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¿Te perdiste los conversatorios de Centroamérica Cuenta? Aquí los podés ver

Por Solange Saballos

Centroamérica Cuenta va por su V edición, y ya ha logrado posicionarse como uno de los eventos literarios más importantes de la región. Con tan sólo cinco días de duración ha conseguido realizar conversatorios, ponencias, simposios, libros para niños, presentaciones de libros, cine foros y talleres. Ha invitado a más de 300 escritores, traductores, periodistas y editores de Latinoamérica y Europa. Todo esto ha sido una iniciativa del escritor Sergio Ramírez, quien es apoyado por diversas empresas privadas, embajadas y por un equipo de comunicación muy eficaz: Crea Comunicaciones, dirigido por Claudia Neira, quien también es la directora ejecutiva de Centroamérica Cuenta.

Las actividades empiezan desde las 9 am y culminan hasta las 8 pm. Por lo tanto,es muy difícil poder asistir a cada uno de los eventos. En particular se dificulta la asistencia a los conversatorios, espacios de diálogo entre los literatos que dejan traslucir interesantes puntos de vista y debates.

Este año se dio mucha importancia a los escritores Albert Camus,  André Malraux, Gabriel García Márquez y Juan Rulfo.

Si no pudiste asistir porque el trabajo no te lo permitió o vivís lejos de Nicaragua, acá te traemos una recopilación de videos realizados por Crea Comunicaciones.

Espero lo disfruten J

Día #1
Lunes 22 de mayo del 2017

Conversatorio: Entre Camus y Malraux (I parte)

Conversatorio: Entre Camus y Malraux (II parte)

Conversatorio: Con el país a cuestas

Inauguración del V encuentro de narradores centroamericanos

Palabras de inauguración por Sergio Ramírez

Día #2
Martes 23 de mayo del 2017

Conversatorio: Dejemos hablar al periodismo cultural

Conversatorio: Nuevos tiempos, nuevos escritores ¿De qué hablamos cuando hablamos de escritores nacidos durante y después de los años ochenta en Centroamérica?

Conversatorio: Gabo periodista

Conversatorio: Escribir desde o sobre el dolor

Conversatorio: Autores y obras ganadoras de premios literarios en español

Día #3
Miércoles 24 de mayo del 2017

Conversatorio: Internet y nuevos medios para contar la realidad

Conversatorio Crónica periodística y literatura

Conversatorio: Literatura hecha cine

Conversatorio: Novela negra, narcotráfico y violencia

Inauguración de la exposición fotográfica ‘Objetivo Mordzinski’

Exposición ‘Objetivo Mordzinski’

Día #4
Jueves 25 de mayo del 2017

Conversatorio: Otras formas de narrar

Conversatorio: Posconflicto y futuro. Contar para curar

Conversatorio: Cuando algo hace crack

Conversatorio: Historia de mis libros

Conversatorio: 100 años de Juan Rulfo

Conversatorio: La sombra del padre

Conversatorio: Cuatro premios Alfaguara conversan

Día #5
Viernes 26 de mayo del 2017

Conversatorio: El viaje en la literatura

Conversatorio: Literatura hecha música, y música hecha literatura

Conversatorio: Gabo: creador de un mundo literario más allá de la realidad

¿Qué te parecieron los conversatorios? ¿Cuál te gustó más? ¿Estás a favor o en contra de algún argumento? Dejanoslo saber en los comentarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Platicando con don Sergio Ramírez sobre Centroamérica Cuenta

El conversatorio ‘Lo que cuenta de Centroamérica Cuenta’ versó sobre lo ocurrido en el festival de narradores centroamericanos y la figura de Sergio Ramírez como escritor y gestor cultural.

* Por Solange E. Saballos

Afiche de: Festival de literatura UCA

Recibí un mensaje el 24 de mayo de Rodrigo González, director de Cultura UCA. Con tres meses de anticipación estaba coordinando a su equipo de entusiastas jóvenes estudiantes para preparar la IV Edición del Festival Literatura UCA. Entre las actividades del cronograma se le ocurrió incluir un conversatorio sobre Centroamérica Cuenta, con nada más y nada menos que Sergio Ramírez, uno de los escritores nicaragüenses contemporáneos más reconocidos actualmente y presidente del encuentro de narradores centroamericanos más grande del istmo. Y me preguntó a mí si quería participar.

“Obviooooo”, pensé. “Gracias Solange, no esperaba menos de vos”, me respondió Rodrigo después de darle mi respuesta afirmativa. Así comenzaron tres meses de habladurías, chismes superfluos y cobardes ataques hacia mi persona de parte de escritores, entre otras derivaciones, que andan más ocupados en odiar a las generaciones más jóvenes que en trabajar su estilo. Lo más gracioso  —y triste para ellos es que yo estaba bien consciente de sus intenciones, y más que mermar mi ánimo me divertía que se dedicaran a comentar. “Hablen bien, hablen mal, ¡pero que hablen!”, es uno de mis dichos predilectos. No, lo que me preocupaba era otra cosa: ¿Qué iba a preguntarle a don Sergio?

Pasaron las semanas y seguía sin saberlo. Recordaba mis notas sobre CAC, leí el material que me envió Rodrigo y hasta pensé en preparar un cuestionario. No lo hice, seguí en stand-by.

Preocupada, y a pocas semanas de empezar el festival, fui en busca de consejo a la oficina de Cultura UCA. Rodrigo se divirtió con mi preocupación, y me dijo que no tuviera miedo, que a Sergio Ramírez le gustaba “ser provocado”.

—¿Está seguro, don Rodrigo? Usted ya me conoce—dije, esperando escuchar el típico ‘mordete la lengua’. Pero no: Rodrigo quería que preguntara cosas, cosas importantes y fundamentadas en lo que observé durante todo el festival. Es más: hasta terminó por invitarme a otro conversatorio, al de ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’, como para motivarme a hablar todavía más.

Ya con la licencia de quien había creído en mí para desempeñar tal misión, me relajé un poco. Se suponía que mi compañera de mesa sería Dánae Vilchez, periodista de Confidencial, quien terminó por declinar la invitación; después se nombró a Vanessa Martínez, una de las fundadoras de DaleClic, pero al parecer estaba demasiado atareada coordinando otras actividades durante esa misma semana. Se optó por llamar a José Adiak Montoya, escritor ganador del premio Carátula de este año. A pocos días del conversatorio, José Adiak me preguntó de qué iba el asunto. Le respondí que básicamente se trataba sobre preguntar cosas sobre Centroamérica Cuenta y hacer comentarios sobre lo acontecido durante la semana. “Él, como buen iniciado y participante de la última mesa del CAC sabrá cómo plantear esas cuestiones”, pensé.

Llegó el día: jueves 9 de agosto a las 9:00 a.m. y yo en la casa de la Ave Asán, con un poco de resaca y tomando café de la forma más relajada posible. Me llevé a la Ave conmigo, pasamos por mi casa a escoger algún atuendo estilo palmera y nos dirigimos a la Biblioteca José Coronel Urtecho.

Rodrigo González estaba preocupado, pues los estudiantes no terminaban de llegar y ya se hacía tarde. No veíamos a don Sergio por ninguna parte, sólo a algunos miembros de su séquito: a Ulises Juárez Polanco y al propio José Adiak. Con el pasar de los cuartos de hora y la iniciativa del equipo de Cultura UCA, los estudiantes comenzaron a ocupar las sillas. En esos momentos fue cuando llegó don Sergio, rodeado de gente, y yo sentí que mis manos heladas empezaron a sudar. La Ave me tomó de la mano y sonrió.

“¿Dónde está Solange?”, preguntó Rodrigo. “¡Aquí!”, dije nerviosa, y me bajé de la silla de la manera más torpe que los tacones me propiciaron a cometer. Noté que me sonreían y me calmé un poco. Saludé a Sergio Ramírez y a José Adiak.

Antes de dar inicio al conversatorio, Ulises Juárez Polanco dio algunas palabras sobre los integrantes de la mesa y de lo que es Centroamérica Cuenta. Mostró a la audiencia una recapitulación audiovisual de este año:

(Cuando miré mi cara, grabada fugazmente, sonreí como babosa).

Tocaba comenzar. Francamente, no podría precisar todo lo que se dijo. Fueron muchísimas cosas. Recuerdo haber tirado la pregunta picante de que si lo acontecido en la inauguración tenía relación con los sucesos del Festival Internacional de Poesía de Granada y con la censura y represión hacia los literatos; recuerdo que don Sergio respondía, con sus 73 años recién cumplidos y su larga experiencia, habilidosa, ágilmente. Le pregunté sobre algunas temáticas de este año, expresé mi amor por el eslogan que escogieron: Palabras en libertad, recalqué (con un notable abuso de muletillas a causa de los nervios) lo increíble que era el festival por juntar a los escritores centroamericanos con escritores de casi todo el mundo, me di permiso de hacer los comentarios que no pude hacer durante el festival e incité a los jóvenes, más bien a los adolescentes, casi niños, que estaban a la izquierda de la mesa a que no tuvieran miedo de participar y que se expresaran, que abrieran su mente y que sólo por estar nosotros sentados a la mesa no debían intimidarse. Ok, quizás me emocioné un poco: creo que sólo me faltó prenderle fuego a la mesa.

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

Imagen tomada de la página en FB de Sergio Ramírez

José Adiak, por el contrario, fue más tranquilo.Parece que es gran admirador de la obra de Sergio Ramírez, pues sus preguntas se dirigían a alabar su figura como escritor y gestor cultural. Casi llegando al final del conversatorio preguntó “¿Se imaginan Centroamérica Cuenta sin Sergio Ramírez”. Sergio dijo que nadie era indispensable y que su intención era que el festival continuara  fortaleciendo los lazos entre escritores centroamericanos y dando a conocer el istmo.

Las preguntas del público vinieron de voces jóvenes, preguntándole a Sergio Ramírez cómo vencer el miedo a escribir y demás cosas relacionadas al oficio de escribir, libros de papel vs. libros digitales, la supuesta “subliteratura”, etc… Fue bonito escuchar a don Sergio decir que a él también le daba miedo a veces, pero que eso no podía detener a un escritor, y que cada estilo es diferente, propio de cada autor y su contexto, que no debían compararse con otro, que hay que ser original… Aconsejandonos, a todos los que estábamos en la sala. Hubo un muchacho que se levantó, ansioso, para jurar haber venido desde Matagalpa sólo para poder conocerlo, y que su sueño era que leyera el borrador de su libro. “Sí que levanta ánimos este señor”, pensé, sonriendo, con un poco de pena ajena por la estupefacción silenciosa de todos los presentes.

Al terminar nos despedimos de la audiencia y entre nosotros. Aproveché para decirle a don Sergio que gracias por la plática y que “de todos modos usted bien sabe que me la debía. No me dejó opinar en el último conversatorio  de Centroamérica Cuenta”. Sergio Ramírez no me dijo nada: sólo me dio una palmadita en el hombro y se permitió una prolongada, paternal risa.

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Al día siguiente le pregunté a Rodrigo González  cómo había sido mi desempeño. “Muy bien, me gustó, hablaste casi tanto como Sergio”. Me sacó de onda. “Ideay, ¿y qué acaso eso no fue lo que me pidió?”, respondí vivamente. “Pues sí”, y se rió. Parece que, dejando dotes literarias aparte, tengo aptitudes para la comedia.

Se rompen los límites en Centroamérica Cuenta

El último conversatorio de Centroamérica Cuenta versó sobre la situación de la literatura centroamericana contemporánea y cómo es vista dentro y fuera del istmo.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: Palmereando

El conversatorio, previo a la clausura de Centroamérica Cuenta, trató de lo siguiente:

La narrativa centroamericana contemporánea se debate entre la exploración de nuevas temáticas, géneros, estilos y la tradición, dominada por el realismo, la política y los estereotipos culturales. ¿Algún día Centroamérica proyectará una visión nueva o trascenderá esta dicotomía? Participan: Werner Mackenbach (Alemania), Nathalie Peyrebonne (Francia), y el Premio Centroamericano Carátula de Cuento Breve 2015. Modera: Sergio Ramírez (Nicaragua).

El conversatorio ‘La ruptura de los límites, los límites de la ruptura.’ fue realizado en el la Alianza Francesa de León el sábado 23 de mayo en el marco de la III Edición de Centroamérica Cuenta.

Werner Mackenbach  comenzó por situar su discurso desde una mirada exterior, y apuntó sobre las “nuevas voces con nuevas perspectivas continentales de en la región”.

“Los mundos siempre se han cruzado en Centroamérica”, dijo. “Basta con ver lo que está pasando”.

Por su parte, Nathalie Peyrebonne fue “aún más exterior”. Recalcó no ser una especialista en el tema y que sólo puede opinar desde la perspectiva de los escritores franceses: “Para el público francés es bastante misteriosa”. Pero, a pesar de la poca difusión de la literatura centroamericana, asegura que tiene lectores en Francia.

“Si el lema Palabras en libertad se impone como respuesta a la tragedia de Charlie Hebdo es porque hay puentes entre estos dos continentes (América y Europa)”.

Dijo que la literatura centroamericana “te hace vivir en un sentido del otro” y que su narrativa se caracteriza por ser una “narrativa que dialoga”.

No es de extrañar que haya conexión entre Centroamérica y Europa: basta con recordar la colonización y el mestizaje. También hay que recalcar la fascinación que los escritores franceses han causado en generaciones y generaciones de escritores de cada rincón del continente americano, y no son pocos, sean hoy mundialmente reconocidos o anónimos aventureros, los que fueron a pagar promesa a París. Recordemos a la Generación Perdida de Estados Unidos o un pasaje de Cien años de soledad, en donde García Márquez, en donde uno de los amigos de Aureliano Babilonia se va a vivir a París, “en el cuarto oloroso a espuma de coliflores hervidas donde había de morir Rocamadour”.

“Los europeos están esperando al otro lado del océano, aunque no lo sepan”, agregó sonriente.

Sergio Ramírez  enfatizó que “Centroamérica reclama una identidad propia”. Le preguntó al ganador de este año del premio Carátula, José Adiak Montoya, si se identificaba como un escritor “latino o centroamericano”.

“No sé si debería alinearme geográficamente”, empezó José Adiak. “Creo en el poder humano de la literatura, es decir, de reconocerse en cualquier parte del mundo. Esa es la gran literatura”. Después mencionó lo de ser humano y como tal estar sujeto a cuestiones eternas como el amor, la muerte…

Sergio Ramírez señaló que el escritor y su entorno son un ente, y mencionó las temáticas presentes históricamente en la literatura centroamericana, como la literatura de dictaduras, la naturaleza versus la civilización, entre otros.

Werner habló de “entrecruzar las grandes literaturas en Centroamérica” y de que hay que “liberarse de esa búsqueda de identidad”. “La nueva literatura nos habla de las imposibles formas”, dijo.

Hizo hincapie en que la literatura no debe subordinarse a cuestiones partidiarias.“El aparato literario se ha dejado acaparar por los proyectos de construcción estatal”. Qué suerte que Werner parece desconocer del movimiento Leonel Rugama.

Werner continúo diciendo que abordar temáticas como la sequía, la deconstrucción ambiental y la pobreza rebela otro extremo de la literatura centroamericana. “Estamos viviendo en una situación donde todo se contradice”. Dijo que la literatura centroamericana “está comprometida éticamente con sus realidades”.

José Adiak Montoya dice encontrarse admirado por “su diversidad y búsqueda de nuevos estilos y sensaciones”. Según Montoya, la desconexión entre los países del istmo es lo que ha dado pauta a la diversidad y que el tropezón ha sido “la falta de distribución”.

Sergio Ramírez dijo, refiriéndose a la revista digital Carátula, que “las formas de difusión digital articulan cómo nos ven y es una manera de hacernos visibles”. Con 2114 Me gusta y contando, Ramírez está a gusto con las facilidades que propicia la tecnología de conectar y ser visto.

Con respecto al oficio de ser escritor, dio la fórmula mágica para ser leído: “El secreto es no ser aburrido”.

Werner Mackenbach menciónó algunas tendencias literarias actuales, como un retorno a “la narrativa urbana, un tono intimista, los mitos indígenas y ficcionar las relaciones con la familia”. También mencionó el caso de autores consagrados que descubren “nuevas temáticas”.

Aunque en la actualidad es mucho más fácil publicar un libro, Werner señaló que “hace falta un control de calidad a través de encuentros y retroalimentación”. Esto es una problemática que no debe pasarse por alto. Muchos libros que están saliendo en formato digital poseen errores garrafales de edición, una diagramación fea e incómoda para las pantallas, rigidez y poca variabilidad en sus formatos y una estructuración del texto bastante descuidada. Todavía las editoriales digitales no se han desarrollado a como se debe en Nicaragua.

Un periodista del público, de quien no puedo precisar el nombre, dijo algo muy cierto y muy necesario en el panorama literario nacional: “Los escritores deben acercarse y apoyarse en los medios de comunicación”. Me hubiera gustado agregar comentarios al respecto, pero me quedé con las ganas de usar el micrófono. “¡Yo quería hablar!”, fue lo único que alcancé a decir cuando se lo tuve que devolver, impotente, a la edecana.

Rescates literarios: Premios Alfaguara en Centroamérica Cuenta

Gran encuentro de cuatro destacados escritores en lo que fue uno de los últimos actos de la tercera edición de este festival, dedicado en su edición 2015 a las Palabras en libertad.

 Por Arturo González Canseco (*)

Foto por: http://www.laprensa.com.ni / Arnulfo Agüero

Margarita, está linda la mar, es la novela con la que Sergio Ramírez se hizo acreedor al primer Premio Alfaguara, otorgado en 1998. Para 2003 el ganador fue el mexicano Xavier Velasco, con Diablo guardián.

Ambos autores hablaron para el auditorio lleno del Centro CulturalPablo Antonio Cuadra de la librería Hispamer en Managua. A la cita de viernes también fueron convocados Juan Gabriel VásquezJosé Ovejero. El primero colombiano, triunfante por su novela El ruido de las cosas al caer, de 2011. Y el segundo, español, ganador del 2013 por La invención del amor.

  • Cuatro plumas, cuatro tipos de rescate

Velasco vivió siendo por muchos meses Violeta (la frenética protagonista de su novela). Se aferró a la escritura, mal vivió, se endeudó y no se detuvo hasta que terminó su historia. Un relato lleno de mentiras, como toda novela, pero que expresa el retrato fiel de una mujer que quiere gritar y rabiar y no importa lo que suceda a su paso lo logrará. Velasco decidió mentir en las pequeñas cosas para poder decir las grandes. Y entonces terminó Diablo guardián y estaba arruinado, hasta que llegó el Alfaguara, el “rescate” Alfaguara.

“¿Por qué la tristeza? ¿Por qué la soledad?”, se cuestionó Ovejero durante la presentación. Dijo que hay arte y literatura porque hay sensaciones como el saber, que al comunicarnos, nunca alcanzamos el entendimiento al ciento por ciento con la otra persona. Entonces mediante la escritura se trata de completar esos vacíos, llegar a decir todo lo que somos y sentimos, lo que queremos transmitir a alguien más. Imaginamos historias para transformar esa realidad incompleta y avanzar. Inventar el amor, nos enseña Ovejero, es un acto diario, rescatarnos de estar solos y buscar que la alegría sea mas fuerte que la tristeza.

Hay muchas verdades así que tampoco es del todo correcto llamar mentirosos a los escritores. Como lo expuso Juan Gabriel Vásquez, su tarea es encontrar lo que hasta ahora no ha sido contado. Violentar la realidad y encontrar verdades distintas. Rescatar lo que en la historia se ha perdido de los pueblos, de nuestros quereres, de la justicia, de nuestras miradas.

Sergio Ramírez fue el conductor de este buen evento, “Cuatro Premios Alfaguara conversan”, en donde se dijeron todas estas cosas y más.

Un aplauso para Centroamérica Cuenta y para Alfaguara, dos vías de rescate para las mentes inconformes, sensibles y con la convicción de que un mundo lleno de letras es mucho mejor.

(*) Periodista mexicano.

Para más información acerca de este evento, recomiendo esta crónica, escrita por Arnulfo Agüero: Los nuevos juegos del realismo mágico en Hispanoamérica 

La polémica inauguración de Centroamérica Cuenta

En el acto de inauguración del Centroamérica Cuenta se lamentó profundamente la ausencia del caricaturista francés Julien Berjaut, mejor conocido como Jul.

* Por Solange E. Saballos

Fotos por: Palmereando

Este año, el Centroamérica Cuenta tiene a los escritores con su divisa tomada muy a pecho. Andan con las plumas desenvainadas, señalando y remarcando con tinta roja, y no están en disposición de callarse. Están tomando la autocensura como la más lamentable de las limitaciones y a la censura como el más encarnizado enemigo.

Desde tiempos inmemorables, los escritores han peleado a capa y lápiz su derecho a la libertad de expresión. Esta III Edición del Centroamérica Cuenta está dedicada a Ernesto Cardenal en saludo a sus 90 años y a la libertad de expresión.

El acto oficial de inauguración de Centroamérica Cuenta fue el martes 19 de mayo en la Alianza Francesa de Managua.

Previo al acto de inauguración se dio el Conversatorio ‘El humor frente a la barbarie. Homenaje a Charlie Hebdo y a la libertad de expresión’ se dio a conocer que el caricaturista francés Jul no podría ser parte del conversatorio, puesto que el gobierno de Nicaragua le negó la entrada al país. La inesperada intervención del gobierno, la indignación que provocó en los escritores y el estupor generalizado frente a esta inexplicable decisión, hicieron declarar al propio Sergio Ramírez  que la celebración estaba “ensombrecida por la ausencia de Jul”.

Después del conversatorio se dio a conocer al ganador del premio Carátula 2015:

  • El ganador del premio centroamericano de cuento breve, Carátula 2015 es….

    José Adiak Montoya

    José Adiak Montoya

El escritor nicaragüense José Adiak Montoya, quien dedicó su premio a “los periodistas asesinados en Centroamérica”, y en particular “a los periodistas asesinados en Honduras”.

  • Lamentos, quejas y críticas en solidaridad con Jul

“La fiesta está incompleta sin Jul”, dijo el embajador de Francia, Antoine July. Se lamentó que el gobierno no haya permitido su entrada. Expresó que “no hay libertad para el ignorante” y citó la famosa frase del filósofo francés Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a decirlo”.

Por su parte, el embajador de la Unión Europea, Javier San Domingo dijo que los países europeos se encontraban presentes para “celebrar la magia de la creación literaria” y acercarse a la “forma centroamericana de ver y entender el mundo” y sobre todo, de “contar”.

Finalmente, el director del Centroamérica Cuenta, Sergio Ramírez, dijo que este festival se celebraba “bajo el signo de la libertad de la palabra creadora”.

“Si algo enseña la imaginación es a sobrevolar fronteras o dinamitarlas”, continúo. “Las palabras deben situarnos dentro del otro”.

“Que sean las palabras, más que el odio y la discriminación, lo que nos mueva hacia adelante”, agregó.

Expresó el gusto por “la risa, el humor y el sarcasmo” y habló sin tapujos de que los medios siguen siendo intervenidos, de la voluntad del poder de garantizar silencio y que bajo el silencio la escritura no existiría como instrumento.

Refiriéndose a Jul, dijo: “Pedimos a Francia un caricaturista, mejor si ya había trabajado para Charlie Hebdo”. El escritor, de este modo, parecía disculparse con los diplomáticas franceses por las acciones del gobierno, algo que yo calificaría como un intento de humillación frente al lema de ‘Palabras en libertad’.

Esta situación me hace recordar el sinuoso boicoteo al que se vio sometido en febrero pasado el Festival Internacional de Poesía de Granada. La alcaldesa, el obispo, un retén, repentinas reubicaciones, inseguridad ciudadana, negligencia… Ahora, y vaya qué casualidad, sucede la prohibición de entrada a un caricaturista francés. Quién sabe si otras sorpresas más vendrán en los días que restan…

¿Qué estrategia se está urdiendo alrededor de los rebeldes escritores? no es una pregunta hecha a broma, ni una paranoia ridícula. No hay que olvidar que ellos son quienes han pretendido a toda costa no corresponder a ideología partidiaria alguna durante sus actos, encuentros y actividades y a quienes se les han venido recortando descaradamente los lápices desde inicio de año.

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