartió cómo tuvo que aprender a dominar sus emociones para poder asumir su labor, los momentos de pena y de gloria y también inverosímiles anécdotas —como cuando estuvo dentro del búnker de Somoza. Al penetrar en su oficina, y notar que había un teléfono,  se le ocurrió una sóla cosa: llamar a su padre para avisarle que aún estaba viva—.

Aunque Margarita, con su sonrisa carmín, hablaba con sus nervios de acero a la audiencia sobre aquellos años tan duros y tan recientes en la memoria colectiva nacional, yo estaba inquieta. A la par de mi admiración por ella creció una intensa compasión, tanto por los sacrificados en aras de un sueño que a todas luces no se cumplió, como por todo el dolor que tuvo que tragarse y aprender a digerir. Es un dolor que ha sido heredado a mi generación Sólo se me ocurrió decirle, a través del micrófono, lo respetable que ha sido su labor y lo mal que me sentía de que le hubiera tocado ser testigo de tanto sufrimiento a la par de la que sufrió ella misma. Sin inmutarse, Margarita sonrió, dio las gracias y se dedicó a atender los otros comentarios y preguntas.

Llegando al final de la presentación surgió la típica pregunta de lo que implicó para los fotógrafos tradicionales el cambio de la fotografía analógica a la digital. Aconsejó ser analítico a la hora de decidirse a tomar una foto, recordó la limitación de los rollos y habló de las maravillas de la tecnología actual.

“La vida continúa”, dijo. Así es, Margarita, la vida continúa… Sin poder, sin deber, olvidar.

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