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Entradas etiquetadas como ‘Universidad Centroamericana’

¿Qué hay reunido en Centroamérica Cuenta 2016?

Programa del IV encuentro de narradores centroamericanos. Del  23 al 28 de mayo.

*Por Solange E. Saballos

Centroamérica Cuenta es de esos eventos que se va poniendo mejor año con año. No puedo contener la emoción que me genera ver a varios narradores centroamericanos y de más allá reunidos para hablar sobre las letras del istmo.

El año pasado tuve el placer de asistir a sus distintos eventos la semana entera y este año planeo hacer lo mismo. Ciclos de cine, talleres, conferencias, conversatorios y escritores-celebridades literarias es decir demasiado poco acerca de su programa de actividades.

En 2016 el cine, la literatura, el periodismo, la crónica y el cómic dominarán la semana de la ‘Memoria que nos une’ en homenaje al centenario del fallecimiento de nuestro Rubén Darío y del cuarto centenario del fallecimiento del creador del Quijote: Miguel de Cervantes.

Les invito a echarle un ojo al programa y a llegar a compartir esta semana que consagra a mayo como mes literario.

Programa de CAC2016

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¡Rubén Darío en escena!

‘Canción profana’ es una obra escénica musical en homenaje al centenario del fallecimiento de Rubén Darío (1916-2016)

* Por Solange E. Saballos

Fotografía: Danilo Castañeda

Había visto ‘Canción profana’ anunciada con mucha pompa y entusiasmo semanas atrás. Aunque deseaba ardientemente asistir, el tiempo traicionero no me alcanzaba: ya me había resignado a sucumbir sepultada por una avalancha de tareas universitarias. Sin embargo, tuve la suerte de encontrarme al cineasta Iván Argüello Lacayo y a la coreógrafa y bailarina Gloria Bacon en la celebración de los 50 años de vida teatral de Evelyn Martínez. Iván insistió en que, como medio de comunicación joven, debía presenciar la obra y dar mi parecer. Ante semejante compromiso no tuve más que estirar como chicle mi tiempo, y asistimos a un espectáculo sin precedentes entre los variados homenajes que se han hecho en nombre de Rubén Darío.

‘Canción profana’ fue estrenada el 30 de octubre en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío. Contó con un elenco artístico de 65 estudiantes de la Universidad Americana quienes, desde las distintas disciplinas artísticas que la UAM promueve, se juntaron para romper esquemas e interpretar la vida y obra del Príncipe de las Letras Castellanas desde una visión contemporánea, fresca y audaz.

“¡Maestro, maestro!”, le gritan a coro un grupo de jóvenes a Rubén Darío, quien yace postrado en una cama, víctima de su alcoholismo, con la chispa de su grandeza apagándose por sentir cercana la muerte. Antes de verla terminar los ojos de los espectadores han sido cautivados por un guion teatral colmado de declamaciones y hasta rapeo de sus poemas, danzas entre ritmos rockeros y caribeños, importantes datos biográficos de su vida personal y trayectoria profesional, música en vivo, en fin, un merecido homenaje de multidisciplinariedad artística que ha roto con la solemne y monótona tradición de conmemorar al maestro sólo entre debates de mesas literarias.

Esta obra escénica musical contó con dirección repartida: dirección teatral por Iván Argüello Lacayo y Rosa María Matute; en danza por Gloria Bacon y Saphja Ibarra, y en música por Luis Emilio Martínez.

“En Canción Profana, Rubén Darío se libera del mármol para mostrarse desde su propia humanidad como un ser en constante movimiento hacia el futuro, superando inclusos sus innovaciones modernistas y sentando con Cantos de Vida y Esperanza las bases de la literatura contemporánea de América Latina”, explica Iván Argüello Lacayo en el programa de mano.


‘Canción profana’ ha hecho gira y se ha presentado en dos departamentos más: el 6 de noviembre en el Teatro José de la Cruz Mena en León y el 12 de noviembre en el Teatro Municipal de Matagalpa. Espero que regresen pronto a Managua y que las personas que no han  tenido oportunidad de verla se den el gusto de apreciar esta innovadora propuesta.

El único ‘pero’ que pondría es la costumbre, profundamente arraigada y de origen desconocido, de algunos actores nicas de hablar-en-escena-todo-entre-cor-ta-do. Pero bueno, eso es algo que se pule a medida que crece la experiencia en las tablas. Muchas gracias a Iván Argüello y a Gloria Bacon por permitirnos llegar a palmerear a su obra. Le grité a Iván desde el primer balcón: ¡Felicidades, me gustó mucho!

Canción profana Palmerita

Los medios jóvenes dialogamos

Managua furiosa, Altanto, DaleClic y Palmereando compartimos nuestra experiencias sobre periodismo cultural digital, gestión cultural y experimentos en un conversatorio nada protocolario.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: No hay, no tuvimos cobertura. Nadie se acordó de sacar la cámara.

Por estar pensando que somos bien geniales
cuando en realidad somos unos bacanales y es que
yo soy como todos los demás son.

Yo soy, de Milly Majuc

Han pasado como tres semanas desde que realizamos el conversatorio ‘Jóvenes haciendo cultura en la web’. Si he dejado pasar el tiempo no ha sido por pereza o porque considere que esta reunión no sea digna de ser relatada. No, sino que entre tantos festivales, eventos, buscar ingresos ($) y mi propia vida, quería darme un chance de reflexionar acerca de este boom de medios culturales digitales, todos protagonizados por líderes jóvenes y cuya fe en que la cultura puede mejorar la sociedad es lo que los sigue empujando a realizar esta quijotesca, difícil e inmensa tarea.

Aquel viernes 7 de agosto, en el marco del IV Festival Literatura UCA, nos congregamos en la sala Lizandro Chávez Alfaro cuatro medios jóvenes que hemos irrumpido fuertemente en el panorama periodístico cultural digital a partir de 2014: estaban Ernesto Valle Moreno, Fátima Villalta y José Medina, los que te mantienen Altanto; estaban Greta Cisne y Francisco A. Soza en nombre de Managua Furiosa, el sitio web cultural más popular; estaban Vanessa Martínez y Leslie Ramos, orgullosas de su DaleClic; y estaba yo, la bloguera llanera solitaria, el ejército de una mujer que dirige su propio blog sobre periodismo cultural independiente.

Al iniciar el conversatorio estábamos un poco confundidos. El ansiado público no llegó del todo; no teníamos nuestras respectivas copas de agua por si nos cansábamos de hablar; Rodrigo González, el director de Cultura UCA, no pudo acompañarnos por razones de fuerza mayor, y no teníamos la más mínima idea de a quién le tocaba moderar la mesa. Ernesto Valle pareció la persona más indicada por unanimidad de miradas, así que se hizo del micrófono para presentar la mesa y a cada uno de nosotros.

Aunque tratamos de parecer profesionales y aguantarnos al compañero de al lado, la verdad es que, en algunos momentos, al diablito de la controversia le gusta afilar su tridente en mi lengua: al escuchar asegurar a Fátima Villalta de que en Altanto hacen periodismo gonzo, no pude aguantarme las ganas de recordar quién fue el gran Hunter S. Thompson: un Doctor en periodismo iconoclasta, contracorriente y drogadicto. Y yo, una de sus más fieles pupilas por esas razones y muchas otras. Fátima me contestó un tanto áspera, de que no hay porqué seguir “un manual” para hacer periodismo, y a pesar de la blasfemia hacia el maestro, no pude dejar de darle la razón.

“Bueno, la próxima vez que quiera escribir un reportaje, me voy a meter un ácido”, dijo José Medina sarcástico. “Pues deberías, ¡es rico!”, repliqué burlona. Fue Ernesto el que nos llamó la atención y nos mandó a recuperar la compostura, recordando que se trataba de un conversatorio sobre cultura en la web, no un debate sobre la legalización de las drogas. Por ahí los Altanto anunciaron su antología, Morir soñando, para que le echen un ojo.

Volvimos al tema principal, y mientras Greta o Francisco volvían a hablar de los proyectos de Managua Furiosa y de su necesidad de financiamiento, yo platicaba con Leslie Ramos acerca de las posibilidades de colaborar con DaleClic. “Pero no tenemos dinero”, me dijo Vanessa haciendo puchero. “Eso no importa: yo tampoco”, le dije. Y así fue como amarramos, con público presente, una futura alianza que espero se cumpla. En ese instante noté que los comunicadores sociales que están saliendo o han salido de la UCA se están distinguiendo por su emprendedurismo.

Hubo un momento en que ya no soportaba las urgencias de ir a orinar, y fue precisamente cuando la poeta y periodista Carola Brantome nos felicitaba por nuestra iniciativa, nos instaba a que no hagamos caso a los adultos, a que sigamos nuestra estrella y nos extendía una invitación al Centro Cultural Guanuca en Matagalpa. Le aseguré gustosa que iría si me daban transporte, comida y dónde dormir antes de correr al baño.

Al regresar Ernesto le había concedido la palabra al público, y yo di como tres respuestas que no eran las adecuadas a una pregunta que no escuché, pero que de todos modos iban acorde al tema.

En algún punto dije que a veces elaboro mi agenda luego de consultar alguno de estos tres medios, a los que les doy activo seguimiento. Más que ponerse a comparar, fue agradable descubrir que nuestras diferencias son muros fuertes en los que bien nos podríamos apoyar los unos a los otros, y quien sabe si hasta podríamos inventar nuestro movimiento pro periodismo cultural digital, bien lejos de las limitaciones y el adultismo imperante en el periodismo tradicional.

“Yo hago esto porque quiero cambiar al mundo”, dijo Francisco A. Soza en un arranque de idealismo que nos conmovió a todos. Sonreímos contentos, pues a fin de cuentas es lo que sentimos los que tratamos de apoyar las expresiones artístico-culturales en la sociedad.

Seguimos dialogando con el público, la mayoría estudiantes de Comunicación Social de la UCA y miembros del equipo Cultura UCA. Ya cuando nos aburrimos de responder, le hicimos muecas a Ernesto para que diera por finalizado el conversatorio, nos despedimos alegremente con unos aplausos e hicimos anuncios de lo que estaba por venir en cada medio antes de dirigirnos al Bar El Panal a fortalecer vínculos laborales.

Bueno, quede pendiente de colaborarle a DaleClic y de continuar mi debate sobre periodismo gonzo con Fátima. Y, a todo esto, ¿cuándo nos volvemos a reunir? A Greta le entusiasmó la idea. Para la próxima hay que invitar a Nicaragua indie también.

La insurrección y revolución de Margarita Montealegre

Margarita Montealegre vuelve a presentar su libro ‘Nicaragua, insurrección y revolución’ en el marco de la IV edición del Festival de Literatura UCA.

* Por Solange E. Saballos

Foto por: http://www.elnuevodiario.com.ni

Luego de que las ANIDE finalizaron sus actividades, venía la presentación del libro de Margarita Montealegre. Estaba emocionada de volver a escuchar a la primer fotoperiodista nicaragüense. La primera vez que la vi fue cuando estuvo en un conversatorio con Carlos Fernando Chamorro y el fotoperiodista estadounidense Bill Gentile, previo a la conferencia  que este último dio en el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano el año pasado.

‘Nicaragua, insurrección y revolución’, es el primer libro de Margarita Montealegre. Fue publicado gracias al apoyo de Aula propia y presentado en marzo de este año.

Margarita no sólo tuvo que sobreponerse a los prejuicios de género de los que solemos ser víctimas las mujeres: tuvo que enfrentarse y capturar los crudos acontecimientos durante la revolución, y logró sobrevivir para contarlo. Era más de lo que podía pedir como amante de la historia, del fotoperiodismo y como periodista cultural.

Acá está la entrevista que le realizó Carlos Fernando Chamorro para Confidencial, previa a la presentación del libro:

Margarita Montealegre presentó su libro de fotografías ‘Nicaragua, insurrección y revolución’ en el marco del IV Festival de Literatura UCA el martes 4 de agosto en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA).

Margarita, a la par del proyector, mostraba los momentos cruciales y dramáticos que le tocó capturar, mientras narraba la situación y contexto de cada imagen. De cada instante que inmortalizó se desprendían mil historias conectadas entre sí. Contó lo que sucedía a su alrededor antes de tomar la foto, describiendo el contexto histórico. Compartió cómo tuvo que aprender a dominar sus emociones para poder asumir su labor, los momentos de pena y de gloria y también inverosímiles anécdotas —como cuando estuvo dentro del búnker de Somoza. Al penetrar en su oficina, y notar que había un teléfono,  se le ocurrió una sóla cosa: llamar a su padre para avisarle que aún estaba viva—.

Aunque Margarita, con su sonrisa carmín, hablaba con sus nervios de acero a la audiencia sobre aquellos años tan duros y tan recientes en la memoria colectiva nacional, yo estaba inquieta. A la par de mi admiración por ella creció una intensa compasión, tanto por los sacrificados en aras de un sueño que a todas luces no se cumplió, como por todo el dolor que tuvo que tragarse y aprender a digerir. Es un dolor que ha sido heredado a mi generación Sólo se me ocurrió decirle, a través del micrófono, lo respetable que ha sido su labor y lo mal que me sentía de que le hubiera tocado ser testigo de tanto sufrimiento a la par de la que sufrió ella misma. Sin inmutarse, Margarita sonrió, dio las gracias y se dedicó a atender los otros comentarios y preguntas.

Llegando al final de la presentación surgió la típica pregunta de lo que implicó para los fotógrafos tradicionales el cambio de la fotografía analógica a la digital. Aconsejó ser analítico a la hora de decidirse a tomar una foto, recordó la limitación de los rollos y habló de las maravillas de la tecnología actual.

“La vida continúa”, dijo. Así es, Margarita, la vida continúa… Sin poder, sin deber, olvidar.

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