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No se volvió al agua: se volvió en el tiempo

Luis Eduardo Aute improvisa una presentación después de un conversatorio sobre la guerra, la libertad y ser cantautor con los músicos nicaragüenses Holbein Sandino y Katia Cardenal.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Palmereando

En el programa estaba dicho que Luis Eduardo Aute vendría a presentar su libro de poesía completa, Volver al agua; pero el voluminoso poemario no pudo estar presente para el día estipulado, así que se improvisó un conversatorio entre Aute, Katia Cardenal y Holbein Sandino como moderador y después una lectura y concierto por parte de Aute.

‘¿Historias narradas, poetizadas o cantadas? Presentación del libro Volver al agua, poesía completa de Luis Eduardo Aute’ fue realizada en el Centro Cultural de España en Nicaragua el miércoles 20 de mayo en el marco de la III Edición de Centroamérica Cuenta.

El evento inició con una muestra de cortometrajes de una película de Luis Eduardo del año 1997, cuya animación “primitiva y rústica” según el propio Aute fue “recreada con trozos de película y una cámara antigua”. Este señor es un multifacético artista: músico, cantautor, cineasta, pintor, escritor y escultor.

Estuvo en Nicaragua hace poco, en la XI edición del Festival de Poesía de Granada, en donde tuve la oportunidad de conocer de él, puesto que más allá de saber que Rosas en el mar sale en un episodio de los Simpson no sabía más de la diversidad en la obra de este artista español. He de agradecer también al revuelo causado por sus fans, la prensa nicaragüense y a la entrevista que Magdiel Midence le hizo y que publicó en este medio. Además fue notoria la intensa emoción de Gustavo Campos, escritor hondureño y uno de los autodeclarados mayores admiradores de Luis Eduardo Aute, declaración que gusta de sustentar con sus vastos conocimientos de su obra. La noche que Aute se presentó en Granada me topé a mi profesor de poesía, el poeta y crítico literario Víctor Ruiz, quien me aseguró haber ido al FIPG “única y exclusivamente para escuchar a Aute”.

Luis Eduardo Aute y Gustavo Campos

Luis Eduardo Aute y Gustavo Campos

Sí, hay muchas anécdotas alrededor de la llegada de Luis Eduardo Aute a Nicaragua, y en este conversatorio se sumaron a su historia las percepciones y vivencias de dos músicos nacionales.

Holbein empezó diciendo que “al hacer música hay que ubicar las palabras dentro de un espacio” a lo que Aute replicó con ingenio y humor que le bastaba “con que emigren a un sitio”. Holbein volvió a la carga: “¿Cómo ubicar en jerarquía melodía y letra?”. Aute reflexionó y aseguró con naturalidad que no sabía de dónde venían las canciones. Sencillamente lo tocan y se convierten en poema o canción. Considera que el texto y la melodía son igualmente importantes “porque ambos deben ser uno”.

“Prefiero la indisciplina”, dijo risueñamente, quizás anticipando el momento de revelarle al público que no tenía consigo ‘Volver al agua’, pero que los compensaría con una amena presentación.

Retomando su concepción musical, Aute considera que las canciones son “un medio que debe durar cinco minutos con principio, nudo y desenlace y que deben provocar algo”. Inmediatamente agregó: “Estructurar una canción no es nada fácil”.

“Después de escribir una canción acabo destrozado”. Pobre Aute. Ciertamente, exprimir tus sentimientos hasta lograr recrearlos artísticamente es un ardua labor que implica dedicación, perseverancia y pasión. Es hasta alcanzar el fin esperado que el artista se permite descansar de sus búsquedas.

Después Holbein se volvió a Katia y le preguntó por su experiencia y preferencia: ¿Melodía o lírica?

“Escritura es ir a pie; poesía es tener alas, y canción es ir con la corriente”, expresó Katia, y sostuvo que “poesía y música son guiadas por un alma de otro lugar, que no sabemos de donde viene”.

“Es un privilegio que no le toca el hombro a todo el mundo”. Ciertamente, el arte es un don, pero también una desazón, una arraigada inquietud, una urgencia de ser…

A como usualmente sucede, se trajo a colación el tema de la guerra, bastante fresco en el país por los escasos treinta y cinco años que nos separan del último gran conflicto. Holbein dijo “parece que estamos en tiempos en que se nos ha olvidado protestar, enfrentar aquello que no es normal”. Esta aseveración la usó como preludio para llegar a mencionar “la música de protesta”.

Aute pareció obviar esa connotación, y primero dijo “nunca entendí esa etiqueta”. “No es etiqueta”, le replicó Holbein. Fui ahí que Aute se abrió para hablar de su época y su contexto, entre los años 60’s y 70’s, cuando aún dominaba el franquismo en España. Recordó a los híbridos que eran “poetas y músicos a la vez con una urgencia de cantar”, y de la canción de autor como reinvidicación en tiempos de política y censura.

“La única manera de manifestar el repudio era a través de la música y el humor. Tipo Charlie Hebdo”, agregó. “Al escribir de verdad lo que yo sentía, las palabras sí o sí salían impregnadas con lo que se estaba viviendo”.

Por su parte, Katia Cardenal señaló que “es más fácil cantar una canción que pasar un panfleto” y que “había una urgencia juvenil de querer las cosas mejor y de participar”.

“Creo que las canciones tienen ese poder”. Con una romántica visión de aquellos tiempos de hermanamiento en contra del régimen somocista, Katia dijo que los artistas “eran rebeldes solidarios que participaban en las campañas”. Dijo que “el verdadero artista tiene un poquito más de humanidad”. Acá encuentro necesario señalar que no hay que olvidar que tener ‘humanidad’ no sólo implica nobleza: también es destrucción, odio, masacre y perfidia. Mismos males que esta generación de músicos vivió en carne propia y de la que guardan tan amargo recuerdo que prefieren centrar sus atenciones en hablar del bien común y de pequeños milagros. Como cuando se dedican a su oficio: “Existe un pequeño milagro cada vez que uno intuye una canción”, expresó Katia.

Ya acercándose a las Palabras en Libertad, Holbein cuestionó: ¿Creés que la autocensura es un mal o una percepción de los artistas?

Luis Eduardo Aute expresó que prefiere no escribir sobre eso por respeto a sus hijos y porque no quiere “quitarle la esperanza” a la juventud. “El mundo es tan cruel, tan horrible…”

Katia retrocedió la memoria muchos años, para desempolvar la historia de sus reuniones con su hermano, Danilo Norori y Salvador Bustos. Los tres inquietos músicos pasaban comentando entusiasmadamente sus composiciones, mientras que Katia engavetaba sus manuscritos de canciones. Como Salvador era el compositor, ella “tomó el papel de vocalista”. Fue hasta que se fue a Noruega que empezó su carrera como solista, y al traducir poemas del noruego al español fue que “comencé a creer que sí podía hacer canciones”. Su primer disco fue Mariposa de Alas Rotas y para ella significó “quitarme una armadura”.

Después Katia se vio un poco agitada por el hecho de ser mujer, y soltó un “¿Qué hago aquí?”. Hizo referencia al hecho de que “no hay cantautoras nicaragüenses” y que era un honor para ella compartir su “punto, como mujer cantautora”. Está bien, lo admito, yo tampoco conozco muchas. Quizás una compositora, la violinista de Avelqech, y Arleny Picón, autora de sus propias líricas; y no podría olvidarme de Majo & Mafe, raperas jóvenes, incursionando velozmente en la escena urbana de Managua. Están presentes, las nuevas compositoras y cantautoras están emergiendo. Lo que pasa es que aún no se han popularizado masivamente, y tampoco son muchachas que pidan permiso.

Creo que Katia retrocedió tanto que se volvió a poner su armadura, y tímidamente les dio las gracias a sus homólogos varones por dejarles platicar con ellos un rato. Recordé sus comentarios en el documental Si buscabas.

Finalmente, Luis Eduardo Aute improvisó una presentación con poemas escritos a modo de juego de palabras de su libro AnimaLhada; son breves sátiras sobre la vida, la religión, la política y demás males de la sociedad actual. Después complació a su público con un concierto.

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Descubriendo la red ante los ojos

El escritor Francisco Larios presentó su nuevo poemario bilingüe acompañado por la poeta Blanca Castellón y con un intermedio musical de Katia y Nina Cardenal.

* Por Solange E. Saballos

Foto y videos del evento por: Palmereando

“La poesía puede dar la oportunidad no sólo de disfrutar la belleza sino de meditar sobre el misterio enorme que es la vida”, dijo Larios en el video promocional donde insta al púbico para que asista a la presentación de su más reciente poemario.

La red ante los ojos/The net insight de Francisco Larios fue presentada el jueves 7 de mayo en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.

Francisco Larios es un escritor radicado en Miami, Estados Unidos. Trabaja como catedrático y consultor de economía. La red ante los ojos es su tercera publicación, le antecedieron Cada sol repetido (Anamá ediciones, 2010) y Astronomía de un sueño (Barcelona, 2013).

La tarde de la presentación la sala del centro PAC se encontraba con un considerable número de personas a la expectativa. Antes de dar inicio al acto de presentación, Blanca Castellón decidió darle un tiempo de espera a las músicos Katia y Nina Cardenal, imprescindibles para el intermedio musical. Ya con la música asegurada por su llegada, Blanca sacó cuatro folios de comentarios sobre la obra del poeta, y leía y leía… “No se aburran, ya voy a terminar”, le dijo entre risas al público.

Le siguió el intermedio musical. La destreza de Nina Cardenal en la guitarra no pasó desapercibida: en cada canción que interpretaron, su concentración y habilidad para dominar su instrumento capturaba y mantenía la atención en sus dedos.

Después le tocó recitar al poeta:

El poemario consta de una selección de veintiocho poemas en una edición bilingüe. Conforma parte de la serie Cornisa de Editorial Rascacielos. Fue presentado previamente en universidades, colegios y librerías en la capital de Ecuador, la ciudad de Quito.

El evento transcurrió a la manera usual en que se desarrollan las presentaciones de un libro: comentarios de un colega invitado, uno que otro intermedio musical o teatral, el escritor recitando un pasaje de la obra y algún intento de vincular al público con lo expuesto. La solemnidad del protocolo no puede faltar.

Sin embargo, no dejaban de acudir a mi mente propuestas multidisciplinarias como Los amigos de Monet, con quienes Blanca Castellón recitó el pasado febrero durante las actividades del Festival Internacional de Poesía de Granada acompañados por Garcín; o Noche de Letras, evento en donde varios poetas pasan a recitar mientras Nemi Pipali toca en vivo.

La mejor manera de que el público no se aburra es hacer de estas importantes ocasiones un espacio interactivo, no sólo escuchar educada y silenciosamente, sino también que sepan deslumbrar e integrar al público a través de los ánimos, del gozo y algarabía que los esfuerzos sumados entre artistas saben procurar a la noche.

¿Se imaginan cómo sería una fusión entre las melodías y voces, a modo de coro, de Katia y Nina Cardenal mientras el poeta Larios declamara sus versos predilectos?

 

 

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